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Mes: mayo 2024

CAJON DE LOS NEVADOS Y TERMAS

30 de abril de 2024

<< LAGUNA FEA

La noche de campamento no fue tan brava como los guardafaunas nos habían anunciado o nosotros estamos bastante curtidos con el clima cordillerano.

Comentábamos durante el desayuno que sería bueno que también hubieran subestimado el estado del camino del Cajón de los Nevados, ya que nuestro destino previsto implicaba no demorarnos mucho para poder acampar en la recóndita laguna Navarrete, más allá de Manzano Amargo.

Antes que nosotros había salido hacia allá una camper 4×4 que había acampado cerca nuestro y la vimos pasar de regreso. Mala señal, aunque era un vehículo no muy aguerrido para un camino que tuviera medianas complicaciones.

En mi caso es la cuarta vez que lo recorro y la verdad que siempre fue un paseo de baja dificultad así que lo encaramos con optimismo.

No duró mucho. Un extenso mallín sobre el que cruza la ruta, normalmente seco, era un barrial infernal y había sido el culpable el regreso del camper que cité.

Lo estudiamos un poco y decidimos encararlo dejando las chatas con malacate (Pablo y Hugo) para el final por si Matías y yo nos quedábamos en el lodazal.
También había chances de sortearlo por arriba, pero había algunas inclinaciones laterales que de momento intentaríamos evitar.

La verdad que era la primera vez que iba a meter a Ranger en un lindo despelote pero tenía ganas de probarla en serio. Ayer había respondido muy bien a las trepadas, ahora le tocaba el barro.

Medí bien por donde y le metí «a lo Pampa» como si estuviera a bordo de la Vitara. Y se la bancó sin problemas. Los 210 HP para algo sirven…

A Matías no le fue tan bien puesto que yo ya había estropeado bastante el terreno y hubo que sacarlo para atrás con el malacate de Pablo. En el segundo intento, con pie más pesado, pasó también.

Les tocó el turno a Pablo y Hugo y para mi sorpresa también se encajaron. Al final la Ranger estándar les pintó la cara a todos jajaja.

No era un buen comienzo y era un indicio que no iba a ser un paseo rápido como otras veces. Y así fue: multitud de obstáculos, ninguno extremo pero los suficiente para imponer un ritmo mucho más lento de lo deseado.

Infinidad de vadeos muy desparejos dañados por las lluvias recientes, muchas piedras para esquivar o correr, muchas grietas y cortadas, algún que otro sector con barro convirtieron nuestra duración prevista de tres horas en más de seis hasta llegar la laguna Varvarco Tapia. Apenas habíamos hecho escasos 40 km donde muy rara vez anduvimos a más 20 km/h

Nada de que quejarse, este camino se puede recorrer mil veces y a cualquier ritmo siempre será una delicia para un aventurero.

Se rozan los 3000 metros de altura hasta una divisoria de aguas, se disfruta de hermosas montañas como el cerro Crestón y de ignotas lagunas de altura sin nombre y se recorren dos arroyos de punta a punta: Los Nevados hasta su nacimiento y el Crianza desde su nacimiento hasta su desagüe en la Varvarco Tapia.

Al llegar a Los Cerrillos, concluimos que el propósito de la laguna Navarrete era inviable al fin del día. El tiempo, siempre tirano en las travesías, nos obligaba a cambiar de planes ya que si no llegábamos hasta allí hoy, se comprometía el resto de la expedición, cuyo objetivo primario era entrar por el sur a la laguna Huaraco y luego salir por el norte a la RP53.

Decidimos cambiar Navarrete por baños termales y entonces continuamos por la RP39 hacia el sur, bordeando el río Varvarco por donde antiguamente estaba el temible Vado de Las Arvejas, hoy reemplazado por un seguro puente tipo Bayley.

Este camino, que antes era un insufrible pedrero, ahora es una huella decente que se puede recorrer con cualquier auto.

Atardeciendo era hora de buscar un lugar de acampe, lo cual no fue muy sencillo.

Primero probamos con Rincón de las Papas pero si bien es un lugar interesante por su pequeña pileta termal, no ofrecía ningún reparo para el viento, que estaba bastante fuerte.

Ahora que lo pienso esto es una Ensalada Rusa: el Rincón de las Papas y el Vado de las Arvejas, faltan las zanahorias y la mayonesa…

Una curiosidad al medir la profundidad

Seguimos hacia Aguas Calientes pero allí no permiten acampar y tampoco había disponibilidad en las cabañas, todas ocupadas.


Nos sugirieron ir a un puesto arbolado que habíamos visto por la ruta donde su morador consiente acampar pero no había nadie y si bien el lugar estaba bueno no nos pareció respetuoso acampar sin permiso.

Finalmente, al costado del arroyo Manchana Covunco encontramos un espacio, donde algo apiñados, podíamos acampar todos y ahí terminamos el día.

La buena noticia fue que el arroyo era de agua tibia y pese al frío reinante, casi todos (siempre hay algún mugriento, jajaja) nos dimos un hermoso baño de inmersión a oscuras, bajo las estrellas. Un lujazo.

La cena fue excelente pero un poco accidentada porque se nos volcó dos veces el agua de la olla donde hervíamos los fideos y una manguera de gas empezó a perder y tuvimos principio de incendio. No obstante nos chupamos los dedos con unos fideos con pesto casero exquisitos.

Arroyo Manchana Covunco y su agua tibia

Les dejo el mapita con el recorrido del día, donde apenas hicimos unos 100 km y tardamos alrededor de 9 horas (incluyendo paradas gastronómicas y fotográficas)

Mañana, el destino sería la misteriosa laguna Huaraco a través de la nueva RP68.

LAGUNA FEA, un nombre muy mal puesto…

28 y 29 de marzo de 2024

<< RESUMEN DEL VIAJE

Como mencioné en la introducción, esta vez no solamente me acompañó mi inseparable esposa Adriana, sino que después de mucho tiempo también se sumó mi hija Daniela, ahora devenida en una fanática del trekking y de las montañas.
Imaginen mi satisfacción al ver que mi legado aventurero continua, ya que mi hijo Pablo, también ya me acompañó varias veces.

Salimos temprano el Jueves Santo desde Florencio Varela con destino inicial Colonia Catriel, pensando que el tráfico del finde XXL no nos iba a dejar ir más allá; sin embargo, las rutas estaban despejadas y finalmente seteamos como destino del día Rincón de los Sauces, lo que nos abría la posibilidad de adentrarnos bien en la cordillera el día siguiente.

Tan bien nos fue con el tiempo, que pese a los pesados desvíos por reparaciones en la Ruta del Desierto y al pésimo estado del tramo entre Colonia 25 de Mayo y Rincón de los Sauces, tuvimos espacio para visitar el Mirador de las Cuatro Provincias (Mendoza, Neuquén, La Pampa y Rio Negro) e intentar llegar al Cuatrifinio limítrofe, cerca de la localidad de Octavio Pico. Le arrimamos a unos 700 metros y no lo conseguimos exactamente porque al andar solos temimos que una encajada en la arenosas riberas del Rio Colorado nos dejase varados sin solución inmediata.

Dormimos en el Hotel Las Moras de Rincón de los Sauces, donde nos encontramos con Hugo y Laura, que nos venían pisando los talones.

Al día siguiente, Viernes Santo partimos rumbo a Barrancas donde nos iban a estar esperando los Anastasio que por salir desde Bahía Blanca, se habían podido arrimar un poco más a la cordillera.

El tramo Rincón – El Portón -Buta Ranquil, si bien es de ripio estaba infinitamente mejor que el tramo anterior y en unas tres horas nos encontramos con Pablo y Matías, que estaban acompañados de Ricardo y Facundo.

Llenamos los tanques en Barrancas y nos largamos por la exquisita RP53, la que pese a haberla recorrido muchas veces, nunca deja de sorprenderte con su acojonante belleza.

Nos pusimos como objetivo llegar a las nacientes del rio Barrancas, a la remota laguna Fea, la cual siempre tuve en mente porque hace muchos años, allá por 2004, un grupo de locos lograron llegar con vehículos a motor (motos y chatas) por primera vez en una épica travesía, cuyo relato pueden leer AQUÍ .
Va mi homenaje a todos ellos y en particular a algunos queridos amigos como el viejo motoquero Néstor Queralt, el Mug (Eduardo Bollini) y Javier Plá, los que con valentía y coraje nos abrieron una huella al paraíso que aún hoy es difícil de transitar pese a que miles de émulos la han recorrido después aprovechando el logro inicial. Hoy me toca a mi sortear esa materia pendiente de cualquier aventurero que se precie.

Llegados al Portal del Barrancas, dejamos la RP53 y vadeamos en dos oportunidades el río Barrancas. Intentamos evitarlos pero la antigua huella que obviaba estos obstáculos fue clausurada por los puesteros porque se estropeaban unos mallines próximos. Por suerte el caudal era accesible y lo cruzamos sin problemas.

Luego de los vadeos, subimos una empinada cuesta que en su origen se denominó «Zogaca Drive» porque cuando no había huella, Mug casi deja su Isuzu Trooper en el fondo del barranco. Sigue siendo difícil pero se puede pasar con cuidado.
Esa subida te deposita en la Pampa del Rayo, una impensada planicie cordillerana con un enorme y profundo tajo central por cuyo fondo nace y corre un arroyo que seguramente desagota en forma subterránea la laguna Fea.

Bien al oeste asoma otra subida imponente que encaramos con optimismo (es bastante complicada porque es empinada pero muy despareja, con lo cual ninguna las cuatro ruedas apoyan en el suelo) y el premio por vencerla es tener la primera postal de la laguna Fea, que indudablemente no le hace honor al nombre.

La cuesta de subida o bajada de La Fea
El esfuerzo de la subida es premiado por la aparición de la muy mal llamada laguna Fea.
No se puede explicar a quién se le ocurrió algo tan fuera de la realidad, excepto que lo haya hecho irónicamente. Una verdadera injusticia.

Esta vez la antesala de la primera pequeña laguna está casi seca y permite dejarnos pasar hasta el cuerpo principal y llegar muy cerca de su orilla y disfrutar de su indescriptible belleza. Primera misión cumplida!

Una extraña cruz con un Cristo construida con cadenas de tracción de una moto o de un cuatriciclo. No hay referencias de porqué está allí, al costado de la laguna.

Después de cansarnos de extasiarnos con las montañas que la circundan y el cambiante color turquesa de sus aguas, llegó el momento de volver para hacer nuestro primer campamento, ya que aquí arriba había mucho viento y no era buena idea hacerlo aquí.

Finalmente el mejor lugar que encontramos fue a orillas del Barrancas, después de los vadeos, donde quedábamos en buena posición para el día siguiente.

Mientras armábamos las carpas se acercaron los guardaparques del Portal de Barrancas y nos alertaron que iba a hacer mucho frío allí y que el Cajón de los Nevados que encararíamos mañana estaba complicado por las intensas lluvias de semanas atrás. Nada de eso nos iba a amilanar.

Hugo nos regaló una de sus clásicas comidas gourmet: salchichas alemanas con puré. Una delicia antes de acostarnos bien abrigados.

Les dejo un mapita con el recorrido del viernes para que se ubiquen.

OTRA SEMANA SANTA EN EL NORTE NEUQUINO

29 de marzo al 02 de abril de 2024

Había que poner a prueba en serio a Pampa 03 y el finde XXL de la Semana Santa de 2024 nos hizo el espacio para armar una interesante travesía por el Norte Neuquino, que es una fuente inagotable de nuevos destinos. Ya perdí la cuenta de las veces que fui y si bien repito algunos lugares, siempre hay alguno que no visité. Y los sigue habiendo.

Cuatro chatas y nueve amigos fue el cóctel para pasar unos días inolvidables de campamento en la montaña con el agregado que después de muchos años volvió a acompañarnos mi hija Daniela, convertida últimamente en una adoradora del trekking y de las montañas. Por fin afloraron los genes del Pampa!

En resumen, un día de enlace para arrimarnos a la zona visitando el verdadero cuatrifinio de Rio Negro, Neuquén Mendoza y La Pampa (no el mirador que está como a 30 kilómetros en Colonia 25 de Mayo)

Otro para recorrer la RP53 hasta el Portal del Barrancas donde la dejamos para llegarnos offroad a la laguna Fea (¿?) y después acampar a orillas del río Barrancas, otro día más para cruzar la Cordillera del Viento por el Cajón de los Nevados (en muy mal estado) y bajar costeando el río Varvarco por donde antes estaba el famoso Vado de las Arvejas (ahora un puente) y volver a acampar a las orillas del calentito arroyo Manchana Covunco.


El día que sigue estuvimos en los geiseres de El Tacho, nos regocijamos con la espectacular RP68, accedimos a la increíble laguna Palao y su intenso color verde, para finalmente acampar, otra vez, ahora en la remota laguna Huaraco.


Desde aquí al otro día por una difícil huella apenas marcada logramos salir nuevamente a la RP53 a la altura del arroyo Huaraco con rumbo a Barrancas, cerrando el círculo, desde donde atravesando La Payunia, terminamos alojándonos en Santa Isabel (La Pampa). Sólo nos quedaba el trámite de los 900 km para completar el regreso a casa.

Seis días, con 3096 km muy bien disfrutados, que les voy a contar en las próximas entregas. Por ahora va un breve álbum con las fotos más representativas.

Días 1 y 2: De casa a la laguna Fea

Día 3: Cajón de los nevados y Termas

Día 4: Las Olletas a Huaraco por la RP68

Día 5: De Huaraco a Barrancas, pasando por Payunia y Santa Isabel

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