Hombre multifunción, si los hay. Capaz de ir manejando, te va diciendo cuanto falta para el destino fijado, cómo se llama el accidente geográfico que estamos transitando según IGM, te cuenta la historia del puestero que se ve allá lejos, al que lo llamó por teléfono para pedirle permiso, mientras va buscando la llave de 10 mm para ajustar el soporte del chirimbolo que guardó adentro del farol que se saca abriendo la guantera, corriendo el pitutito que hace que no se caiga el soporte del gps. Todo eso mientras te ceba un terrible mate helado con su típico gorrito Adidas color violeta.
Y si necesitas una clampetita para el transbalador delantero, pedísela en medio de alguna desolada meseta, que él tiene una.
Asi es Pampa.
Y así lo queremos.
CAFAYATE – ALEMANIA – TALAPAMPA – LA VIÑA – CORONEL MOLDES – LA MERCED – SALTA – VAQUEROS – LA CALDERA – RUTA 9 VIEJA – DIQUE LAS MADERAS – EL CARMEN – SAN SALVADOR DE JUJUY – PURMAMARCA – CUESTA DE LIPAN – SALINAS GRANDES – CUESTA DEL MAL PASO – SUSQUES
Pese a que todos los navegadores nos indicaban otros caminos alternativos para llegar a Susques, yo estaba emperrado en ir por la RN9 vieja.
Había visto varios videos de Youtube que me entusiasmaron y era la oportunidad de hacerla.
Un muy buen desayuno en el hotel, llenado del tanque de nafta y salimos bien temprano por la RN68, que nos llevaría hasta la ciudad de Salta.
Como se imaginarán recorrer la Quebrada de la Conchas, que no la conocíamos, sin tránsito, tranquilos, es algo muy placentero. Aunque no planeamos parar demasiado porque no era un objetivo de este viaje nos cansamos de sacar fotos y nos prometimos volver a recorrerla en detalle, trekkings incluidos.
Algunas pinceladas de la Quebrada de Las Conchas
Mas adelante, igual no pudimos sustraernos de cierta curiosidad y nos desviamos al viejo puente Morales, donde se filmó Relatos Salvajes, para sacar unas fotos recordatorias de esa inolvidable película.
Puente Morales
Después de Alemania, la RN68 empieza a enhebrar poblaciones cada vez más densamente pobladas y el transito se hace un poco tortuoso, ya que las atraviesa por el medio. Pasamos por La Viña, Coronel Moldes, El Carril y La Merced, entre otros.
El paisaje sigue siendo atractivo y eso hace que las molestias de encontrar semáforos y velocidades de máxima 40 km/h pasen desapercibidas.
Viejos edificios coloniales sobre la RN68RN68 atravesando la Salta rural
Al llegar a Salta, los navegadores inteligentes seguían insistiendo en evitar la RN 9 vieja y nos mandaban por la Autovía 9. Para poder “engañar” al Waze, le pedí que nos lleve a Vaqueros, que es la población colindante con Salta, donde inicia la RN 9 vieja. Como no conozco la ciudad de Salta, confié ciegamente en él y cuando me di cuenta, nos había metido en el centro de la ciudad muy lejos del norte donde está la población de Vaqueros: nos estaba llevando a la calle Vaqueros…
Ahí me calenté con los navegadores inteligentes y me confié a mi viejo GPS Garmín 276 Cx con mapas offline, que sin dudar me guio a la población de Vaqueros atravesando pleno centro de Salta en pleno mediodía; imaginan el kilombo de tránsito.
Al llegar al río Vaqueros, que separa a Salta de Vaqueros, descubrimos el por qué los navegadores inteligentes se resistían: el puente está en construcción, cerrado al tránsito; sin embargo, había un desvío vadeando el río que usan los vecinos, en perfectas condiciones de paso, que nos permitió sortear la obstrucción. Ahora sí, los navegadores accedieron a mi deseo y empezamos a recorrer la RN 9 vieja, esa angosta cornisa de las mil curvas, a través de las yungas.
Rotonda del Quirquincho, donde se inicia la RN 9 vieja, en el puente del río Vaqueros
Y la verdad que no pudimos haber hecho una mejor selección de recorrido. Si bien es lenta y hay que andarse con mucho cuidado, enderezar esas mil curvas en el medio de las yungas es una experiencia increíble. Si dije en el relato anterior de la Cuesta del Portezuelo que parecía que se destornillaba el volante, acá ya no sé qué decir. Encima es muy angosta y en casi todas las curvas no pasan dos autos a la vez
Cartel inédito que habla de lo angosto de la RN9 vieja
Túneles vegetales constantes, lianas que se entrecruzan sobre los árboles, precipicios que se ocultan tras la frondosa vegetación y la adrenalina de no saber si te cruzas con alguien de frente hicieron muy especial este tramo del viaje.
Puente sobre el río La CalderaLas yungas empezaban a aparecer
Un breve tramo de la ruta9 vieja desde a bordoLas yungas en su máxima expresiónAunque no crean, esto era una ruta nacional para llegar a JujuyAbra Santa Laura, límite interprovincial¿De donde habrá salido esta maleducada costumbre de pegar calcos en los carteles ?Pampa 04 en el Abra Santa LauraConcurrido el límite interprovincial…
Más adelante, atravesamos la muy hermosa zona de los diques Las Maderas y La Ciénaga y al acercarnos a la capital jujeña el tránsito se volvió un poco más pesado hasta que entramos en la AU9, donde paramos a cargar combustible y convertir a la Bronco en una bomba Molotov rodante, con 42 litros adicionales al tanque lleno de 60 litros.
La idea original era llenar los bidones en Susques, pero en un rapto de lucidez los llené aquí y unas horas más tarde, me felicité por la decisión.
Dique Las MaderasLa Bronco desde mi casa a Jujuy. Muy buen consumo!!
Nos quedaba el tramo final donde empezaríamos a convivir con la altura.
En Purmamarca, sacamos unas fotos en la estación del tren solar, nos asombramos de la romería en que se convierte el pueblo y después arrancamos por la RN52 para trepar la interminable cuesta de Lipán que te transporta desde los 2300 a 4200 msnm en un recorrido escénico de unos 35 km hasta el Abra Protrerillos, desde donde «desciende» hacia las Salinas Grandes.
Estación PurmamarcaLa estación originalLa estación del tren solarSerá una romería, pero !que linda es Purmamarca!!Que belleza!Los siete colores de los cerros
Esta cuesta me trajo el inolvidable recuerdo del épico remolque inverso de Pampa 02 cuando en 2012, se me sopló la junta de tapa de cilindros en Salinas Grandes y quisimos bajarla arrastrándola en modo normal: no duramos ni dos curvas: los discos de freno se habían puesto morados ya que al frenar, la pequeña Vitara también frenaba a la Land Cruiser que me remolcaba. Iba a ser una larguísima bajada enfriando discos a cada rato hasta que apareció la idea genial de Denis que planteó que la Vitara fuera delante de la Land Cruiser bajando por gravedad conectada por una eslinga y así la TLC la retenía sin problemas. Bajamos toda la cuesta y entramos al centro de Purmamarca sin ninguna maniobra adicional.
Quien quiera deleitarse con esa desventura, la puede leer aquí:
Iniciando la cuesta de LipánPasando por La CiénagaMontañas increíbles se suceden
Otra vez la cuesta nos hizo renegar un poco, ya que promediando el ascenso alcanzamos a un colectivo que nos llevó a la rastra casi hasta al final. Otra vez le encargué el trabajo al crucero adaptativo y me dediqué a disfrutar del paisaje, que realmente es magnífico.
Un bondi nos llevó a la rastra a 20 km/m casi la mitad la cuestaUna oportunidad para disfrutar del paseo a baja velocidadLos zigzags de la cuesta son impresionantes para mantener el máximo de 3% de pendiente.
Atravesamos raudos Salinas Grandes y la Cuesta del Mal Paso y después de cruzar varias veces el Trópico de Capricornio, como previsto llegamos a Susques al atardecer, donde nos alojamos en el Hotel El Unquillar, donde Andy y Eduardo nos estaban esperando.
Después de tantas curvas, la recta que cruza las Salinas GrandesRio Pastos ChicosLlegada a SusquesHotel El UnquillarLos contenedores dormitorio del Unquillar
Este hotel dispone de habitaciones en el edificio principal y de contenedores adicionales. Dormimos en los contenedores con baño privado porque nos dijeron que al tener aire acondicionado serían más calentitos y lo fueron.
Cenamos en el hotel comida de campamento minero y nos acostamos para iniciar mañana temprano la aventura de la RN40 y desvíos varios, en compañía de nuestros amigos.
Les dejo el recorrido del día, con el perfil de elevación que transitamos
ANCASTI – ANQUINCILA – CUESTA DEL PORTEZUELO – CUESTA DEL TOTORAL – CONCEPCION – SOLDADO MALDONADO – QUEBRDA DE LOS SOSA – TAFI DEL VALLE – CUESTA DEL INFIERNILLO – AMAICHA DEL VALLE – COLALAO DEL VALLE – TOLOMBON – CAFAYATE
Nos quedaban dos días para encontrarnos con Andy en Susques y entonces elegimos partir en dos tramos cómodos lo que nos faltaba.
Hoy deberíamos terminar en Cafayate más o menos temprano para dedicarnos a pasear un poco por la ciudad, hacer algunas compras y por supuesto coronar con una gloriosa cena de empanadas.
Salimos de Ancasti no muy temprano y seguimos disfrutando de las delicias de la RP2. Primero el poblado increíble de Anquincila, donde todo es belleza, tranquilidad y prolijidad y luego el resto de la ruta que comienza a subir vertiginosamente el hacia el filo de la Sierra de Ancasti con paisajes espectaculares.
Bienvenida a AnquincilaMonumento al ÁguilaArroyo que atraviesa Anquincila y el parque que lo acompaña
Esta zona es muy prometedora para hacer algo de offroad liviano; a lo largo de la RP2 se descuelgan huellas en todas direcciones que son deglutidas por las serranías y la vegetación y que son una invitación a desviarse. Mirando las fotos satelitales (lujo de llevar Starlink), se ve hay multitud de arroyos, diques y quebradas que indudablemente ameritan algún futuro viaje exploratorio. También averiguamos que hay sitios arqueológicos muy interesantes como Las Tunitas.
Lo que es muy importante destacar de este tramo de ruta es que NO hay que hacerlo de noche: hay cualquier cantidad de animales sueltos, que con escasa visibilidad son una trampa mortal: caballos, burros, vacas y cabras por doquier ya que la mayoría de los campos no tienen alambrados.
Bronco, lista para devorar la RP2RP2 entre Anquincila y el filo de AncastiRP2 en la cercanías del filo de la sierra de AncastiRP2 casi asomándose al valle Central de CatamarcaEsto es moneda corriente en la RP2Valle Central de CatamarcaValle Central de CatamarcaRP2 llegando a la Cuesta del Portezuelo
Al sobrepasar los 2000 msnm empezó la famosa Cuesta del Portezuelo que inauguró el día “cuestoso”, ya que a lo largo del camino recorrimos varias cuestas emblemáticas una tras otra.
Inicio de Cuesta del PortezueloCuesta del PortezueloValle CentralUno de los miradores de la Cuesta del PortezueloValle Central desde el miradorCurvas de la Cuesta del PortezueloCurvas de la cuesta del Portezuelo
Poco que decir de esta cuesta que no te cansás de recorrer una y otra vez con la adrenalina full: lo angosto del trazado y la belleza del paisaje pujan por captar tu atención mientras el tráfico de frente te recuerda que no podés distraerte ni un minuto, salvo que tengas pensado suicidarte tirándote por alguno de los infinitos barrancos con guardarraíles imaginarios en cada curva.
Una vez que estuvimos abajo, tomamos la RP38, donde otra famosa cuesta nos esperaba: la del Totoral. No es ni remotamente adrenalínica como la anterior pero no deja de ser interesante,
RP38 rumbo norte
Un poco más adelante dejamos Catamarca para entrar a la zona agrícola de Tucumán, donde predomina el verde de los cultivos de caña de azúcar y tabaco, junto con las innumerables estructuras de madera que se usan para secar el tabaco.
A la altura de Aguilares la RP38 se abre en dos trazas: la original que pasa por los pueblos y la variante, más rápida, que se abre por el este. Tomamos ésta última, pero en Concepción decidimos ir a curiosear la vieja traza más urbana, que por otra parte sigue el antiguo ramal ferroviario.
Por supuesto pasamos a ver la estación de Concepción, cuyo edificio ha sobrevivido convertido en una dependencia municipal muy cuidada. Es lo único que quedó de lo ferroviario ya que la traza mutó en calles y en otros casos, ha sido ocupada por viviendas.
Estación ConcepciónEstación Concepción, tragada por la ciudadEnormes galpones ferroviarios aún en pie
Impresionante el viejo puente metálico sobre el río Gastona; no quiero pensar lo que debe ser ese cauce en épocas de lluvias de verano…
Puente carretero río Gastona
Ya que estábamos quise visitar otra estación, Arcadia, pero no solo no la encontramos, sino que nos expusimos a andar en una Bronco por un barrio bastante turbio. No hay fotos.
Una vieja construcción en Arcadia
Seguimos por la vieja RP38 hasta que antes de Rio Seco, nos desviamos por una destruida RP324, que tuvo la virtud de pasearnos por plantaciones de limones y arándanos que valía la pena conocer.
Tucumán rural sobre Rp324Limoneros
Esta ruta, después de sortear varias poblaciones con nombres de militares caídos en el Operativo Independencia nos puso en el inicio de la cuesta que asciende por la quebrada homónima labrada por el río Los Sosa.
Antes de la Quebrada de Los Sosa
Esta ruta, RP307, que te lleva Tafí del valle es fantástica: infinitas curvas en ascenso por entre las exuberantes yungas, te hace sentir que se te va a destornillar el volante. Lo que no sabía era lo que iba a sentir los días venideros, esto era entrenamiento nomás…
Lo único malo es que, si te pone delante un camión, estás condenado a subirla a 30 km/h o menos ya que es imposible adelantarse. Por suerte el control crucero adaptativo de la Bronco te resuelve el problema con la misma lentitud, pero con mucha comodidad, sin tener que andar pisando el freno a cada rato.
Quebrada de los SosaUno de los miradores de la quebradaRP307: maravillosa ruta escénicaSobre el final, nos metimos en una nube
Antes de llegar a La Angostura, entramos en una densa nube que casi no te dejaba ver nada alrededor. Se disipó recién cuando promediamos la cota del embalse, donde parecía fundirse con el espejo de agua en una escena surrealista.
La cola de la nube en el embalseEmbalse La Angostura y la nube que comenzaba a disiparseEntrando a Tafí del ValleLa nube sobre el embalse vista desde la cuesta del Infiernillo
Pasamos de largo Tafí del Valle y encaramos la última cuesta del día: la del Infiernillo, que nos llevó a superar los 3000 msnm, aunque esta vez por una excelente cinta asfáltica que te invita a pistear un poco, disfrutando de la conducción.
Paisajes de la cuesta del InfiernilloCuesta del InfiernilloCuesta del InfiernilloAmaicha del ValleRN40 al sur de Colalao del ValleColalao del ValleViñedos de CafayateInfinitos viñedos de Cafayate
Destaco que el consumo promedio de la subida por la RP307 hasta el Infiernillo llego a los 14 lts/1000 km pero luego en la bajada hasta Amaicha del Valle se compensó, bajando a 9.4 lt/100 km, es decir que en el total se comportó casi como en llanura.
Finalmente, la RN40 nos depositó en Cafayate previo paso por Colalao del Valle y Tolombon.
Nos alojamos en el hotel La Ramada, muy bueno y económico y luego nos fuimos a hacer algunas compras y a cenar una exquisitas empandas salteñas (las de osobuco son galácticas).
Hotel La Ramada y Plaza de Cafayate
Fin de un día “cuestoso”, ya casi terminamos los enlaces
FLORENCIO VARELA – ROSARIO – CORDOBA – DEAN FUNES – SAN ANTONIO DE LA PAZ – ICAÑO – ANCASTI
Salimos bien temprano desde Florencio Varela, ya que teníamos un ambicioso plan de 1100 km para dormir en Ancasti (Catamarca)
El viaje fue muy tranquilo en todo su recorrido; nunca pasamos de 120 km/h y la Bronco se despachó con unos muy respetables 8.9 lts/100km. ¡Cargamos combustible solamente en Leones y Dean Funes, y con nafta súper!
Autopista Córdoba – Rosario muy tranquilaPampa 04 queriendo cargar electricidad…RN60 por Salinas Grandes
No hicimos ninguna para intermedia, salvo en San Antonio de la Paz, al dejar la RN157 para tomar la RP2. Allí no pude con el genio y entré al poblado a registrar la estación ferroviaria.
Estación San Antonio de la PazEstación San Antonio de la PazEstación San Antonio de la Paz
LA RP2 es hermosa, sobre todo después dejar Icaño: la han pavimentado siguiendo el serpenteante camino original y es una delicia manejar por ahí.
Ruta Provincial 2
Al atardecer, con mucho frío, entramos en el bucólico poblado de Ancasti, con sus viejas y prolijas edificaciones. Todo tranquilidad, con caballos pastando en las veredas.
Bienvenida a Villa de Ancasti
Se destaca la Iglesia, que data de 1726 y que ha resistido el paso de casi tres siglos manteniéndose en excelentes condiciones. Por el horario, no pudimos visitarla en su interior
Iglesia de Ancasti
Iglesia frente a la plazaPlaza de AncastiSolitarias calles de Ancasti
Hospital Distrital
Caballos pastando en las veredas
Nos alojamos en la Hostería Municipal, a la entrada del pueblo, un histórico edificio construido en 1938 y puesto en valor en 2020, con muy buenas comodidades para alojarse y cenar.
Hostería MunicipalHostería Municipal
Palos borrachos en el parque de la hostería
Un día muy largo que merecía un buen descanso. Mañana seguiríamos atravesando este paraíso del sur catamarqueño
Esta vez, mi entrañable amigo Andy me invitó a un viaje por el NOA, pero “sin carpa y sin XX (tracks no comprobados)”.
Creí que no íbamos a ser de la partida porque no es nuestro estilo andar sin carpa, pero finalmente compartir un viaje con él y en el fondo hacer una “nueva” experiencia, nos decidió a acompañarlo.
Por otra parte, era la oportunidad para que Adriana y la Bronco (Pampa 04) tuvieran su bautismo de +4000.
La idea de mi amigo era hacer la parte norte de la RN40 desde Cafayate hasta El Angosto y después cruzarse hacia el este y volver por Santa Victoria y Nazareno hasta Humahuaca.
No me daba el tiempo para hacer todo el recorrido, pero sí me alcanzaba para acoplarnos en Susques unos días después, así que procedimos con ese plan.
Mas o menos el recorrido sería algo así
Allí, Andy y Eduardo nos estarían esperando para asociarnos al viaje, que resultó ser una experiencia inolvidable, por los paisajes y por la compañía.
El grupo con Andy, Eduardo, Adriana y yo en compañía de personal de la escuela de Cabrería
Las etapas de viaje (podés verlas cliqueando en el botón)
Dia 04: ULTIMOS INTENTOS FALLIDOS Y MINA ZALAMANCA
Viernes 17 de julio de 2026
Ultimo día de exploración con la esperanza de volver a Jáchal por huellas por descubrir.
Salimos disparados para comenzar una huella alternativa a la que ayer se nos había negado. Vista en las satelitales tenía grandes posibilidades, sobre todo porque gran parte de ella eran unos zigzags mineros que morían en un claro cauce de un río, por donde le entraríamos.
El track previsto era muy entusiasmante
En Earth Google se ve posible y bien marcado
Hallamos enseguida el inicio, pero estaba bastante maltratado por alguna crecida; no obstante, entramos.
A más o menos 1500 metros una cascada de piedras se interpuso; era posible acomodarla, pero estimamos tres o cuatro horas de laburo, con barretas y malacates.
Evidentemente no era una huella transitada pero parecía factible
A unos 1500 m empeoró bastante y decidimos caminar un poco
Hasta acá era un poquito complicada pero factible en modo «renegar un poco»
Calculando cuando tiempo demandaría poder transitar este obstáculo
Tres o cuatro horas era mucho tiempo para invertir al principio del track. Desistimos…Volver, con la frente marchita…
De nuevo, con la amenaza de lluvias inminentes, era un riesgo meterse en una ratonera en la cual podíamos esperar más sorpresas como esa y desistimos otra vez. Lo que sí puedo asegurar es que es un proyecto muy interesante que sin duda amerita volver.
Este track es un llamado insoslayable para offroad del bueno!!!!
La tormenta se avecinaba y recortaba todos nuestros planes
Perdidos por perdidos, en lugar de meternos en ese cauce, seguimos por el camino minero transitado por el cual habíamos llegado, casi con la certeza que alguna barrera no nos iba a dejar pasar por el aspecto usado del mismo.
El camino minero se mete por un cañón impresionanteMuy alto, angosto y serpenteanteQue lindo es encara una huella que no sabés adonde te llevará….Donde aparecerá la barrera que nos limite el ingreso?
Hermoso video aportado por Juan Marcelo Vila
Pero la suerte estaba de nuestro lado: llegamos al campamento minero y no había nadie, aunque contenedores y maquinarias indicaban que allí había actividad reciente.
Indudablemente habían huido por la amenaza del temporal y entonces, nadie nos frenó. No creo que haya otra oportunidad así.
Campamento activo pero completamente vacío
Esta mina, La Zalamanca, según IGN, es una mina de oro muy vieja y se nota que la deben estar reactivando. Zalamanca con Z puede ser un error tipográfico, pero es lo que indica el mapa.
El terreno esta lleno de piedras amarillas que según averiguamos son limonitas, un indicio que en las entrañas, estas montañas guardan oro y plata.
Limonita
Tampoco había carteles que indicaban alguna prohibición de paso por lo que seguimos más allá del campamento hacia arriba. Es tan lindo encarar huellas que no sabés adonde te llevan…
La huella hacia arriba solamente había sido mejorada en un pequeño tramo inicial y luego avanzamos por una cornisa casi sin tránsito hasta donde unos derrumbes propios de la inactividad nos detuvieron. Aun así, logramos alcanzar una plataforma desde donde la recompensa fue inmensa: vistas abiertas, ásperas y espectaculares, de esas que justifican cada kilómetro recorrido.
La huella por la que subimosLa plataforma hasta donde la huella era transitable sin laburar muchoLos zigzags continuaban y daban ganas de encararlos Pero la amenaza del clima y siendo el último día de travesía, privó lo racional (Raro, no?)Hasta aquí llegamos (Gentileza Juan Marcelo Vila con su dron)Las vistas desde aquí eran impresionantes
El camino de cornisa seguía hacia arriba, pero estaba plagado de derrumbes así que hasta allí fue nuestra incursión: la montaña se defendía y no daba para pelearle.
No creo que en el futuro se pueda acceder cuando mejoren el camino, ya que seguramente la mina estará operativa y ya sabemos lo que lógicamente ocurre. Bastante fortuna tuvimos de llegar hasta donde llegamos.
Vistas hacia el valle del Guandacol/Bermejo y del campamento mineroAtrás de estas montañas, ahicito nomás, pasa el track que desistimos al principioCon el fin del camino para chatas, nos dedicamos a jugar.Tambien caminamos la huella que seguía hacia arribaNo era tan angosta como parecía de lejosAunque tenía múltiples derrumbesDerrumbes varios y fuertes pendientes. También signos de trabajos recientes de prospección
Al bajar pasamos de nuevo por el campamento ya que nos llamó la atención algo que habíamos pasado por alto a la ida: un viejísimo camión de caudales abandonado, seguramente utilizado por la antigua explotación minera. Dios sabrá el motivo por el cual llegó hasta aquí y luego se quedó para siempre.
Camión de caudales abandonadoCual habrá sido el motivo de este vehículo en la mina? Traslado de oro????
Con esto se terminaba nuestro tiempo de travesía y exploración. El mal tiempo ya casi lo teníamos encima y había que replegarse.
Salimos raudos hacia la R40 y curiosamente este camino no tenía ninguna barrera o portería que impida transitarlo. Nosotros habíamos entrado por un hueco completamente fuera del radar, pero suponíamos que al acercarnos a la R40 algo habría. Pero no.
El único cartel que encontramos sólo restringía ingresar a una zona precisa al costado del camino
Bajamos a Jachal por la cuesta de Huaco y volvimos al inicio al Aeroclub, donde además de tener lugar para cocinar teníamos un buen lugar para dormir.
La cena fue sencilla y gloriosa: pollo al disco, buen vino y esa satisfacción silenciosa que queda cuando una travesía se cierra con historias para contar. Fue, sin exagerar, el broche de oro de una aventura, medio rara porque fue una serie de improvisaciones debidas al la climatología que nos venía amenazando y que no podíamos desestimar. Lo que pasó en los días siguientes en el Balcón del Pissis era lo que nos podría haber ocurrido si no éramos prudentes. Medio locos, si, pero no comemos vidrio.
El sábado cada uno regresó a su casa, aunque en mi caso hice escala en lo de Toto en Rosario y me volví con mi Bronco a Bs. As. el domingo por la mañana. Antesala del partido final del Mundial, no había nadie en la ruta.
Hasta la próxima
Pampa
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Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO
Jueves 16 de julio de 2026
De nuevo salimos temprano para aprovechar a full los dos días restantes: nuevos planes, entusiasmo renovado.
Durante la noche, Juan Marcelo estudió las satelitales y armó un recorrido para asomarnos a la Mina La Helvecia hasta donde sea posible; a esta se suele ingresar por el norte por una huella fácil solo complicada por un candado cuya llave se puede conseguir, pero no era la intención.
Nosotros intentaríamos acceder por el sur desde los caracoles de la “Cuesta de los Guerreros” (Los Guerreros eran los viejos camiones de la mina), a sabiendas que probablemente tengan derrumbes insalvables. Consultamos a Nestor Queralt y nos dijo que entendía que había sectores imposibles para las chatas, pero igual íbamos a ir a curiosear.
Así eran los Guerreros: 1lt/km de consumo
Salimos de la ciudad por la huella que pasa por San Bernardo y por la vieja presa en desuso, Los Nacimientos, al sur del río Guandacol, hasta que en un momento se aleja del cauce y ahí nos metimos de lleno en el río, por donde antes andaban los camiones de la mina La Helvecia.
Como era de esperar, el lecho era un mar de piedras, salvo en el primer tramo hasta el puesto del Sr. Páez, que nos confirmó que veníamos por “buen camino”.
Rio Guancacol desde la huella
Ancho valle del Guandacol
Transitando el río Guandacol
En las barrancas del río se podían ver muy bien las diferentes capas de sustrato
Después de sortear un alambrado que atraviesa el río, el avance se hizo lento y tortuoso, sobre todo para Toto y yo que no teníamos ruedas muy grandes. Pero con paciencia el avance se lograba; los caracoles no aparecían nunca y en algun momento dudamos en continuar
La «tranquera» que permite sortear el alambrado
Deliberando si seguíamos. Los caracoles, ni noticia…
Toto consultando a Tape por whatsapp….
Seguimos, es por acá
Pero la curiosidad pudo más y finalmente en un recodo del río hacia el norte los divisamos, en el final de una huella destruida que abandonaba el río.
Era cerca de mediodía y el lugar estaba bueno para un almuerzo de travesía, así que nos detuvimos al reparo y además la picada tradicional, le dimos a los huevos revueltos con panceta, mientras algunos fueron caminando hasta la base de los caracoles, distante unos 500 metros por un camino totalmente destruido.
Después de esa curva a la derecha, el acceso a los caracoles
La huella completamente perdida se adentra por un cañadón hacia los caracoles
Llegar con las chatas hasta ahí se podía e incluso arrancar la subida de los caracoles, pero no llegamos a comprobarlo. Juan Marcelo quiso mirarlos con el dron, pero el viento no lo dejó tomar altura. Igual, la verdad, tampoco estaba en los planes mandarnos: aunque llegáramos arriba, no teníamos la llave del candado del portón del acceso “fácil” desde el norte de Guandacol. Creo que esto es para una expedición específica, tal vez caminando primero.
Inicio de los caracolesMuy abandonadoPlayón de maniobras mas arriba
Tolva de carga de los Guerreros
En esa laderas se esconden los caracoles de la Helvecia
El rio, el acceso y el inicio de los caracoles
Alrededores del inicio de los caracoles
Viejas construcciones de precarios campamentos mineros
Vista 360° desde el campamento minero abandonado
Las chatas de Tape y Toto en el río
Satisfechos de la investigación, desandamos el lecho del río y como siempre, resultó mucho más veloz que a la ida.
Pronto lo dejamos y retomamos la senda que debería llevar al punto de partida del día martes pasado, es decir las cercanías del Puesto Chipical, donde subiendo a unas antenas en el Cerro Áspero, trataríamos de bajar por un cauce hasta Indio Muerto y Jáchal.
Pasamos del río Guandacol al río de Los Obscuros, donde encontramos un derrumbe que nos costó un poco sortear.
Llegando al río de Los Piojos, la cosa se complicó un poco
Toto no se animó por la huella principal y se tiró por una ladera más segura
Pero un poco más inclinada
Las chatas más grandes siguieron por la huella, con una cornisa angosta y un bruto escalón
Como de costumbre, en estos casos Tape ni se despeina…
Desde allí encaramos lo que debió ser un sendero minero que transcurre a través de la angosta Quebrado El Chileno donde una enroscada cornisa nos proporciona una delicia para el manejo y la fotografía.
Íbamos tranquilos pese a que a cada paso se veía más abandonada porque según Tape la habían hecho en sentido inverso sin problemas. Además, en Viajeros Mapas está indicada como Dakar 2010, apenas 16 años atrás.
Cornisas por todos lado. Muuy lindo!!
Montañas coloridas, como en todo este viaje
En un momento apareció una bifurcación en los GPS: hacia la derecha estaba para pasar pero evidentemente estaba muy destruida, a la izquierda se metía en un cauce prometedor, muy diferente al recorrido que Tape recordaba.
Tape se adelantó para investigar porque se trataba de un bypass de la huella principal pero pronto nos informó que había topado con un escalón que nos demandaría varias horas de trabajo. Si Tape dice que no, imaginen lo que debía ser…
Hasta acá por la quebrada de los Chilenos
En el cauce
El desvío alternativo por el cauce
Nos detuvo este escaloncito
La otra alternativa en la bifurcación tampoco parecía muy viable, así que decidimos caminarla un poco a ver qué onda.
Realmente estaba muy mala pero posible en los primeros tramos hasta que después de la novena curva (unos 1500 metros) un gigantesco derrumbe sobre el camino no hacía fácil el paso. Seguramente trabajando se podía pasar, pero ya estaba avanzada la tarde y no sabíamos lo que podía encontrar más adelante: teníamos aún más de 10 kilómetros de cornisas enroscadas. Con las perspectivas climáticas que había en la zona, no era para arriesgar a quedarnos varados a casi 3000 msnm, así que, sanamente, decidimos volver.
Ingreso al track previsto, que parecía inexistente
Mientras tanto, Toto encuentra su rueda delantera izquierda en llanta e intentamos repararla sin éxito. La volvimos a inflar y parecía aguantar, así que la dejamos sin cambiar por ahora.
Volviendo con la cabeza gacha
La vuelta no fue muy rápida porque con Toto, teníamos que inflar la rueda cada 10/15 minutos; encima, en una de las paradas vimos que en la misma rueda se había desprendido la abrazadera del fuelle del palier había dejado expuesta a la mugre la junta homocinética.
Decidimos parar a cambiar la rueda y a reparar el anclaje del fuelle, lo que nos demoró aún más y se hizo de noche.
Lejos de Guandacol y de Jáchal, no quedaba otro remedio que acampar en alguna parte, evitando los cauces de ríos por si las lluvias nos jugaban una mala pasada.
Después de muchas vueltas, y de renegar en la oscuridad con el cauce seco y empedrado del río Los Obscuros y con las protestas del Toto que no paraba de pegarle a las piedras, en un descampado alto en la periferia de la mina Gualcamayo, encontramos un sitio donde estacionar las chatas al costado de la huella y como estaba lloviznado, terminamos durmiendo en las chatas después de una picada con champagne para saciar el hambre.
Día 02: ANGUALASTO – GUANDACOL: UNA IMPENSADA AUTOPISTA Y EL CLIMA CAMBIARON COMPLETAMENTE LOS PLANES
De acuerdo a lo planificado hoy era un día complicado.
Subir hacia el norte bordeando el Parque Nacional San Guillermo por el río Blanco, en otras oportunidades había sido un fracaso para los que lo intentaron. Los afluentes del caudaloso río dejaban grietas muy grandes que imposibilitaban el paso y lo hacían muy laborioso. A eso íbamos!
Edgardo y Juan en la Nissan X-Terra, si bien habían reparado el embrague en Rio Cuarto, sumaron problemas de temperatura que podían ser indicio de sopladura de junta de tapa de cilindros.
Una pena que habiendo llegado hasta acá debieran bajarse, pero era una decisión sensata para evitar males mayores en sitios de altura y de difícil acceso. Otra vez será.
Salimos de Angualasto hacia el norte y enseguida nos llamó la atención lo bueno que estaba el camino; evidentemente las mineras requieren gran infraestructura para moverse, y ya sea por sus propios medios o a través del gobierno de San Juan, se la procuran. Hay mucho movimiento de maquinaria y camiones.
Pero la sorpresa fue que, más allá de la entrada a San Guillermo, el ancho y cuidado camino ripiado continuaba donde no hace mucho era un difícil recorrido offroad.
Pasaban los kilómetros y hasta estaba amojonado como cualquier ruta provincial. El comportamiento de la travesía había mutado de offroad pesado como esperábamos, a un cómodo y veloz paseo escénico.
El nuevo camino minero, más allá del ingreso a San Guillermo
Mas bien era una autopista
Aprovechando la Starlink, averiguamos un poco y resultó que esta ruta, denominada “Camino Minero” fue la respuesta de San Juan a las objeciones y restricciones que puso la vecina provincia de La Rioja al movimiento de vehículos y equipos mineros a través de sus caminos.
Al ingresar al camino, no hay carteles con restricciones a la circulación, que si aparecen cuando ya se recorrieron decenas de kilómetros por lo que ya no tenía sentido recular.
Excelente camino ripiado con un marco imponente
La idea era recorrer varias huellas imaginarias al norte de San Guillermo fuera de este camino y luego volver por Guandacol.
Veníamos mirando de reojo la meteorología que anunciaba complicarse los días venideros, lo que se confirmó por la presencia de ambulancias de rescate estacionadas a lo largo del camino destinadas al apoyo de la retirada del personal de los campamentos mineros.
Nos detuvimos a conversar con una de ellas y nos informaron que habría mucho tráfico de descenso ya que estaban evacuando los emprendimientos mineros y nos recomendaron tener cuidado.
Nada nos dijeron de alguna restricción especial para circular, sólo que tengamos en cuenta el temporal que se venía.
Los días venideros eran de temer…
Seguimos avanzando hacia el norte, pero ya se había instalado la decisión de no forzar la situación en el norte del parque ya que nos meteríamos en huellas “XX” donde de tener algún inconveniente nadie nos podría ayudar bajo un temporal.
Mientras recalculábamos, recorriendo este nuevo impensado camino minero que parecía una autopista, nos maravillamos de las formaciones geológicas multiformes y multicolores que acompañan el trazado. Realmente es espectacular: este camino debe convertirse en una ruta escénica para el público en general.
No es mucho lo que se puede agregar a lo que muestran las fotos, es un placer recorrer esta ruta con maravillas que se renuevan a cada kilómetro.
Así las cosas, los planes se alteraron completamente: lo que pensamos nos iba a demandar un día entero lo habíamos resuelto en un par de horas y los objetivos del norte se habían extinguido por cuestiones meteorológicas.
El nuevo plan era entrar por el acceso norte a la laguna del Cuerno a través de la Quebrada del Torito y la mina Las Jarillas, cruzando el Barreal Colorado (en el mapa IGN Bañado Barreales) y la Sierra de La Punilla para ponernos a salvo de las cuestiones climáticas.
Detalle de lo que hicimos
Con tiempo de sobra, nos asomamos a un nuevo posible acceso a la laguna del Cuerno por una quebrada que parece accesible. Avanzamos lo suficiente como para verificar su factibilidad, pero no intentamos recorrerla en su totalidad por el tema climático que nos venía acuciando. Parece posible e interesante.
Siera de la Punilla: ahí arriba está la laguna del Cuerno
Bañado Barreales o Barreal Colorado
La salida por la quebrada del Torito era por allá al fondo
Cruzando el barreal, a riesgo de empantanarse
Barreal Colorado antes y después del temporal que esquivamos (Gentileza Juan Marcelo Vila)
Hoy era el día del partido Argentina-Inglaterra, el cual pensábamos mirar a bordo de las chatas, pero ahora con tiempo decidimos unificar el partido y el almuerzo a las cuatro de la tarde en las abandonadas instalaciones de la mina Las Jarillas.
Antes de las 16:00, nos instalamos en uno de los recintos que aún conservan el techo de cañas y barro.
Walter nos cocinó al disco unos sorrentinos de osobuco braseado a la crema rosa mientras el resto sufrimos el partido con los ingleses hasta que, como todo el mundo, explotamos de alegría en esos últimos minutos mágicos que lo dimos vuelta y accedimos a la final.
El cocinero Walter y el disco
El producto: los exquisitos sorrentinos de osobuco braseado
Las indestructibles paredes de piedra de Las Jarillas
Parking de Mina Las Jarillas, un clásico de la zona
Una sensación única poder ver el partido allí y festejar en el medio de la nada. Cosas increíbles que nos trajo Starlink.
Argentina – Inglaterra en Mina Las Jarillas (gentileza Paramount – Starlink)
Cagados de frío y de angustia con el clima y el partido
Ya casi atardeciendo sólo quedaba llegar hasta Guandacol, previa escala para saludar a la gente del Puesto Cuevas (y de paso comprarles unas nueces exquisitas). Esta huella era bastante irregular en el pasado ya que discurría por el cauce del río de La Troya, pero con la actividad minera, ahora es una ruta transitable para casi cualquier vehículo.
Puesto Cuevas
Cargamos combustible al llegar a Guandacol donde nos alojamos en la hostería del mismo nombre, donde de casualidad conseguimos lugar debido a la huida de los mineros por el temporal que se venía.
Recorrido del día: 280 km
Como resultado de los eventos climáticos, nos encontramos con un día de ventaja en comparación al plan original, así que teníamos un día extra de travesía y decidimos ver qué podíamos improvisar para mañana.
¿Trataríamos de llegar a la Mina Helvecia por los caracoles?
Hacía rato que no andaba por la zona de San Juan y La Rioja, así que, ante una tentadora invitación del incansable viajero Tape Arriola, me anoté en la lista de participantes sin tener muy claro si iría con mi chata o de copiloto. Finalmente terminé acomodado en la chata de Toto, conformando la tripulación más antigua del grupo.
¡Que lejos quedaron los tiempos en que casi siempre era el mas jóven de las expediciones! Pero no importa, el viento es viejo y sigue soplando… Jajajaja
De movida se armó un grupo de cinco chatas:
Tape Arriola con Juan Marcelo Vila en la Patroleta inmortal
Walter Arnolfo con su hijo Lautaro en una Toyota Land Cruiser
Ariel Barbadillo y Juan Zamora con una Toyota SW4 armada hasta los dientes
Toto Collazuol y yo en una Toyota SW4 “normal”
Edgardo Giudice y Juan Carlos una Nissan X-Terra
Quedamos en encontrarnos el lunes en San José de Jachal, donde Tape, como es socio del Aeroclub local, consiguió alojamiento para todos con comodidades para cocinar.
La idea del recorrido era llegarnos hasta Gualcamayo, al norte de Jachal y desde allí hacer una huella para dormir la noche siguiente en Angualasto; luego nos dirigiríamos hacia el norte con la intención de bordear el Parque Nacional Guillermo por la ribera este del río Blanco, recorrido que en el pasado no había sido factible hacer, acampando en alguna parte cercana al sector norte del Parque.
Después investigaríamos alguna XX por ahí y nos alojaríamos en Guandacol bajando por el clásico track de acceso a la laguna del Cuerno, pasando por la mina Las Jarillas y Puesto Cuevas.
Desde Guandacol teníamos un par de opciones para regresar a la zona del puesto Gualcamayo, rodeando la mina homónima por el norte y el este, donde habría un nuevo campamento.
Por último, cerraríamos el circuito tratando de regresar a Jáchal haciendo una XX por las laderas del cerro Áspero y por un cauce que pasaba por los parajes de Pimpa e Indio Muerto.
Día 0: LLEGAR A JACHAL
Lunes 13 de julio de 2026
De esta travesía participó muy tímidamente mi nueva Pampa 04, la Ford Bronco blanca que todavía no metí (y creo que no vaya a meter) en ningún kilombo. El domingo a la tarde me llegué de mi Florencio Varela natal hasta la casa del Toto en Rosario.
Nosotros salimos temprano el lunes desde Rosario junto con Walter y viajamos tranquilos sin contratiempos hasta Jáchal, transitando las AU9, RN38 y RN150.
Entrada al Aeroclub de Jáchal
La cordillera desde el Aeroclub
Los mendocinos Ariel y Juan salieron de Malargüe y también se sumaron sin problemas en el Aeroclub, donde rápidamente organizamos un asadito para empezar.
Mientras tanto, el Toto nos entretuvo con todo su conocimiento y experiencia con el vuelo a vela y hasta me hizo subir a un planeador para sentir la sensación de estar «encapsulado».
Pampa contento montado en un planeador
Pero Tape, el anfitrión, que había salido el día anterior junto con la Nissan X-Terra de Edgardo, no llegaba. Iban a pasar a pasar por el puesto de Domingo por el filo de Merlo, ya que Tape tenía que buscar a Juan Marcelo por Villa General Belgrano y por supuesto no se iba a perder agregarle un plus a la travesía. Pero a la X-Terra, al llegar al puesto, se lo rompió el bombín del embrague y estuvieron largo rato durante la mañana del lunes tratando de repararlo, infructuosamente, pese al apoyo del Toto vía Starlink.
Tape en Puesto Domingo, en el filo de Merlo
Juan Marcelo no está tomando mate, está soplando el bombin…
Tuvieron que salir a Merlo desde el puesto de Domingo en forma tortuosa en primera de baja sin embrague y una vez allí dejaron a Edgardo en un taller local tratando de repararla y sumarse en el segundo día de travesía, si es que lo lograban. Tape y Juan Marcelo llegaron muy tarde y se perdieron el asadazo que nos cominos en compañía de la gente del Aeroclub.
Asado en el Aeroclub
Nos fuimos a dormir si saber la suerte corrida por la Nissan de Edgardo…
Día 01: JACHAL-ANGASTACO POR HUELLAS POCO TRANSITADAS
Martes 14 de julio de 2026
Tape, como es habitual, tocó diana bien temprano en la barraca del Aeroclub para salir rápidamente y comenzar la aventura.
Listos para salir
Nos enteramos de que Edgardo sólo había reparado parcialmente en Merlo y que aún estaba en Rio Cuarto tratando de cambiar la bomba. Si lo conseguía nos encontraba a la noche en Angualasto, salteando el primer día de travesía.
Salimos hacia el norte por la RP456 que atraviesa una zona bastante poblada (San Isidro – Villa Mercedes) antes de ingresar a la huella ripiada precordillera rumbo a puesto Chipical en Gualcamayo.
Ya en la huella, que no tiene dificultad alguna pero si tiene unos monumentos naturales y unos paisajes descomunales, sobre todo un sector de cañadones con sus paredes erosionadas con una serie de huecos horadados por el agua y el viento que no te cansas de fotografiar.
Impresionante y curiosa erosión por el camino
Una larga y empinada subida, la cuesta de Panacpn, te lleva a la cresta de un cerro que parece la corona de un rey y te deposita en la pampa homónima, donde un poco más adelante, a la vera del rio Gualcamayo, se encuentra el puesto Chipical, donde además hay una escuela muy bien cuidada. Un pequeño embalse y unos añosos árboles le dan al lugar un encanto especial.
Cuesta de Panacán
Cresta de la cuesta de Panacán
En la parte más alta de la cuesta
Paisaje desde lo alto de la cuesta de Panacán
Bajando la cuesta de Panacán
Cultivo en el Puesto Chipical
Embalse en Puesto Chipical
Embalse en Puesto Chipical
Pampa de Panacán
Allí, mientras Juan Marcelo, con su taller móvil de electricidad y electrónica, se dedicó a reparar el borne del alternador de Walter y la fuente de la antena Starlink de Ariel, hicimos la primera picada del viaje saboreando lo que había sobrado del asado de anoche.
Reparaciones eléctricas en la chata de Walter
Destaco que en este viaje, las cuatro chatas teníamos antena de Starlink, lo que está cambiando muchas de las costumbres de las travesías. Ahora nos comunicamos tanto por VHF como por Whatsapp, algo impensado no mucho tiempo antes. Es increíble intercambiar fotos y pantallas de GPS en el medio de la nada…
Desde allí salimos hacia el oeste y en una bifurcación de la huella, entre curiosos y confundidos, nos separamos. Tape se fue por la izquierda y el resto por la derecha: ambos senderos tenían el mismo aspecto y se juntaban más adelante, pero con diferente desarrollo.
Rumbo a Punta del Agua
Los de la derecha seguimos el curso del río Punta de Agua y las huellas hasta ahí transitadas, nos depositaron en el puesto homónimo, deshabitado, pero no abandonado; por el camino encontramos un llamativo cementerio abandonado en el medio de la nada donde casi todos sus moradores eran mujeres.
Cementerio en el medio de la nada
A partir del puesto Punta del Agua, ya no había huellas visibles, sólo nuestros tracks, que coincidían con viejas sendas del IGN. Ambas nos iban a demorar mucho y Tape nos informaba que había encontrado una salida razonable que nos permitía avanzar rápidamente y nos ordenó que nos volviéramos y eso hicimos.
Desandamos y tomamos la bifurcación de la izquierda, que enseguida se volvió una pesada huella arenosa que transitamos sin dificultad y que nos fue llevando primero hacia el oeste y luego hacia el sur, discurriendo entre los cerros Negro y El Chivato. Aparentemente esta huella fue utilizada recientemente por el Rally Ruta 40, ya que la profundidad de las huellas denotaba el paso de muchos vehículos de alta potencia,
Recorrido en mapa IGN
Encontramos al Tape que nos esperaba arriba de un cerro y continuamos todos juntos, apreciando los vistosos paisajes desérticos.
Tape esperandonos
Huella arenosa
Qué lindo!!!
Una vez que descendimos del Abra Chorrillo (3200 msnm), un castigado cartel “PROPIEDAD PRIVADA M. ARRIETA” en un desvío a mano izquierda nada transitado hace mucho, fue un canto de sirenas irresistible. Al revés de Ulises en La Odisea, ni nos pusimos tapones de cera en los oídos, ni nos atamos al mástil y por contrario nos dejamos atrapar por el encanto del conocimiento de algo prohibido.
Como caballeros, tampoco podíamos dejar a una mina abandonada…
¿Como sustraerse al magnetismo de este cartel?
Revisando los mapas del IGN, esta mina no tenía ese nombre sino que en el pasado eran dos, ambas para extracción de oro: Mina de Guachi y Mina de Los Caballos, nombres asociados a los cerros circundantes.
La huella, en buen estado pero sin transito reciente, comenzó a subir y enroscarse por cerradas quebradas mientras los cerros se iban pintando de colores cada vez más intensos.
Rumbo a la mina Arrieta
A 3500 msnm, los colores se hicieron tan intensos que parecían surrealistas y fue allí donde encontramos uno de los socavones en una zona que IGN llama Rincon Colorado, aunque se quedó muy corto ya que los colores son infinitos. Poco les puedo decir lo que las fotos que siguen no digan por sí mismas, tomadas justo enfrente del imponente cerro Huachi (3662 msnm)
Cerro Huachi (3662 msnm)
De repente, nos encontramos con esto…
En el fondo de esa quebrada está uno de los socavones
Pensamos en bajar al socavón, pero la huella era impracticable
Admirando el alucinante paisaje
Al Creador se le volcó la paleta de colores por acá
Todo es fascinante y misteriosoParking de lujo en Mina Arrieta
Desde ese fabuloso mirador nos cansamos de sacar fotos y detectamos que las huellas continuaban hacia arriba con unos intimidantes caracoles hacia un cerro que sería el de Los Caballos (3849 msnm), donde unas antenas seguían transmitiendo el canto de sirena irresistible. Seguimos.
Rumbo a las antenas?
Siguen los paisajes deslumbrantes
Serranías con interesantes plegamientos hacia el este
A estas sierras le falta planchado, están un poco arrugadas…
Las antenas del cerro de Los Caballos se ve que no aguantaron algún zonda…
Impresionantes cornisas nos iban acercando a las antenas y se abrían múltiples desvíos a lo que debían ser otros sectores de la mina. Íbamos rodeando el cerro de Los Caballos en dirección a las antenas, pero no se veía bien como se llegaba a ellas. Encontramos un pequeño cable carril que seguramente se usaba para subir materiales y herramientas hacia las antenas, pero la huella seguía rodeando el cerro. Un poco mas adelante, a 3650 msnm, al tropezarnos con una estación meteorológica, la huella se terminó. Con lo que concluimos que las antenas habrían sido instaladas con ese medio de izaje.
Cable y guía con ruedas para transportar los materiales y equipos de las antenas
Fin del camino: una estación meteorologica
Al enfocarnos en las mismas, vimos que efectivamente no se veía camino alguno, pero además notamos que todas estaban caídas, seguramente fruto de alguna fuerte tormenta de viento como las que azotan la zona.
Iba cayendo la tarde y el fuerte viento no daba para acampar allí, aunque estábamos tentados de seguir investigando las múltiples huellas. No obstante, decidimos volver ya que el día siguiente podía ser difícil en base experiencias previas y no podíamos cambiar los planes desde el inicio.
Bajamos a la huella donde encontramos el cartel, proponiéndonos volver alguna vez a recorrer esta maravillosa zona.
Quedaba poca luz y pocos kilómetros, pero la huella se volvió muy molesta para circular, ya que se desarrollaba por el cauce del arroyo Volcán, donde alguna lluvia reciente había hecho estragos y ralentizaba el avance.
Así y todo, antes del anochecer estábamos en Angualasto, donde fue muy complicado conseguir alojamiento: las mineras han copado el pueblo y todos los alojamientos estaban completos. Por suerte alguien nos ofreció una casa para ocho personas por apenas 120 000$.
En realidad, éramos diez, ya que Edgardo había avisado que venía a nuestro encuentro, pero lo resolveríamos con bolsas de dormir y colchonetas.
Esa noche Ariel y Juan nos deleitaron con pastelitos (empanadas, para rosarinos y porteños) que cocinaron en un caldero con leña que trajimos de la montaña.
Cena en Angualasto
Nos acostamos temprano para hacer lo propio al día siguiente. Edgardo y Juan llegaron a la media noche, pero venían con nuevos problemas a bordo que los obligarían a bajarse definitivamente de la travesía.
Recorrido del día: 148 km
Continuará con:
Día 02: ANGUALASTO – GUANDACOL: UNA IMPENSADA AUTOPISTA Y EL CLIMA CAMBIARON COMPLETAMENTE LOS PLANES
Pampa
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Ya conocíamos Los Pinos, la patria chica donde nació Rolo Villar, el popular cómico de radio.
En alguna de esas maratónicas jornadas de enlazar recorridos por estaciones ferroviarias lo habíamos visitado, pero nos habíamos enfocado únicamente en la estación.
Ahora que vamos seguido a Necochea, le había echado el ojo varias veces para profundizar un poco más porque había visto en el Earth Google como que se podría entrar a la cantera del cerro San Agustín.
Unos carteles que promocionaban el acceso al “Paseo de la Cantera” nos tentaron y decidimos entrar a curiosear.
Hay que atravesar todo el pueblo y, al fondo, aparece un camino que permite subir al cerro por la parte trasera; justo al inicio están las ruinas de lo que eran las instalaciones administrativas de la cantera.
A medida que se asciende por un corto trayecto de 3.5 km, se disfruta de un hermoso paisaje de los campos circundantes, mientras carteles didácticos cuentan la historia del pueblo y de la cantera.
Instalaciones administrativas de la cantera
La historia de Los Pinos
En resumen, el pueblo fue fundado a principios de 1900 junto con la explotación de las canteras, inicialmente destinadas a la construcción del puerto de Quequén.
Hacia 1907 llegó el ferrocarril y se sumaron actividades agrícolas y ganaderas, como el cultivo de ajos. Llegó a tener unos 3000 habitantes, aunque actualmente apenas supera los 300.
Resulta muy curiosa la forma de pago a los trabajadores de la cantera, a quienes explotaban tanto como a la propia cantera: les pagaban con una moneda propia, la pleca, que luego debían usar para comprar insumos a los mismos dueños, una sociedad francesa llamada “Sociedad de las Grandes Obras de Marsella”.
Al mitad de camino aparece una Ermita de la Virgen de San Nicolás y al final del mismo se deja el vehículo y se continúa a pie unos 1000 metros, visitando primero una cantera pequeña a la derecha y luego ascendiendo hasta un punto alto, donde un alambrado electrificado advierte “Propiedad Privada, No pasar”. No parece muy amistoso el vecino…
Desde allí se domina todo el paisaje, ideal para tomar bellas fotografías de la campiña y serranías balcarceñas.
Ermita de la Virgen de San Nicolás
Estacionamiento del Paseo de la Cantera
Vista del frente principal de la vieja cantera
Inicio del sendero a pie
Cantera pequeña al costado del sendero
Dentro de la pequeña cantera
Nosotros en la cantera
Postales de la llanura desde el sendero
Vista de las sierra La Chata a la izquierda y Amarante a la derecha
Hasta acá se llega. Parece que el propietario del cerro es poco afecto a las visitas…
Vista desde la última calle del pueblo antes del cerro
Tras la visita a la cantera, fuimos a ver la plaza del pueblo Vicente Ángel Núñez, que hace honor al nombre del lugar con sus añosos pinos y su impecable cuidado.
A su alrededor se encuentran una curiosa capilla y un aún más curioso edificio estilo Salamone que alberga el destacamento policial y una unidad sanitaria.
Plaza Vicente Ángel Núnez
Posta SanitariaCuriosa capilla Santa Cruz
Posta Sanitaria y destacamento policial
Todo está muy pero muy prolijo en este pueblo. Nos dimos una vuelta mirando las viejísimas construcciones que aun sobreviven en diversos estadios, guardando para el recuerdo las más relevantes.
Cualquier calle del pueblo…
Veredas de viejas casas en Los PinosLo que fue un expendio de combustibleVieja casa de Los Pinos en pieRuinas de otra vieja casaOchavas y calle desierta en Los Pinos
Finalmente volví a visitar la estación, que sigue más o menos como hace unos años aunque ahora parece habitada aunque no salió nadie mientras la fotografié, solo un gatito muy bonito que vino a saludarme.
Esta vez me di cuenta que la estación está emplazada sobre una suave curva, casi imperceptible.
El anfitrion de la estaciónNomencladorAndén curvoLa estación
Otra del nomenclador
Estación de lejos
Estación de cerca
Desde el andén
Antiguo cargadero de vagones, tal vez de productos de la cantera
LA ORIENTAL – PENÍNSULA BELGRANO – MIRADOR RIO LACTEO – PASARELA DEL RIO VOLCAN
Nos tomamos el día para hacer un descanso sin muchos kilómetros de manejo.
Aprovecharíamos para que algunos que nunca habían estado antes, conozcan el Parque Perito Moreno y de paso, aprovechar para hacer algún treking liviano.
Después de desayunar, esperamos que la comitiva de Butler dejase el casco de La Oriental para salir sin generarle problemas a los Lada con sus anfitriones (recuerden que estábamos de polizones) y nos fuimos a la Península Belgrano con la intención de hacer el circuito de treking que la recorre casi totalmente, algo que siempre por falta de tiempo, nunca habíamos hecho en el pasado. Julio y Sonia se fueron a intentar pescar nuevamente a la laguna La Oriental, ya que se habían quedado con las ganas.
El recorrido de la península es muy bonito y más ahora que, con la inestimable ayuda de Butler, los senderos están bien marcados y señalizados, y lo más interesante es la posibilidad de alojarse en unos muy coquetos refugios construidos especialmente, los cuales hay que reservar por Internet. Hasta leña seca cortada tienen.
La verdad que están muy buenos y encontramos que todos estaban ocupados.
Hicimos el recorrido más corto, el circuito CHICO que lleva unas tres horas y al finalizar, almorzamos en el estacionamiento de la Península para luego ir a dar una vuelta por la zona norte del parque.
Llegando a Península Belgrano
Angosto istmo de la península (ver mapa siguiente)
Mapas de los circuitos
Inicio del treking
Lago Belgrano
Uno de los refugios
Comodidades de los refugios
Leña seca y cortada para utilizar
La península tiene de todo…
Laguna seca en el interior de la península Belgrano
Una lagunita más del interior
Mas vistas del Belgrano
Primero fuimos a ver el clásico mirador del río Lácteo, al que se llega con vehículo, y después fuimos a visitar el río Volcán, donde nos cruzamos con la delegación de Butler y al saludarlos nos enteramos que por supuesto sabían de nuestra presencia. Pero no pasó nada, fue un amable encuentro con algunos de sus asistentes, a quienes les transmitimos nuestro agradecimiento a Mr. Gil por colaborar con el cuidado del parque.
Mirador del río Lácteo
Rio Volcán
Zona la pasarela del río Volcán
No vimos ninguno
Nos volvimos tranquilos al campamento, no me acuerdo que cenamos y nos fuimos a descansar para encarar mañana la apertura de un nuevo tramo de la RP41 hacia el sur, uno de nuestros objetivos junto con asomarnos a la estancia Río Carbón, cabecera de alguna futura aventura por el oeste de la Meseta de la Muerte.
RUMBO A LA ESTANCIA RIO CARBÓN
Miércoles 22 de enero de 2020
Bastante después de este viaje, encontré en la página de AVP Santa Cruz mucha información de rutas provinciales existentes y en proyecto. En particular me interesó la RP41, que entre lo que está hecho y lo proyectado, recorre casi todo el oeste santacruceño pegada bastante al límite internacional. Como sin saberlo, le había puesto como título a este viaje, es «La otra ruta 40», sin saber que el proyecto ya existía, o mejor dicho tenia planeado existir.
En particular lo que haríamos mañana es algo parecido a lo que denominan «RP41f». Algo parecido porque la traza prevista, que está «sin abrir», recorrería el interior del PNPM en una zona intangible, donde por supuesto no nos iban a dejar ni asomar.
Pero en las fotos satelitales encontramos unas huellas que enhebrando algunas estancias permitirían hacer un recorrido paralelo bastante parecido.
El tramo en amarillo es la traza prevista por AVP Santa cruz (RP41f); en marrón es lo que nos propondríamos hacer, que nos evitaba ir hasta Las Horquetas (en rojo areografiado)
No nos levantamos muy temprano. Las caminatas de ayer, a las que no estábamos habituados, más un poco de vagancia, nos demoraron un poco.
Nos despedimos de los Lada y nos largamos a tratar de evitar volver hasta Las Horquetas para llegar a la estancia Río Carbón recorriendo solamente un lado del triángulo en lugar de dos, vadeando al menos dos ríos y transitando huellas desconocidas y probablemente abandonadas.
A poco de salir del parque nos desviamos hacia el sur buscando el vadeo del rio Belgrano en la estancia La Olguita. Ya no son rutas públicas sino huellas entre las estancias donde pudimos acceder gracias a los salvoconductos que siempre nos consigue Eduardo Lada en esas latitudes.
Vadeo del río Belgrano
Después de vadear el río, que aún llevaba bastante caudal para la época, seguimos por la costa sur del río Belgrano por una huella precaria y serpenteante que nos llevó hacia el este, hasta la primera estancia, La Perseverancia. Allí, con solo mencionar a Eduardo, nos dejaron pasar sin problemas.
Estancia La Perseverancia
Desde este punto, tras unos kilómetros de camino accesible (a esta estancia se llega normalmente por el sur desde Las Horquetas), giramos hacia el sudoeste por una huella completamente abandonada en dirección al río Lista. A medio camino encontramos un puesto de cierta importancia, en el mismo estado que la huella. Cerca del río Lista, esta había desaparecido por completo, seguramente debido a las crecidas, pero con algo de dificultad logramos llegar a un punto donde estimamos posible su vadeo.
El vadeo finalmente fue fácil y después de hacerlo, no había huella alguna que seguir; la única referencia era apuntarle a la próxima estancia, Kate Tony.
Vadeo del río Lista
En esa zona el rio recibe sobre una extensa planicie de cantos rodados, un afluente importante, el río Las Conchas y no hay nada marcado por dónde seguir.
Sin embargo, a lo lejos divisamos una especie de casa rodante en el medio de la nada y le apuntamos ahí. Aunque sea como guía, un precario sendero debería existir para llegar a ella.
Puesto-casa rodante abandonado cerca del río Las Conchas
Vadeamos sin dificultad el rio Las Conchas y llegamos a la casa rodante, que por supuesto estaba abandonada hacía mucho tiempo. Pero lo bueno es que había vestigios de una huella, casi borrada pero huella al fin, y que le apuntaba a Kate Tony.
La encaramos y a poco de andar y con bastantes dificultades, divisamos las instalaciones de esa estancia; ahora solo faltaba que no nos saquen a escobazos por llegar en forma inesperada.
Abrimos un par de tranqueras cercanas (en realidad atravesamos corrales) y ante la sorpresa de los paisanos, estacionamos las tres chatas frente lo que parecía una matera.
No recordaban que alguien hubiera llegado a Kate Tony por allí por muchos años.
Nos invitaron a tomar mate y les contamos de nuestras intenciones inmediatas de llegar estancia Rio Carbón para curiosear y para en el futuro intentar llegar hasta el lago San Martin por la Meseta de la Muerte desde allí. Uno de los paisanos había hecho a caballo este último tramo y nos alertó que tanto el terreno como el clima de la Meseta de la Muerte son bravos. Ya lo sabíamos pero no era parte de este viaje.
Tranqueras antes de llegar a Kate Tony
En la matera de Kate Tony
A partir de ahora circularíamos por rutas o huellas de tránsito más o menos permanente. Seguimos por un buen camino interno ripiado hasta encontrar la RP35, y de allí nos dirigimos a la zona de Tucu Tucu. Poco de después de pasar frente a estancia homónima, entramos en una huella más precaria que nos separaba 20 km de la estancia Rio Carbón pasando por la estancia La Florida y que de momento es el único tramo abierto de la RP41h, bordeando el arroyo Potrancas.
El paisaje es muy bonito pero es claro que pasa muy poco tráfico por aquí ya que la huella tiene algunos pasos complicados por falta de mantenimiento.
De Kate Tony a RP35
RP35 con rumbo oeste
Al oeste, montañas muy nevadas
Estancia Tucu Tucu
Estancia Tucu Tucu
Desvío a estancia Rio Carbón por RP41h
RP41h al inicio
Más RP41h
Rio Potrancas
Ya falta menos…
Estancia La Florida
Atravesamos la estancia La Florida y encaramos una larga y zigzagueante bajada al río Carbón que finalmente nos depositó el la remota estancia, donde la RP41 h termina por ahora y seguramente por mucho tiempo más.
Desde aquí al lago San Martin solo se registra un intento exitoso pero muy complejo y sacrificado de un par de chatas que lo hicieron. Rafael Sendra fue el héroe de esa expedición donde estuvieron a punto de dejar las chatas para siempre en el cañadón del río Fósiles.
Siempre tengo la esperanza de reeditar esa expedición, espero poder hacerlo alguna vez.
En estancia Rio Carbón nos atendió muy bien el puestero, contento de recibir visitas, lo que no es muy frecuente. Este si que es uno de los confines de la civilización.
Por supuesto nos hizo pasar y tuvimos una interesante y familiar ronda de mate, donde pudimos corroborar que por allí era el portal de entrada a la meseta de la Muerte, remontando los filos de los cerros que encajonan al río Carbón.
El valle del río Carbón
Llegando a la estancia Rio Carbón
Estancia Rio Carbón, lugar remoto si los hay
La casa del puestero
Mateando con el puestero
Los años que tiene esta lata!
Corral en el río Carbón
Rio Carbón, con muy poca agua este verano
La pasarela del río Carbón
Desde la pasarela del río Carbón
El cordon montañoso del fondo es donde se iniciaría el tramo sin abrir de la RP41h
Con un poco de zoom, esta es la montaña que hay que subir para empezar la aventura por la Meseta de la Muerte
Como esto ya era el final de nuestro viaje y no era demasiado tarde, decidimos partir y acampar desandando un poco de camino, así mañana sería mas liviano el regreso. Habíamos visto un muy buen lugar en la estancia La Florida, al costado del arroyo Potrancas y así lo hicimos.
Aprovechamos un existente refugio precario de troncos y chapas para instalar la cocina y el comedor donde cenamos las fideos con tuco más deliciosos que recuerdo.
Rio Potrancas
Galpón de estancia La Florida
Lugar donde acampamos
El refugio que usamos para cocinar y cenar
Hermoso paisaje
Se venía una tormenta
Anochecer en el Potrancas, con pronóstico de lluvias
Prendiendo el fuego
Cocinado en el refugio
Cocinero en acción
El tuco marchando
El producto final 🙂
Mañana, después de un breve asomo al río Mayer, ya estaríamos de regreso hacia El Bolsón.