Categoría: Travesias Grosas (Página 1 de 7)

NOA 2026 – E7 – CORNISAS Y ABRAS INCREIBLES I

Sábado 12 de setiembre de 2026

No sabía que los dos días siguientes serían inolvidables. Tengo sobre el lomo muchos kilómetros de viajes y no es fácil sorprenderme, pero las siguientes 48 horas lo lograrían.

Un sinfín de cuestas, cornisas, abras, pircados en laderas imposibles, nubes, pueblitos encantadores, todos cerca de los 4000 msnm, colmarían mi asombro.

Haciendo un paralelo con las costumbres actuales, diría que estos dos días fueron un “scrolling” continuo de manejo y de paisajes que no daban ganas que terminasen.

Salimos de La Quica hasta Yavi con destino a Nazareno, pero desde allí en lugar de hacerlo por el camino normal directo, encaramos por Santa Victoria Oeste, a través del Abra de Lizoite, límite entre Salta y Jujuy a más de 4550 msnm y de Trigo Huaico y Mono Abra (al día de hoy este tramo no figura en Google Maps)

Recorrido del día
Saliendo de Yavi, la ruta empieza a subir
No parece pero enseguida se pisan los 4000 msnm
Los zigzag en subida nos acercan al Abra de Lizoite
Al alcanzar los 4545 m, la alcanzamos
Las chatas en el Abra de Lizoite, límite entre Salta y Jujuy

Todo este camino es una cornisa perfectamente diseñada copiando milimétricamente los faldeos de las montañas sin perder de vista que las pendientes no superen el 3%, bastante ancha y muy linda para manejar cómodamente con cualquier auto en condiciones.

Impresionantes cornisas
Zigzags que trepan hasta el cielo
Carteles muy obvios.

Todo transcurre a más de 4000 msnm, por paisajes increíbles donde en los lugares a resguardo se mantiene la nieve congelada que cayó durante el invierno en forma de pequeños penitentes.

A esta altura, la nieve de las últimas semanas se convirtió en pequeños penitentes
Un cóndor nos sobrevuela
Esto es el éxtasis para los que nos gusta manejar en montaña
Cerro Campanario
Contemplando las nubes desde arriba y viendo por dónde va el camino
Ahora empezó el descenso para entrar a la nubes
Andy negociando las cerradas curvas
Y pronto nos metemos a navegar entre nubes
Las nubes que lentamente se acercan
Un precario puesto habitado nos sorprende. ¿Cómo vive esta gente aquí?
De tanto bajar, ahora estamos casi entrando al reino nublado
Nos vamos sumergiendo cual submarino
Apenas es posible ver unos metros más allá del capot
Toda la bajada es con suspenso. ¿Estará lloviendo abajo?

Al llegar a Rodeo Pampa, el paisaje se transforma inesperadamente y no llueve. El techo de nubes se mantiene.

Un vergel verde colgado de las montañas florece de la nada con árboles exóticos como pinos, álamos y eucaliptus y aparece una impensable cantidad de pircados con piedras delimitando propiedades y/o sectores de cultivo y corrales a lo largo de muchos kilómetros, mientras el río Zucharuna corre muy abajo en el valle.

No se puede imaginar el tiempo o las horas hombre que debe haber llevado materializar toda esa obra en piedra. Esto se continúa hasta el paraje La Huerta.

Rodeo Pampa: un vergel entre montañas
Río Peñas Negra, un afluente del Zucharruna, ahora inofensivo
Puente angosto y precario
Entrando a Rodeo Colorado
De golpe, mucha vegetación no autóctona
Pircados infinitos y eucaliptus implantados
Mucha vegetación y mucha agricultura
Pircados por doquier
Pircados que parecen dibujados en las laderas
Hermosa postal de una pastora arriando su rebaño

Un poco más adelante, llegamos a Santa Victoria Oeste, el poblado más importante del occidente salteño edificado sobre las empinadas laderas de las montañas que delimitan el ancho e impetuoso rio homónimo.

Hay casas colgadas en las empinadas laderas por todos, haciendo difícil imaginar cómo llegan a ellas. Sólo cruzar el pueblo es una angosta aventura por callecitas dispuestas en forma desordenada y absolutamente peleadas con la ortogonalidad donde apenas pasa un vehículo por vez.

Despunta Santa Victoria Oeste, encajonado en el angosto valle
Casas colgadas de las laderas, como en los viejos pueblos de Italia

No se cómo encontraron una explanada para la infaltable cancha de fútbol

Aquí el camino se bifurca para ir a Los Toldos, puerta de entrada al Parque Nacional Baritú y para llegar a Nazareno. Esta es la opción que seguiríamos ya que ir a Baritú requería más tiempo del que disponíamos.

Imaginen este río en temporada estival…

o

Zona de cultivos en Acoyte sobre una terraza del río

La tónica del camino a partir de Acoyte siguió tan entretenida e interesante como hasta ahora, destacando a la innumerable cantidad de pircados a lo largo del mismo, colgados de laderas con pendientes y accesos que parecen imposibles. No me cansé de sacar fotos y de cansar a todos con mis comentarios de sorpresa y admiración al respecto.

Continúan los zigzags inetrminables
También los perfectos pircados en lugares insospechados
Enfrente el camino que nos trajo a Santa Victoria Oeste
Trigo Huaico

Después, en Nazareno, nos enteramos de que esos pircados son la forma de adjudicar las tierras a los pobladores, una especie de escrituras físicas grabadas en piedra.

A mitad camino a Nazareno, en Mono Abra, encontramos un importante cementerio en el medio de la nada que nos llamó la atención. No hay nada visible en los alrededores como para justificar su emplazamiento allí.

Pasamos por Poscaya, otro pintoresco pueblo salteño y poco después ingresamos triunfales a Nazareno, donde si bien teníamos una reserva de alojamiento, tuvimos algunos problemas para conseguir algo con baño privado, como necesitábamos.

Bienvenida de Poscaya
Poscaya
Calles de Poscaya
Calles de Poscaya
Bienvenida de Nazareno
Nazareno, otro pueblo colgado de los cerros

Gracias a la ayuda de un policía, el Sargento Guaico, que tan pronto consultamos se ocupó desinteresadamente de llamar a medio mundo para tratar de ubicarnos en alguna parte, finalmente recalamos en la acogedora Hostería Winay Pacha, donde Mario y Graciela se preocuparon por hacernos sentir fuerte la hospitalidad salteña.

Éramos los únicos en la hostería, así que nos adueñamos de los espacios comunes y pudimos hacer una cena excepcional de la mano de los cocineros Adriana y Andy, que nos deleitaron con unos bifes de chorizo, con arroz, porotos negros y cebolla morada. Un lujo en Nazareno.

Cocineros en Hostal Winay Pacha

A la sobremesa, invitamos a Mario y a Graciela a brindar con champagne y nos quedamos un largo rato charlando, escuchando sus interesantes historias de vida y las particularidades de vivir allí, bastante aislados del mundo. Mario es un gladiador de la vida: tiene esta hostería, alquila otra en Iruya y además es maestro en un poblado aislado de Jujuy, que lo obliga a ausentarse de casa regularmente, alquilando una moto para volver cada tanto, ya que no existe transporte publico directo.

Nazareno tuvo sus encontronazos con el turismo, ya que los más viejos no querían ser “contaminados” por las costumbres del exterior, pero con el correr de los años eso ha ido cambiando con las nuevas generaciones y sin duda tiene un futuro promisorio porque es un lugar encantador.

Otra cosa llamativa es que ningún foráneo puede comprar propiedades en la zona, salvo que se case con alguien local: es una de las formas que eligieron para protegerse.

Con los ojos y el alma llenos, nos fuimos a dormir plácidamente, esperando la etapa final.

PD.: Eduardo sin problemas con su mordedura de perro.

NOA 2026 – E6 – NEUTRALIZACION EN LA QUIACA

Viernes 11 de setiembre de 2026

Nos encontramos temprano en el desayuno en Don Clemente antes de ver a Eduardo; para nosotros solo cabía el regreso previo paso por La Quiaca para que lo revisen.

Cuando apareció Eduardo, nos dijo que había sangrado bastante por la noche y consideró que tenía que tomar antibióticos, pero sin embargo nos sorprendió con su valentía y no solo se negó, sino que nos subió la apuesta y quería ir antes a El Angosto.

Costó convencerlo de que no valía la pena ir a El Angosto y que era más seguro para él y por la eventual continuidad del viaje, que fuéramos directamente a La Quiaca, lo vieran en el hospital y allí decidíamos que hacer.

Eso hicimos y en poco menos de dos horas estábamos en La Quiaca en la puerta del hospital.

La cuestión es que lo atendieron enseguida, lo curaron, le dieron antitetánica y antirrábica y lo dieron de alta. La atención médica rápida e impecable. Punto para Jujuy.

Igual a nosotros nos parecía riesgoso seguir, pero insistió tanto en que estaba bien y que podía manejarlo, que al final aflojamos con la condición de que nos quedábamos neutralizados en La Quiaca para ver su evolución. A fin y al cabo, dormir allí era lo planeado originalmente.

Nos alojamos en el Hotel Municipal y aprovechamos para conocer un poco la ciudad (No hay mucho que ver en La Quiaca) y para descansar.

Naturalmente, tuvimos que ir a ver el monumento al final de la Ruta 40 y lo que queda de la estación ferroviaria.

La verdad que el Monumento al Final de la Mítica Ruta 40, el mojón del km 5080, es un poco decepcionante. Además de ser muy modesto, no se entiende intuitivamente qué es lo que significa la vagoneta y encima la falta de educación de muchos viajeros, tapizando todo con calcos, lo deslucen aún más.
Esperaba algo diferente, más impactante.

Monumento al final de la Ruta 40
Avenida España
Plaza central de La Quiaca
Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Estación La Quiaca

Aprovecho para destacar que la altura y el apunamiento hasta ahora no fueron problema alguno para nadie del grupo.

Tres días entre 3000 y 4500 msnm y nadie tuvo síntomas de ningún tipo. Lo que nos quedaba por delante ya era un poco más bajo y en descenso por lo que no creo que tengamos dificultades en ese sentido.

La Broco enn la altura, se portó muy bien y para mi grata sorpresa en el tramo San Salvador de Jujuy – Susques – Cusi Cusi – Cabrería – Santa Catalina – La Quiaca, el consumo fue muy bajo 11.1 litros/100 km

Almorzamos y cenamos en el hotel y eso fue todo por hoy.

A partir de mañana nos internaríamos por unos increíbles caminos de cornisas al oeste de la ruta 9, coqueteando por entre las nubes.

NOA 2026 – E5 – UN DIA CASI PERFECTO

Jueves 10 de setiembre de 2026

Hoy teníamos un largo día con varios largos desvíos de la RN40 y no nos queríamos perder ninguno; el combustible podía ser un limitante y al comentarlo, apareció la opción de agregar unos 15 litros en un almacén del pueblo.

Nafta súper en bidones de 5 litros a 3000 $/litro es razonable en esas soledades.

Nuestra oculta estación de servicio de Cusi Cusi

La RN40 sigue deslumbrante, con sus paisajes imponentes, multicolores y multiformes.

Nos apartamos para entrar en Paicone y Ciénaga de Paicone hermosos y típicos pueblos puneños y seguimos de largo para conocer el Valle de Marte, en el límite con Bolivia.

Calles de Cienaga
Plaza de Cienaga

El Valle de Marte es otro lugar excepcional. Pletórico de formas y colores, predominando el rojizo, es una invitación a disfrutar y fotografiar.

Camino a Valle de Marte
Portal del Valle de Marte
Algo fálico por ahí?
Así parece… 😜

A lo lejos vimos las banderas de Argentina y Bolivia y nos arrimamos al límite fronterizo; no había barreras ni gente, solo algunas llamas, y nos tentamos a seguir un poco ya que el paisaje lo ameritaba. No era «demasiado» ilegal porque no había ninguna barrera o impedimento, así que seguimos unos kilómetros. Andy quería recordar un viejo y difícil vadeo en el río Mojón y allí nos dirigimos.

Límite fronterizo Río Mojón (no se si está habilitado)

A unos 10 km de andar, y sin cruzarnos con nadie llegamos al lugar cercano al vadeo, donde ahora, inexplicablemente había un enorme puente de hormigón digno de una autopista.

El Valle de Marte continua hacia Bolivia
Formación Castillo Colorado: imposible de olvidar
Montaña boliviana llamativa

El rio Mojón completamente cercado en ambas orillas por altos acantilados socavados por la corriente era una hermosa postal. Hasta aquí llegamos, aunque seguíamos sin controles a la vista.

Puente sobre el río Mojon

El regreso hasta la frontera fue con un poco de resquemor; nunca se sabe que puede ocurrir en estas situaciones, pero finalmente no pasó nada y la cuota de adrenalina de hacer algo “prohibido” la pudimos cumplir sin consecuencias.

Otra vez el Valle de Marte nos volvió a sorprender al recorrerlo en sentido inverso, con otra perspectiva y otras iluminación.

Cartel de bienvenida a Argentina
Mas Valle de Marte «inverso»
Raras erosiones
Mas valle de Marte
Y seguimos con el valle de Marte…

De nuevo en la RN40, al cabo de unas decenas de kilólemtros, cruzamos el río Granadas y atravesamos el pequeño caserío de San Juan de Oro con construcciones de adobe en diferente estado de conservación y una prolija capilla.

En algún lugar de la RN40, aparecen estos raros refugios
San Juan de Oro
Bifurcación de rutas en San Juan de Oro

Al salir del poblado, cruzamos el río Quebrada de Oros, aunque cinco kilómetros después y por 19 kilómetros la ruta 40 se desarrolla por el mismísimo cauce del río, en forma temporaria.

Durante el verano, este sector está clausurado ya que la prioridad la tiene el agua de las lluvias, pero en esta temporada invierno-primavera es transitable y es uno de los sectores más bonitos e impresionantes de la RN40.

Donde el río de Oros se fusiona con la Ruta 40
Inicio de la superposición Rio Oros con Ruta 40

En uno de los recodos de la quebrada, paramos a almorzar. Adriana y Andy nos deleitaron con unos tacos rellenos de carne de cerdo y pollo con todos los condimentos imaginables que hacían juego con el increíble lugar donde estábamos. Mejor restó, imposible.

Picnic en algún rincón de la Quebrada de Oros

Al salir de la quebrada, encontramos el otro poblado de nombre parecido, Oros, y allí nos desviamos de la 40 por el camino de las crestas hacia Cabrería. Este hermoso camino asciende hasta casi 4500 msnm y luego baja violentamente hacia el rio de Merco donde se encuentran los imponentes farallones de Cabrería, muy bien llamados el Talampaya de barro.

Farallones de Cabrería: de lejos son llamativos pero no parecen tan altos…
Al acercarse la sensación cambia violentamente: son altísimos !
La Bronco parece de juguete al pie del farallón

Poco más adelante, llegamos al pequeño poblado de Cabrería, casi en el límite con Bolivia otra vez.

Bienvenida de Cabrería
Allá arriba está la escuela de Cabrería
Esto es todo el remoto y encantador pueblo de Cabrería

Allí, Andy nos tenía reservado un momento emocionante del viaje, relacionado con la escuelita.

Unos años antes había llevado donaciones de útiles y en esta oportunidad volvía con una bandera, útiles y golosinas.

Si bien no había ni alumnos ni docentes porque justo caímos en la víspera del feriado del Dia del Maestro las dos auxiliares, Azucena Carrillo y Genoveva Carrillo, nos recibieron con la habitual hospitalidad norteña y nos mostraron el edificio y nos contaron que actualmente solo hay once alumnos.

Les dejamos las donaciones y nos retribuyeron con unos regalitos confeccionados por los padres de los alumnos.

La capilla de Cabrería
El grupo, con Genoveva y Azucena

La novedad es que en Cabrería han dispuesto un lugar para alojamiento muy bonito para quienes se animen a conocer estos parajes y deseen quedarse. Azucena lo administra.

De haber sabido tal vez nos hubiéramos quedado, pero nos esperaban en el hostal Don Clemente en Santa Catalina, así que nos despedimos y seguimos viaje después de haber conocido este ignoto e increíble lugarcito de los confines argentinos donde un puñado de familias hacen Patria de veras.

Nos dirigimos con rumbo a Oratorio, donde retomamos la RN40 y a apoco de andar llegamos a Santa Catalina. La idea original era ir y volver a El Angosto pero la fugaz visita al río Mojón y la estadía en Cabrería nos había llevado más de la cuenta por lo que nos fuimos a alojar directamente en la hostería.

Hostería Don Clemente

Como no era muy tarde, con Adriana nos fuimos a caminar por el pueblo, casi desierto, disfrutando de la compañía de las pocas personas con las que nos cruzamos que nos contaban orgullosamente cosas de su lugar.

Todos nos decían que teníamos que visitar «La Isla». ¿Que es La Isla? Es efectivamente una isla en el río Santa Catalina, donde hay montado un escenario, donde alguna vez cantó Mercedes Sosa. Todos los que cruzamos recordaban ese evento y nos recomendaban visitar ese historico lugar para ellos.

Plaza de Santa Catalina

Al volver a la hostería nos cruzamos con Eduardo, que con sus jóvenes 82 años nos pintaba la cara con su estado físico, salía también a caminar un poco por el poblado. Les recuerdo que estábamos a 3900 msnm…

Mientras esperábamos la cena en el hall del hotel, nos avisan que a Eduardo lo había mordido un perro y lo había lastimado mucho y que iba por sus propios medios al centro de Salud que estaba a dos cuadras. Salimos disparados a buscarlo y lo alcanzamos antes de que llegue.

Efectivamente confirma que “le había sacado un pedazo” pero increíblemente caminaba como si nada. Por suerte estaba la ambulancia del SAME de Jujuy y lo atendieron muy bien inmediatamente, aunque no tenían más que lo mínimo para la curación.

Propusieron llevarlo a La Quiaca, pero Eduardo se negó rotundamente. Claro, Eduardo es médico cirujano y sabía lo que implicaba un traslado y caer en un hospital. Nosotros no sabíamos que hacer, pero su firmeza ganó y nos quedamos en Santa Catalina, sin saber qué ocurriría mañana. ¿Se acabaría el viaje?

Mientras tanto, fuimos a la policía para hacer la denuncia y poder comprometer al dueño del perro para lo que lo mantenga atado y por otro lado para desligar al SAME por la negativa para ir a La Quiaca.

Lo curioso de este trámite a tres cuadras del hotel es que Andy lo acompañó a Eduardo, el herido, y al regreso de la comisaría, el que no daba más por la caminata a más de 3900 msnm era Andy…

Cenamos como pudimos y nos fuimos a acostar con la incertidumbre del día siguiente, ya que, para Andy, Adriana y yo, sólo quedaba regresar con el herido, pero Eduardo tenía otros planes

NOA 2026 – E4 – Y ENTRAMOS A LA PUNA NOMÁS

Miércoles 10 de setiembre de 2026

Antes del desayuno me propuse llenar el tanque de la chata, pero no fue posible. Las dos estaciones de servicio no tenían combustible por lo que celebré haber viajado en la Bronco-Molotov desde Jujuy.

Igualmente me ponía en situación muy justa para los eventuales 650 km sin abastecimiento que tendríamos antes de llegar a La Quiaca; todavía no tenía calibrado el consumo de la Bronco en la altura. Felizmente, la encargada del hotel, Carmela, nos consiguió un contacto de donde pude agregar 10 litros extra, con lo cual quedé casi completo.

Salimos de Susques primero hacia el sur, ya que atravesaríamos el Salar de Olaroz para llegar a el pequeño poblado de El Toro, donde hay una cancha de futbol con césped sintético que llama la atención por su color verde intenso.

Transitando el solitario salar de Olaroz
Paredón de ignimbritas antes de ingresar a El Toro
Estadio mundialista de El Toro
Calle principal de El Toro
Saliendo de El Toro hacia la capilla El Rosal

Pocos kilómetros más adelante nos aguardaba la enigmática capilla de piedra de El Rosal, a orillas del río Toro, construida por el lugareño Domingo Puca con un estilo inusual para la Puna.

A diferencia del estilo tradicional andino de paredes lisas de adobe blanqueadas con cal, Don Domingo Puca la construyó levantando elaboradas fachadas con piedras rojizas de la zona, incluyendo nichos, cornisas y molduras detalladas. Fue construida de forma totalmente autodidacta por Domingo Puca, quien dedicó gran parte de su vida a esculpir e ir dando forma a este predio y su oratorio familiar. Un lugar no muy conocido, que vale la pena visitar.

Capilla El Rosal, una rareza de la zona
Artesanía en piedra, muy diferente al resto de las capillas de la zona
Una especie de patio o corral que rodea la capilla
El complejo de El Rosal visto de arriba
Probando a la Pampa 04

Desde allí salimos a buscar la RN40, que alcanzamos en las cercanías de Coranzulli.  Sobre ésta, hilvanamos las pequeñas poblaciones de Coranzulli, Mina Pirquitas, Coyaguaiama y Orosmayo, todas ellas con mayor o menor afectación por las explotaciones mineras.

En algunos tramos hay intenso tránsito de camiones y la ruta tiene el piso muy mejorado, por las mineras seguramente. El paisaje, ya siempre alrededor de los 4000 msnm, es tan admirable como me lo esperaba.

Los caminos de la inmensa Puna
Raras formaciones de barro bordean el río Blanco
Vado sobre el río Blanco en la RN40
Cerca de Coranzulli
Disfrutando del camino

Cerca del mediodía, nos detuvimos en Orosmayo, dentro de una de las tantas canchas de futbol que inesperadamente hay en la puna; el viento era tan intenso que nos costó encontrar reparo para poder parar con comodidad pese al día espléndido, pero por suerte ésta estaba rodeada por taludes de tierra que permitieron guarecernos.

Allí hicimos una parada de almuerzo donde pude probar exitosamente todos los accesorios incorporados a la Bronco por la carpintería LodelPampa: mesa de camping, cocina y red de agua potable funcionaron a la perfección.

Orosmayo, un minúsculo caserío
Un improvisado almuerzo en una cancha de fútbol
Capilla en Orosmayo (creo)

Continuamos sin apuro con rumbo a Cusi Cusi pero, unos pocos kilómetros antes, pinché una cubierta de la Bronco y nos dio bastante trabajo hallar el orificio para emparcharlo. De hecho, cuando ya estaba sacando todo para hacer el reemplazo, Adriana, que había seguido revisando lo encontró y emparchamos con los tarugos rápidos.

Justo acá, pinchamos un cubierta…

Destaco que no la destrocé debido a que el tablero de la chata me comenzó a indicar la bajada de presión con un cartel de alarma. Punto a favor para la Broco, punto en contra para los neumáticos que trae de fábrica, Pirelli Scorpion ATR

Un parche por el camino
Antesala del Valle de la Luna

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga y la demora nos hizo llegar al Valle de la Luna en el momento de oro para fotografiarlo.

El sol quedaba a nuestras espaldas, perfecto para las fotos. Cada minuto que pasa, al cambiar la posición del sol genera nuevos paisajes de otras coloraciones.

Pampa 04 en Valle de la Luna, haciendo juego de facha
Andy, Eduardo, Adriana y yo en el Valle de la Luna

Entramos a Cusi Cusi al atardecer y enseguida nos alojamos en la Hostería de Cusi, donde ya teníamos reserva previa.

Bienvenida a Cusi Cusi
Calles de Cusi Cusi

Esta hostería es un buen lugar para alojarse y cenar, es rústica y acogedora a la vez, como casi todo en la Puna, pero de todos modos eso es el encanto.

Cenamos ahí mismo sopa y milanesas de llama y con mucho frío en el exterior, nos fuimos a dormir; por suerte la altura no fue problema para nadie del grupo.

Mañana sería un día increíble.

NOA 2026 – E3 – A SUSQUES POR RUTAS ESCÉNICAS

Martes 9 de setiembre de 2026

Pese a que todos los navegadores nos indicaban otros caminos alternativos para llegar a Susques, yo estaba emperrado en ir por la RN9 vieja.

Había visto varios videos de Youtube que me entusiasmaron y era la oportunidad de hacerla.

Un muy buen desayuno en el hotel, llenado del tanque de nafta y salimos bien temprano por la RN68, que nos llevaría hasta la ciudad de Salta.

Como se imaginarán recorrer la Quebrada de la Conchas, que no la conocíamos, sin tránsito, tranquilos, es algo muy placentero. Aunque no planeamos parar demasiado porque no era un objetivo de este viaje nos cansamos de sacar fotos y nos prometimos volver a recorrerla en detalle, trekkings incluidos.

Mas adelante, igual no pudimos sustraernos de cierta curiosidad y nos desviamos al viejo puente Morales, donde se filmó Relatos Salvajes, para sacar unas fotos recordatorias de esa inolvidable película.

Después de Alemania, la RN68 empieza a enhebrar poblaciones cada vez más densamente pobladas y el transito se hace un poco tortuoso, ya que las atraviesa por el medio. Pasamos por La Viña, Coronel Moldes, El Carril y La Merced, entre otros.

El paisaje sigue siendo atractivo y eso hace que las molestias de encontrar semáforos y velocidades de máxima 40 km/h pasen desapercibidas.

RN68 atravesando la Salta rural

Al llegar a Salta, los navegadores inteligentes seguían insistiendo en evitar la RN 9 vieja y nos mandaban por la Autovía 9. Para poder “engañar” al Waze, le pedí que nos lleve a Vaqueros, que es la población colindante con Salta, donde inicia la RN 9 vieja.  Como no conozco la ciudad de Salta, confié ciegamente en él y cuando me di cuenta, nos había metido en el centro de la ciudad muy lejos del norte donde está la población de Vaqueros: nos estaba llevando a la calle Vaqueros…

Ahí me calenté con los navegadores inteligentes y me confié a mi viejo GPS Garmín 276 Cx con mapas offline, que sin dudar me guio a la población de Vaqueros atravesando pleno centro de Salta en pleno mediodía; imaginan el kilombo de tránsito.

Al llegar al río Vaqueros, que separa a Salta de Vaqueros, descubrimos el por qué los navegadores inteligentes se resistían: el puente está en construcción, cerrado al tránsito; sin embargo, había un desvío vadeando el río que usan los vecinos, en perfectas condiciones de paso, que nos permitió sortear la obstrucción. Ahora sí, los navegadores accedieron a mi deseo y empezamos a recorrer la RN 9 vieja, esa angosta cornisa de las mil curvas, a través de las yungas.

Rotonda del Quirquincho, donde se inicia la RN 9 vieja, en el puente del río Vaqueros

Y la verdad que no pudimos haber hecho una mejor selección de recorrido. Si bien es lenta y hay que andarse con mucho cuidado, enderezar esas mil curvas en el medio de las yungas es una experiencia increíble. Si dije en el relato anterior de la Cuesta del Portezuelo que parecía que se destornillaba el volante, acá ya no sé qué decir. Encima es muy angosta y en casi todas las curvas no pasan dos autos a la vez

Cartel inédito que habla de lo angosto de la RN9 vieja

Túneles vegetales constantes, lianas que se entrecruzan sobre los árboles, precipicios que se ocultan tras la frondosa vegetación y la adrenalina de no saber si te cruzas con alguien de frente hicieron muy especial este tramo del viaje.

Puente sobre el río La Caldera
Las yungas empezaban a aparecer
Un breve tramo de la ruta9 vieja desde a bordo
Las yungas en su máxima expresión
Aunque no crean, esto era una ruta nacional para llegar a Jujuy
Abra Santa Laura, límite interprovincial
¿De donde habrá salido esta maleducada costumbre de pegar calcos en los carteles ?
Pampa 04 en el Abra Santa Laura
Concurrido el límite interprovincial…

Más adelante, atravesamos la muy hermosa zona de los diques Las Maderas y La Ciénaga y al acercarnos a la capital jujeña el tránsito se volvió un poco más pesado hasta que entramos en la AU9, donde paramos a cargar combustible y convertir a la Bronco en una bomba Molotov rodante, con 42 litros adicionales al tanque lleno de 60 litros.

La idea original era llenar los bidones en Susques, pero en un rapto de lucidez los llené aquí y unas horas más tarde, me felicité por la decisión.

Dique Las Maderas
La Bronco desde mi casa a Jujuy. Muy buen consumo!!

Nos quedaba el tramo final donde empezaríamos a convivir con la altura.

En Purmamarca, sacamos unas fotos en la estación del tren solar, nos asombramos de la romería en que se convierte el pueblo y después arrancamos por la RN52 para trepar la interminable cuesta de Lipán que te transporta desde los 2300 a 4200 msnm en un recorrido escénico de unos 35 km hasta el Abra Protrerillos, desde donde «desciende» hacia las Salinas Grandes.

Estación Purmamarca
La estación original
La estación del tren solar
Será una romería, pero !que linda es Purmamarca!
!Que belleza!
Los siete colores de los cerros

Esta cuesta me trajo el inolvidable recuerdo del épico remolque inverso de Pampa 02 cuando en 2012, se me sopló la junta de tapa de cilindros en Salinas Grandes y quisimos bajarla arrastrándola en modo normal: no duramos ni dos curvas: los discos de freno se habían puesto morados ya que al frenar, la pequeña Vitara también frenaba a la Land Cruiser que me remolcaba. Iba a ser una larguísima bajada enfriando discos a cada rato hasta que apareció la idea genial de Denis que planteó que la Vitara fuera delante de la Land Cruiser bajando por gravedad conectada por una eslinga y así la TLC la retenía sin problemas. Bajamos toda la cuesta y entramos al centro de Purmamarca sin ninguna maniobra adicional.

Quien quiera deleitarse con esa desventura, la puede leer aquí:

https://www.lodelpampa.com.ar/Relatos/2012_GALAN/2012_GALAN_45_Salinas%20Grandes.htm

Iniciando la cuesta de Lipán
Pasando por La Ciénaga
Montañas increíbles se suceden

Otra vez la cuesta nos hizo renegar un poco, ya que promediando el ascenso alcanzamos a un colectivo que nos llevó a la rastra casi hasta al final. Otra vez le encargué el trabajo al crucero adaptativo y me dediqué a disfrutar del paisaje, que realmente es magnífico.

Un bondi nos llevó a la rastra a 20 km/m casi la mitad la cuesta
Una oportunidad para disfrutar del paseo a baja velocidad
Los zigzags de la cuesta son impresionantes para mantener el máximo de 3% de pendiente.

Atravesamos raudos Salinas Grandes y la Cuesta del Mal Paso y después de cruzar varias veces el Trópico de Capricornio, como previsto llegamos a Susques al atardecer, donde nos alojamos en el Hotel El Unquillar, donde Andy y Eduardo nos estaban esperando.

Después de tantas curvas, la recta que cruza las Salinas Grandes
Rio Pastos Chicos
Llegada a Susques
Hotel El Unquillar
Los contenedores dormitorio del Unquillar

Este hotel dispone de habitaciones en el edificio principal y de contenedores adicionales. Dormimos en los contenedores con baño privado porque nos dijeron que al tener aire acondicionado serían más calentitos y lo fueron.

Cenamos en el hotel comida de campamento minero y nos acostamos para iniciar mañana temprano la aventura de la RN40 y desvíos varios, en compañía de nuestros amigos.

Les dejo el recorrido del día, con el perfil de elevación que transitamos

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NOA 2026 – E2 – LO QUE CUESTA, VALE

Lunes 7 de setiembre de 2026

Nos quedaban dos días para encontrarnos con Andy en Susques y entonces elegimos partir en dos tramos cómodos lo que nos faltaba.

Hoy deberíamos terminar en Cafayate más o menos temprano para dedicarnos a pasear un poco por la ciudad, hacer algunas compras y por supuesto coronar con una gloriosa cena de empanadas.

Salimos de Ancasti no muy temprano y seguimos disfrutando de las delicias de la RP2. Primero el poblado increíble de Anquincila, donde todo es belleza, tranquilidad y prolijidad y luego el resto de la ruta que comienza a subir vertiginosamente el hacia el filo de la Sierra de Ancasti con paisajes espectaculares.

Bienvenida a Anquincila
Monumento al Águila
Arroyo que atraviesa Anquincila y el parque que lo acompaña

Esta zona es muy prometedora para hacer algo de offroad liviano; a lo largo de la RP2 se descuelgan huellas en todas direcciones que son deglutidas por las serranías y la vegetación y que son una invitación a desviarse. Mirando las fotos satelitales (lujo de llevar Starlink), se ve hay multitud de arroyos, diques y quebradas que indudablemente ameritan algún futuro viaje exploratorio. También averiguamos que hay sitios arqueológicos muy interesantes como Las Tunitas.

Lo que es muy importante destacar de este tramo de ruta es que NO hay que hacerlo de noche: hay cualquier cantidad de animales sueltos, que con escasa visibilidad son una trampa mortal:  caballos, burros, vacas y cabras por doquier ya que la mayoría de los campos no tienen alambrados.

Bronco, lista para devorar la RP2
RP2 entre Anquincila y el filo de Ancasti
RP2 en la cercanías del filo de la sierra de Ancasti
RP2 casi asomándose al valle Central de Catamarca
Esto es moneda corriente en la RP2
Valle Central de Catamarca
Valle Central de Catamarca
RP2 llegando a la Cuesta del Portezuelo

Al sobrepasar los 2000 msnm empezó la famosa Cuesta del Portezuelo que inauguró el día “cuestoso”, ya que a lo largo del camino recorrimos varias cuestas emblemáticas una tras otra.

Inicio de Cuesta del Portezuelo
Cuesta del Portezuelo
Valle Central
Uno de los miradores de la Cuesta del Portezuelo
Valle Central desde el mirador
Curvas de la Cuesta del Portezuelo
Curvas de la cuesta del Portezuelo

Poco que decir de esta cuesta que no te cansás de recorrer una y otra vez con la adrenalina full: lo angosto del trazado y la belleza del paisaje pujan por captar tu atención mientras el tráfico de frente te recuerda que no podés distraerte ni un minuto, salvo que tengas pensado suicidarte tirándote por alguno de los infinitos barrancos con guardarraíles imaginarios en cada curva.

Una vez que estuvimos abajo, tomamos la RP38, donde otra famosa cuesta nos esperaba: la del Totoral. No es ni remotamente adrenalínica como la anterior pero no deja de ser interesante,

RP38 rumbo norte

Un poco más adelante dejamos Catamarca para entrar a la zona agrícola de Tucumán, donde predomina el verde de los cultivos de caña de azúcar y tabaco, junto con las innumerables estructuras de madera que se usan para secar el tabaco.

A la altura de Aguilares la RP38 se abre en dos trazas: la original que pasa por los pueblos y la variante, más rápida, que se abre por el este. Tomamos ésta última, pero en Concepción decidimos ir a curiosear la vieja traza más urbana, que por otra parte sigue el antiguo ramal ferroviario.

Por supuesto pasamos a ver la estación de Concepción, cuyo edificio ha sobrevivido convertido en una dependencia municipal muy cuidada. Es lo único que quedó de lo ferroviario ya que la traza mutó en calles y en otros casos, ha sido ocupada por viviendas.

Estación Concepción
Estación Concepción, tragada por la ciudad
Enormes galpones ferroviarios aún en pie

Impresionante el viejo puente metálico sobre el río Gastona; no quiero pensar lo que debe ser ese cauce en épocas de lluvias de verano…

Ya que estábamos quise visitar otra estación, Arcadia, pero no solo no la encontramos, sino que nos expusimos a andar en una Bronco por un barrio bastante turbio. No hay fotos.

Una vieja construcción en Arcadia

Seguimos por la vieja RP38 hasta que antes de Rio Seco, nos desviamos por una destruida RP324, que tuvo la virtud de pasearnos por plantaciones de limones y arándanos que valía la pena conocer.

Tucumán rural sobre Rp324
Limoneros

Esta ruta, después de sortear varias poblaciones con nombres de militares caídos en el Operativo Independencia nos puso en el inicio de la cuesta que asciende por la quebrada homónima labrada por el río Los Sosa.

Antes de la Quebrada de Los Sosa

Esta ruta, RP307, que te lleva Tafí del valle es fantástica: infinitas curvas en ascenso por entre las exuberantes yungas, te hace sentir que se te va a destornillar el volante. Lo que no sabía era lo que iba a sentir los días venideros, esto era entrenamiento nomás…

Lo único malo es que, si te pone delante un camión, estás condenado a subirla a 30 km/h o menos ya que es imposible adelantarse. Por suerte el control crucero adaptativo de la Bronco te resuelve el problema con la misma lentitud, pero con mucha comodidad, sin tener que andar pisando el freno a cada rato.

Quebrada de los Sosa
RP307: maravillosa ruta escénica
Sobre el final, nos metimos en una nube

Antes de llegar a La Angostura, entramos en una densa nube que casi no te dejaba ver nada alrededor. Se disipó recién cuando promediamos la cota del embalse, donde parecía fundirse con el espejo de agua en una escena surrealista.

La cola de la nube en el embalse
Embalse La Angostura y la nube que comenzaba a disiparse
Entrando a Tafí del Valle
La nube sobre el embalse vista desde la cuesta del Infiernillo

Pasamos de largo Tafí del Valle y encaramos la última cuesta del día: la del Infiernillo, que nos llevó a superar los 3000 msnm, aunque esta vez por una excelente cinta asfáltica que te invita a pistear un poco, disfrutando de la conducción.

Paisajes de la cuesta del Infiernillo
Cuesta del Infiernillo
Cuesta del Infiernillo
Amaicha del Valle
RN40 al sur de Colalao del Valle
Colalao del Valle
Viñedos de Cafayate
Infinitos viñedos de Cafayate

Destaco que el consumo promedio de la subida por la RP307 hasta el Infiernillo llego a los 14 lts/1000 km pero luego en la bajada hasta Amaicha del Valle se compensó, bajando a 9.4 lt/100 km, es decir que en el total se comportó casi como en llanura.

Finalmente, la RN40 nos depositó en Cafayate previo paso por Colalao del Valle y Tolombon.

Nos alojamos en el hotel La Ramada, muy bueno y económico y luego nos fuimos a hacer algunas compras y a cenar una exquisitas empandas salteñas (las de osobuco son galácticas).

Fin de un día “cuestoso”, ya casi terminamos los enlaces

NOA 2026 E1: DIRECTO DESDE CASA HASTA ANCASTI

Domingo 6 de setiembre de 2026

Salimos bien temprano desde Florencio Varela, ya que teníamos un ambicioso plan de 1100 km para dormir en Ancasti (Catamarca)

El viaje fue muy tranquilo en todo su recorrido; nunca pasamos de 120 km/h y la Bronco se despachó con unos muy respetables 8.9 lts/100km. ¡Cargamos combustible solamente en Leones y Dean Funes, y con nafta súper!

Autopista Córdoba – Rosario muy tranquila
Pampa 04 queriendo cargar electricidad…
RN60 por Salinas Grandes

No hicimos ninguna para intermedia, salvo en San Antonio de la Paz, al dejar la RN157 para tomar la RP2. Allí no pude con el genio y entré al poblado a registrar la estación ferroviaria.

Estación San Antonio de la Paz
Estación San Antonio de la Paz
Estación San Antonio de la Paz

LA RP2 es hermosa, sobre todo después dejar Icaño: la han pavimentado siguiendo el serpenteante camino original y es una delicia manejar por ahí.

Ruta Provincial 2

Al atardecer, con mucho frío, entramos en el bucólico poblado de Ancasti, con sus viejas y prolijas edificaciones. Todo tranquilidad, con caballos pastando en las veredas.

Bienvenida a Villa de Ancasti

Se destaca la Iglesia, que data de 1726 y que ha resistido el paso de casi tres siglos manteniéndose en excelentes condiciones. Por el horario, no pudimos visitarla en su interior

Iglesia de Ancasti
Iglesia frente a la plaza
Plaza de Ancasti
Solitarias calles de Ancasti
Hospital Distrital
Caballos pastando en las veredas

Nos alojamos en la Hostería Municipal, a la entrada del pueblo, un histórico edificio construido en 1938 y puesto en valor en 2020, con muy buenas comodidades para alojarse y cenar.

Hostería Municipal
Hostería Municipal

Un día muy largo que merecía un buen descanso. Mañana seguiríamos atravesando este paraíso del sur catamarqueño

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NOA 2026 – UN INUSUAL VIAJE SIN CAMPAMENTOS

6 al 14 de setiembre de 2026

No recuerdo haber encarado un viaje como éste.

Esta vez, mi entrañable amigo Andy me invitó a un viaje por el NOA, pero “sin carpa y sin XX (tracks no comprobados)”.

Creí que no íbamos a ser de la partida porque no es nuestro estilo andar sin carpa, pero finalmente compartir un viaje con él y en el fondo hacer una “nueva” experiencia, nos decidió a acompañarlo.

Por otra parte, era la oportunidad para que Adriana y la Bronco (Pampa 04) tuvieran su bautismo de +4000.

La idea de mi amigo era hacer la parte norte de la RN40 desde Cafayate hasta El Angosto y después cruzarse hacia el este y volver por Santa Victoria y Nazareno hasta Humahuaca.

No me daba el tiempo para hacer todo el recorrido, pero sí me alcanzaba para acoplarnos en Susques unos días después, así que procedimos con ese plan.

Mas o menos el recorrido sería algo así

Allí, Andy y Eduardo nos estarían esperando para asociarnos al viaje, que resultó ser una experiencia inolvidable, por los paisajes y por la compañía.

El grupo con Andy, Eduardo, Adriana y yo en compañía de personal de la escuela de Cabrería

Las etapas de viaje (podés verlas cliqueando en el botón)

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POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 04: OTRO TRACK FRUSTRADO Y MINA ZALAMANCA

<< VENIMOS DE MINA LA HELVECIA

Dia 04: ULTIMOS INTENTOS FALLIDOS Y MINA ZALAMANCA

Viernes 17 de julio de 2026

Ultimo día de exploración con la esperanza de volver a Jáchal por huellas por descubrir.

Salimos disparados para comenzar una huella alternativa a la que ayer se nos había negado. Vista en las satelitales tenía grandes posibilidades, sobre todo porque gran parte de ella eran unos zigzags mineros que morían en un claro cauce de un río, por donde le entraríamos.

El track previsto era muy entusiasmante
En Earth Google se ve posible y bien marcado

Hallamos enseguida el inicio, pero estaba bastante maltratado por alguna crecida; no obstante, entramos.

A más o menos 1500 metros una cascada de piedras se interpuso; era posible acomodarla, pero estimamos tres o cuatro horas de laburo, con barretas y malacates.

Evidentemente no era una huella transitada pero parecía factible
A unos 1500 m empeoró bastante y decidimos caminar un poco
Hasta acá era un poquito complicada pero factible en modo «renegar un poco»
Calculando cuando tiempo demandaría poder transitar este obstáculo
Tres o cuatro horas era mucho tiempo para invertir al principio del track. Desistimos…
Volver, con la frente marchita…

De nuevo, con la amenaza de lluvias inminentes, era un riesgo meterse en una ratonera en la cual podíamos esperar más sorpresas como esa y desistimos otra vez. Lo que sí puedo asegurar es que es un proyecto muy interesante que sin duda amerita volver.

Este track es un llamado insoslayable para offroad del bueno!!!!

La tormenta se avecinaba y recortaba todos nuestros planes

Perdidos por perdidos, en lugar de meternos en ese cauce, seguimos por el camino minero transitado por el cual habíamos llegado, casi con la certeza que alguna barrera no nos iba a dejar pasar por el aspecto usado del mismo.

El camino minero se mete por un cañón impresionante
Muy alto, angosto y serpenteante
Que lindo es encara una huella que no sabés adonde te llevará….
Donde aparecerá la barrera que nos limite el ingreso?
Hermoso video aportado por Juan Marcelo Vila

Pero la suerte estaba de nuestro lado: llegamos al campamento minero y no había nadie, aunque contenedores y maquinarias indicaban que allí había actividad reciente.

Indudablemente habían huido por la amenaza del temporal y entonces, nadie nos frenó. No creo que haya otra oportunidad así.

Campamento activo pero completamente vacío

Esta mina, La Zalamanca, según IGN, es una mina de oro muy vieja y se nota que la deben estar reactivando. Zalamanca con Z puede ser un error tipográfico, pero es lo que indica el mapa.

El terreno esta lleno de piedras amarillas que según averiguamos son limonitas, un indicio que en las entrañas, estas montañas guardan oro y plata.

Tampoco había carteles que indicaban alguna prohibición de paso por lo que seguimos más allá del campamento hacia arriba. Es tan lindo encarar huellas que no sabés adonde te llevan…

La huella hacia arriba solamente había sido mejorada en un pequeño tramo inicial y luego avanzamos por una cornisa casi sin tránsito hasta donde unos derrumbes propios de la inactividad nos detuvieron. Aun así, logramos alcanzar una plataforma desde donde la recompensa fue inmensa: vistas abiertas, ásperas y espectaculares, de esas que justifican cada kilómetro recorrido.

La huella por la que subimos
La plataforma hasta donde la huella era transitable sin laburar mucho
Los zigzags continuaban y daban ganas de encararlos
Pero la amenaza del clima y siendo el último día de travesía, privó lo racional (Raro, no?)
Hasta aquí llegamos (Gentileza Juan Marcelo Vila con su dron)
Las vistas desde aquí eran impresionantes

El camino de cornisa seguía hacia arriba, pero estaba plagado de derrumbes así que hasta allí fue nuestra incursión: la montaña se defendía y no daba para pelearle.

No creo que en el futuro se pueda acceder cuando mejoren el camino, ya que seguramente la mina estará operativa y ya sabemos lo que lógicamente ocurre. Bastante fortuna tuvimos de llegar hasta donde llegamos.

Atrás de estas montañas, ahicito nomás, pasa el track que desistimos al principio
Con el fin del camino para chatas, nos dedicamos a jugar.
Tambien caminamos la huella que seguía hacia arriba
No era tan angosta como parecía de lejos
Aunque tenía múltiples derrumbes

Al bajar pasamos de nuevo por el campamento ya que nos llamó la atención algo que habíamos pasado por alto a la ida: un viejísimo camión de caudales abandonado, seguramente utilizado por la antigua explotación minera. Dios sabrá el motivo por el cual llegó hasta aquí y luego se quedó para siempre.

Camión de caudales abandonado

Con esto se terminaba nuestro tiempo de travesía y exploración. El mal tiempo ya casi lo teníamos encima y había que replegarse.

Salimos raudos hacia la R40 y curiosamente este camino no tenía ninguna barrera o portería que impida transitarlo. Nosotros habíamos entrado por un hueco completamente fuera del radar, pero suponíamos que al acercarnos a la R40 algo habría. Pero no.

El único cartel que encontramos sólo restringía
ingresar a una zona precisa al costado del camino

Bajamos a Jachal por la cuesta de Huaco y volvimos al inicio al Aeroclub, donde además de tener lugar para cocinar teníamos un buen lugar para dormir.

La cena fue sencilla y gloriosa: pollo al disco, buen vino y esa satisfacción silenciosa que queda cuando una travesía se cierra con historias para contar. Fue, sin exagerar, el broche de oro de una aventura, medio rara porque fue una serie de improvisaciones debidas al la climatología que nos venía amenazando y que no podíamos desestimar. Lo que pasó en los días siguientes en el Balcón del Pissis era lo que nos podría haber ocurrido si no éramos prudentes. Medio locos, si, pero no comemos vidrio.

El sábado cada uno regresó a su casa, aunque en mi caso hice escala en lo de Toto en Rosario y me volví con mi Bronco a Bs. As. el domingo por la mañana. Antesala del partido final del Mundial, no había nadie en la ruta.

Hasta la próxima

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POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 03: POR LOS ALREDEDORES DE GUANDACOL

<< VENIMOS DE ANGUALASTO-GUANDACOL

Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO

Jueves 16 de julio de 2026

De nuevo salimos temprano para aprovechar a full los dos días restantes: nuevos planes, entusiasmo renovado.

Durante la noche, Juan Marcelo estudió las satelitales y armó un recorrido para asomarnos a la Mina La Helvecia hasta donde sea posible; a esta se suele ingresar por el norte por una huella fácil solo complicada por un candado cuya llave se puede conseguir, pero no era la intención.

Nosotros intentaríamos acceder por el sur desde los caracoles de la “Cuesta de los Guerreros” (Los Guerreros eran los viejos camiones de la mina), a sabiendas que probablemente tengan derrumbes insalvables. Consultamos a Nestor Queralt y nos dijo que entendía que había sectores imposibles para las chatas, pero igual íbamos a ir a curiosear.

Así eran los Guerreros: 1lt/km de consumo

Salimos de la ciudad por la huella que pasa por San Bernardo y por la vieja presa en desuso, Los Nacimientos, al sur del río Guandacol, hasta que en un momento se aleja del cauce y ahí nos metimos de lleno en el río, por donde antes andaban los camiones de la mina La Helvecia.


Como era de esperar, el lecho era un mar de piedras, salvo en el primer tramo hasta el puesto del Sr. Páez, que nos confirmó que veníamos por “buen camino”.

Rio Guancacol desde la huella
Ancho valle del Guandacol
Transitando el río Guandacol
En las barrancas del río se podían ver muy bien las diferentes capas de sustrato

Después de sortear un alambrado que atraviesa el río, el avance se hizo lento y tortuoso, sobre todo para Toto y yo que no teníamos ruedas muy grandes.  Pero con paciencia el avance se lograba; los caracoles no aparecían nunca y en algun momento dudamos en continuar

La «tranquera» que permite sortear el alambrado
Deliberando si seguíamos. Los caracoles, ni noticia…
Toto consultando a Tape por whatsapp….
Seguimos, es por acá

Pero la curiosidad pudo más y finalmente en un recodo del río hacia el norte los divisamos, en el final de una huella destruida que abandonaba el río.

Era cerca de mediodía y el lugar estaba bueno para un almuerzo de travesía, así que nos detuvimos al reparo y además la picada tradicional, le dimos a los huevos revueltos con panceta, mientras algunos fueron caminando hasta la base de los caracoles, distante unos 500 metros por un camino totalmente destruido.

Después de esa curva a la derecha, el acceso a los caracoles

Llegar con las chatas hasta ahí se podía e incluso arrancar la subida de los caracoles, pero no llegamos a comprobarlo. Juan Marcelo quiso mirarlos con el dron, pero el viento no lo dejó tomar altura. Igual, la verdad, tampoco estaba en los planes mandarnos: aunque llegáramos arriba, no teníamos la llave del candado del portón del acceso “fácil” desde el norte de Guandacol. Creo que esto es para una expedición específica, tal vez caminando primero.

Tolva de carga de los Guerreros
En esa laderas se esconden los caracoles de la Helvecia
El rio, el acceso y el inicio de los caracoles
Alrededores del inicio de los caracoles
Vista 360° desde el campamento minero abandonado
Las chatas de Tape y Toto en el río

Satisfechos de la investigación, desandamos el lecho del río y como siempre, resultó mucho más veloz que a la ida.

Pronto lo dejamos y retomamos la senda que debería llevar al punto de partida del día martes pasado, es decir las cercanías del Puesto Chipical, donde subiendo a unas antenas en el Cerro Áspero, trataríamos de bajar por un cauce hasta Indio Muerto y Jáchal.

Pasamos del río Guandacol al río de Los Obscuros, donde encontramos un derrumbe que nos costó un poco sortear.

Llegando al río de Los Piojos, la cosa se complicó un poco
Toto no se animó por la huella principal y se tiró por una ladera más segura
Pero un poco más inclinada
Las chatas más grandes siguieron por la huella, con una cornisa angosta y un bruto escalón
Como de costumbre, en estos casos Tape ni se despeina…

Desde allí encaramos lo que debió ser un sendero minero que transcurre a través de la angosta Quebrado El Chileno donde una enroscada cornisa nos proporciona una delicia para el manejo y la fotografía.

Íbamos tranquilos pese a que a cada paso se veía más abandonada porque según Tape la habían hecho en sentido inverso sin problemas. Además, en Viajeros Mapas está indicada como Dakar 2010, apenas 16 años atrás.

Cornisas por todos lado. Muuy lindo!!
Montañas coloridas, como en todo este viaje

En un momento apareció una bifurcación en los GPS: hacia la derecha estaba para pasar pero evidentemente estaba muy destruida, a la izquierda se metía en un cauce prometedor, muy diferente al recorrido que Tape recordaba.

Tape se adelantó para investigar porque se trataba de un bypass de la huella principal pero pronto nos informó que había topado con un escalón que nos demandaría varias horas de trabajo. Si Tape dice que no, imaginen lo que debía ser…

Hasta acá por la quebrada de los Chilenos
En el cauce
El desvío alternativo por el cauce

La otra alternativa en la bifurcación tampoco parecía muy viable, así que decidimos caminarla un poco a ver qué onda.

Realmente estaba muy mala pero posible en los primeros tramos hasta que después de la novena curva (unos 1500 metros) un gigantesco derrumbe sobre el camino no hacía fácil el paso. Seguramente trabajando se podía pasar, pero ya estaba avanzada la tarde y no sabíamos lo que podía encontrar más adelante: teníamos aún más de 10 kilómetros de cornisas enroscadas. Con las perspectivas climáticas que había en la zona, no era para arriesgar a quedarnos varados a casi 3000 msnm, así que, sanamente, decidimos volver.

Ingreso al track previsto, que parecía inexistente

Mientras tanto, Toto encuentra su rueda delantera izquierda en llanta e intentamos repararla sin éxito. La volvimos a inflar y parecía aguantar, así que la dejamos sin cambiar por ahora.

Volviendo con la cabeza gacha

La vuelta no fue muy rápida porque con Toto, teníamos que inflar la rueda cada 10/15 minutos; encima, en una de las paradas vimos que en la misma rueda se había desprendido la abrazadera del fuelle del palier había dejado expuesta a la mugre la junta homocinética.

Decidimos parar a cambiar la rueda y a reparar el anclaje del fuelle, lo que nos demoró aún más y se hizo de noche.

Lejos de Guandacol y de Jáchal, no quedaba otro remedio que acampar en alguna parte, evitando los cauces de ríos por si las lluvias nos jugaban una mala pasada.

 Después de muchas vueltas, y de renegar en la oscuridad con el cauce seco y empedrado del río Los Obscuros y con las protestas del Toto que no paraba de pegarle a las piedras, en un descampado alto en la periferia de la mina Gualcamayo, encontramos un sitio donde estacionar las chatas al costado de la huella y como estaba lloviznado, terminamos durmiendo en las chatas después de una picada con champagne para saciar el hambre.

Recorrido del día: 85 km

CONTINÚA EN
Día 04: Otro día de intentos infructuosos y mina La Zalamanca

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