6 de julio de 2026

Ya conocíamos Los Pinos, la patria chica donde nació Rolo Villar, el popular cómico de radio.

En alguna de esas maratónicas jornadas de enlazar recorridos por estaciones ferroviarias lo habíamos visitado, pero nos habíamos enfocado únicamente en la estación.

Ahora que vamos seguido a Necochea, le había echado el ojo varias veces para profundizar un poco más porque había visto en el Earth Google como que se podría entrar a la cantera del cerro San Agustín.

Unos carteles que promocionaban el acceso al “Paseo de la Cantera” nos tentaron y decidimos entrar a curiosear.

Hay que atravesar todo el pueblo y, al fondo, aparece un camino que permite subir al cerro por la parte trasera; justo al inicio están las ruinas de lo que eran las instalaciones administrativas de la cantera.

A medida que se asciende por un corto trayecto de 3.5 km, se disfruta de un hermoso paisaje de los campos circundantes, mientras carteles didácticos cuentan la historia del pueblo y de la cantera.

Instalaciones administrativas de la cantera
La historia de Los Pinos

En resumen, el pueblo fue fundado a principios de 1900 junto con la explotación de las canteras, inicialmente destinadas a la construcción del puerto de Quequén.

Hacia 1907 llegó el ferrocarril y se sumaron actividades agrícolas y ganaderas, como el cultivo de ajos. Llegó a tener unos 3000 habitantes, aunque actualmente apenas supera los 300.

Resulta muy curiosa la forma de pago a los trabajadores de la cantera, a quienes explotaban tanto como a la propia cantera: les pagaban con una moneda propia, la pleca, que luego debían usar para comprar insumos a los mismos dueños, una sociedad francesa llamada “Sociedad de las Grandes Obras de Marsella”.

Al mitad de camino aparece una Ermita de la Virgen de San Nicolás y al final del mismo se deja el vehículo y se continúa a pie unos 1000 metros, visitando primero una cantera pequeña a la derecha y luego ascendiendo hasta un punto alto, donde un alambrado electrificado advierte “Propiedad Privada, No pasar”. No parece muy amistoso el vecino…

Desde allí se domina todo el paisaje, ideal para tomar bellas fotografías de la campiña y serranías balcarceñas.

Ermita de la Virgen de San Nicolás
Estacionamiento del Paseo de la Cantera
Vista del frente principal de la vieja cantera
Inicio del sendero a pie
Cantera pequeña al costado del sendero
Dentro de la pequeña cantera
Nosotros en la cantera
Postales de la llanura desde el sendero
Vista de las sierra La Chata a la izquierda y Amarante a la derecha
Hasta acá se llega. Parece que el propietario del cerro es poco afecto a las visitas…
Vista desde la última calle del pueblo antes del cerro

Tras la visita a la cantera, fuimos a ver la plaza del pueblo Vicente Ángel Núñez, que hace honor al nombre del lugar con sus añosos pinos y su impecable cuidado.

A su alrededor se encuentran una curiosa capilla y un aún más curioso edificio estilo Salamone que alberga el destacamento policial y una unidad sanitaria.

Plaza Vicente Ángel Núnez
Posta Sanitaria y destacamento policial

Todo está muy pero muy prolijo en este pueblo. Nos dimos una vuelta mirando las viejísimas construcciones que aun sobreviven en diversos estadios, guardando para el recuerdo las más relevantes.

Cualquier calle del pueblo…
Vieja casa de Los Pinos en pie
Ruinas de otra vieja casa

Finalmente volví a visitar la estación, que sigue más o menos como hace unos años aunque ahora parece habitada aunque no salió nadie mientras la fotografié, solo un gatito muy bonito que vino a saludarme.

Esta vez me di cuenta que la estación está emplazada sobre una suave curva, casi imperceptible.

Otra del nomenclador
Estación de lejos
Estación de cerca
Desde el andén
Antiguo cargadero de vagones, tal vez de productos de la cantera
Galpones
Galpón y estación

Y así seguimos viaje a casa.

Pampa