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Mes: marzo 2026

EXPLORANDO LA OTRA 40: DIRECTO DESDE EL PNPM A ESTANCIA RIO CARBON

<< VENIMOS DE LA NUEVA RP41

Martes 21 de enero de 2020

Nos tomamos el día para hacer un descanso sin muchos kilómetros de manejo.

Aprovecharíamos para que algunos que nunca habían estado antes, conozcan el Parque Perito Moreno y de paso, aprovechar para hacer algún treking liviano.

Después de desayunar, esperamos que la comitiva de Butler dejase el casco de La Oriental para salir sin generarle problemas a los Lada con sus anfitriones (recuerden que estábamos de polizones) y nos fuimos a la Península Belgrano con la intención de hacer el circuito de treking que la recorre casi totalmente, algo que siempre por falta de tiempo, nunca habíamos hecho en el pasado. Julio y Sonia se fueron a intentar pescar nuevamente a la laguna La Oriental, ya que se habían quedado con las ganas.

El recorrido de la península es muy bonito y más ahora que, con la inestimable ayuda de Butler, los senderos están bien marcados y señalizados, y lo más interesante es la posibilidad de alojarse en unos muy coquetos refugios construidos especialmente, los cuales hay que reservar por Internet. Hasta leña seca cortada tienen.

La verdad que están muy buenos y encontramos que todos estaban ocupados.

Hicimos el recorrido más corto, el circuito CHICO que lleva unas tres horas y al finalizar, almorzamos en el estacionamiento de la Península para luego ir a dar una vuelta por la zona norte del parque.

Llegando a Península Belgrano
Angosto istmo de la península (ver mapa siguiente)
Mapas de los circuitos
Inicio del treking
Lago Belgrano
Uno de los refugios
Leña seca y cortada para utilizar
La península tiene de todo…
Laguna seca en el interior de la península Belgrano
Una lagunita más del interior
Mas vistas del Belgrano

Primero fuimos a ver el clásico mirador del río Lácteo, al que se llega con vehículo, y después fuimos a visitar el río Volcán, donde nos cruzamos con la delegación de Butler y al saludarlos nos enteramos que por supuesto sabían de nuestra presencia. Pero no pasó nada, fue un amable encuentro con algunos de sus asistentes, a quienes les transmitimos nuestro agradecimiento a Mr. Gil  por colaborar con el cuidado del parque.

Mirador del río Lácteo
Rio Volcán
Zona la pasarela del río Volcán
No vimos ninguno

Nos volvimos tranquilos al campamento, no me acuerdo que cenamos y nos fuimos a descansar para encarar mañana la apertura de un nuevo tramo de la RP41 hacia el sur, uno de nuestros objetivos junto con asomarnos a la estancia Río Carbón, cabecera de alguna futura aventura por el oeste de la Meseta de la Muerte.

RUMBO A LA ESTANCIA RIO CARBÓN

Miércoles 22 de enero de 2020

Bastante después de este viaje, encontré en la página de AVP Santa Cruz mucha información de rutas provinciales existentes y en proyecto. En particular me interesó la RP41, que entre lo que está hecho y lo proyectado, recorre casi todo el oeste santacruceño pegada bastante al límite internacional. Como sin saberlo, le había puesto como título a este viaje, es «La otra ruta 40», sin saber que el proyecto ya existía, o mejor dicho tenia planeado existir.

En particular lo que haríamos mañana es algo parecido a lo que denominan «RP41f». Algo parecido porque la traza prevista, que está «sin abrir», recorrería el interior del PNPM en una zona intangible, donde por supuesto no nos iban a dejar ni asomar.

Pero en las fotos satelitales encontramos unas huellas que enhebrando algunas estancias permitirían hacer un recorrido paralelo bastante parecido.

El tramo en amarillo es la traza prevista por AVP Santa cruz (RP41f); en marrón es lo que nos propondríamos hacer, que nos evitaba ir hasta Las Horquetas (en rojo areografiado)

No nos levantamos muy temprano. Las caminatas de ayer, a las que no estábamos habituados, más un poco de vagancia, nos demoraron un poco.

Nos despedimos de los Lada y nos largamos a tratar de evitar volver hasta Las Horquetas para llegar a la estancia Río Carbón recorriendo solamente un lado del triángulo en lugar de dos, vadeando al menos dos ríos y transitando huellas desconocidas y probablemente abandonadas.

A poco de salir del parque nos desviamos hacia el sur buscando el vadeo del rio Belgrano en la estancia La Olguita. Ya no son rutas públicas sino huellas entre las estancias donde pudimos acceder gracias a los salvoconductos que siempre nos consigue Eduardo Lada en esas latitudes.

Vadeo del río Belgrano

Después de vadear el río, que aún llevaba bastante caudal para la época, seguimos por la costa sur del río Belgrano por una huella precaria y serpenteante que nos llevó hacia el este, hasta la primera estancia, La Perseverancia. Allí, con solo mencionar a Eduardo, nos dejaron pasar sin problemas.

Estancia La Perseverancia

Desde este punto, tras unos kilómetros de camino accesible (a esta estancia se llega normalmente por el sur desde Las Horquetas), giramos hacia el sudoeste por una huella completamente abandonada en dirección al río Lista. A medio camino encontramos un puesto de cierta importancia, en el mismo estado que la huella. Cerca del río Lista, esta había desaparecido por completo, seguramente debido a las crecidas, pero con algo de dificultad logramos llegar a un punto donde estimamos posible su vadeo.

El vadeo finalmente fue fácil y después de hacerlo, no había huella alguna que seguir; la única referencia era apuntarle a la próxima estancia, Kate Tony.

Vadeo del río Lista

En esa zona el rio recibe sobre una extensa planicie de cantos rodados, un afluente importante, el río Las Conchas y no hay nada marcado por dónde seguir.

Sin embargo, a lo lejos divisamos una especie de casa rodante en el medio de la nada y le apuntamos ahí. Aunque sea como guía, un precario sendero debería existir para llegar a ella.

Puesto-casa rodante abandonado cerca del río Las Conchas

Vadeamos sin dificultad el rio Las Conchas y llegamos a la casa rodante, que por supuesto estaba abandonada hacía mucho tiempo. Pero lo bueno es que había vestigios de una huella, casi borrada pero huella al fin, y que le apuntaba a Kate Tony.

La encaramos y a poco de andar y con bastantes dificultades, divisamos las instalaciones de esa estancia; ahora solo faltaba que no nos saquen a escobazos por llegar en forma inesperada.

Abrimos un par de tranqueras cercanas (en realidad atravesamos corrales) y ante la sorpresa de los paisanos, estacionamos las tres chatas frente lo que parecía una matera.

No recordaban que alguien hubiera llegado a Kate Tony por allí por muchos años.

Nos invitaron a tomar mate y les contamos de nuestras intenciones inmediatas de llegar estancia Rio Carbón para curiosear y para en el futuro intentar llegar hasta el lago San Martin por la Meseta de la Muerte desde allí. Uno de los paisanos había hecho a caballo este último tramo y nos alertó que tanto el terreno como el clima de la Meseta de la Muerte son bravos. Ya lo sabíamos pero no era parte de este viaje.

Tranqueras antes de llegar a Kate Tony
En la matera de Kate Tony

A partir de ahora circularíamos por rutas o huellas de tránsito más o menos permanente. Seguimos por un buen camino interno ripiado hasta encontrar la RP35, y de allí nos dirigimos a la zona de Tucu Tucu. Poco de después de pasar frente a estancia homónima, entramos en una huella más precaria que nos separaba 20 km de la estancia Rio Carbón pasando por la estancia La Florida y que de momento es el único tramo abierto de la RP41h, bordeando el arroyo Potrancas.

El paisaje es muy bonito pero es claro que pasa muy poco tráfico por aquí ya que la huella tiene algunos pasos complicados por falta de mantenimiento.

De Kate Tony a RP35
RP35 con rumbo oeste
Al oeste, montañas muy nevadas
Estancia Tucu Tucu
Estancia Tucu Tucu
Desvío a estancia Rio Carbón por RP41h
RP41h al inicio
Más RP41h
Rio Potrancas
Ya falta menos…
Estancia La Florida

Atravesamos la estancia La Florida y encaramos una larga y zigzagueante bajada al río Carbón que finalmente nos depositó el la remota estancia, donde la RP41 h termina por ahora y seguramente por mucho tiempo más.

Desde aquí al lago San Martin solo se registra un intento exitoso pero muy complejo y sacrificado de un par de chatas que lo hicieron. Rafael Sendra fue el héroe de esa expedición donde estuvieron a punto de dejar las chatas para siempre en el cañadón del río Fósiles.

Siempre tengo la esperanza de reeditar esa expedición, espero poder hacerlo alguna vez.

En estancia Rio Carbón nos atendió muy bien el puestero, contento de recibir visitas, lo que no es muy frecuente. Este si que es uno de los confines de la civilización.

Por supuesto nos hizo pasar y tuvimos una interesante y familiar ronda de mate, donde pudimos corroborar que por allí era el portal de entrada a la meseta de la Muerte, remontando los filos de los cerros que encajonan al río Carbón.

El valle del río Carbón
Llegando a la estancia Rio Carbón
Estancia Rio Carbón, lugar remoto si los hay
La casa del puestero
Mateando con el puestero
Los años que tiene esta lata!
Corral en el río Carbón
Rio Carbón, con muy poca agua este verano
La pasarela del río Carbón
Desde la pasarela del río Carbón
El cordon montañoso del fondo es donde se iniciaría el tramo sin abrir de la RP41h
Con un poco de zoom, esta es la montaña que hay que subir para empezar
la aventura por la Meseta de la Muerte

Como esto ya era el final de nuestro viaje y no era demasiado tarde, decidimos partir y acampar desandando un poco de camino, así mañana sería mas liviano el regreso. Habíamos visto un muy buen lugar en la estancia La Florida, al costado del arroyo Potrancas y así lo hicimos.

Aprovechamos un existente refugio precario de troncos y chapas para instalar la cocina y el comedor donde cenamos las fideos con tuco más deliciosos que recuerdo.

Rio Potrancas
Galpón de estancia La Florida
Lugar donde acampamos
El refugio que usamos para cocinar y cenar
Hermoso paisaje
Se venía una tormenta
Anochecer en el Potrancas, con pronóstico de lluvias
Prendiendo el fuego
Cocinado en el refugio
Cocinero en acción
El tuco marchando
El producto final 🙂

Mañana, después de un breve asomo al río Mayer, ya estaríamos de regreso hacia El Bolsón.

EXPLORANDO LA OTRA 40: LA NUEVA RP41

Lunes 20 de enero de 2021

La noche en Los Ñirres fue fantástica ya que había hecho mucho frío afuera; el calorcito del viejo y acogedor casco donde nos alojamos, cubiertos de gruesas y pesadas mantas, fue un placer.

Después  del desayuno, no quedó otro remedio que partir, aunque costaba dejar la grata compañía de Leo Sar. Por las dudas nos acompañó para marcarnos el siempre peligroso vadeo cambiante del río Oro y nos despedimos prometiendo volver a visitarlo alguna vez.

El regreso al lago Puyerredón fue tranquilo y sin problemas, disfrutando ahora de una perspectiva completamente diferente a la de la ida.

Antes de acometer la nueva RP41 nos fuimos a visitar el Puesto de  Gendarmería que es el punto más occidental que se puede avanzar junto al lago, donde una emocionante bandera argentina flameaba orgullosamente con el fuerte viento.

Ahora con nuevo piloto…
La huella del regreso después de vadear el Oro
Paisajes alucinantes
! Qué lugares !
Todo te deja boquiabierto
Asoma el lago Pueyrredón, desde el cañón del rio Oro
Bordeando el Pueyrredón
Pasamos frente a Suyai, ya volveríamos
Fin del camino, Gendarmería
Emocionante ver nuestra bandera allí

Al regreso, pasamos a saludar al abuelo materno de Leo Sar, que es el encargado de la estancia Suyai , a quien consultamos sobre la posibilidad de visitar la curiosa larga península  homónima que está frente a la administración de las cabañas y el camping de la estancia.

La estrecha y larga península que vimos adentrarse en el lago Pueyrredón era un canto de sirena imposible de desoír.

La habitual pesquisa, ayudada por la casualidad, nos proveyó la llave de un candado que nos permitió adentrarnos en el lago Posadas por una lengua de tierra de varios kilómetros de longitud  que en algunos casos no tiene más de 10 metros de ancho.

Estacionamos en su extremo, como si estuviéramos navegando en la proa de un enorme barco en las aguas del magnífico lago Pueyrredón.

Satisfechos con la experiencia  aunque  no del todo porque Julio y Pablito intentaron pescar desde el “medio” del lago pero no lograron nada. No habría truchas en la cena.

Estancia Suyai
Con el abuelo de Leo, una persona genial
Lago Pueyrredón, desde Suyai. Lo más cercano al paraíso
Transitando la península «Suyai»
Un poco más y nos sumergimos…
Muy fuerte haber podido llegar aquí
La estancia Suyai, desde la península
Con un poco de zoom, lo mismo

Cumplido el preciado objetivo de la península Suyai, salimos a buscar el inicio de la nueva RP41 y costó bastante hacerlo porque el cono de deyección del río Furioso durante el deshielo había borrado la huella durante estiaje haciendo honor a su nombre. Con mucha paciencia le buscamos la vuelta y encontramos el inicio del  caracol de subida que ya conocíamos del viaje anterior, cuando inauguramos allá por 2016 ese enlace al Parque Nacional Perito Moreno en modo offroad.

La subida por los caracoles, esta vez con luz diurna, nos proporcionó unas espectaculares vistas aéreas del lago Posadas y el lago Pueyrredón que no habíamos podido apreciar en 2016 cuando lo recorrimos de noche en bajada.

A derecha del peñón, el profundo cañón del río Furioso
Increíble tajo tallado por el río Furioso para abrirse paso al lago
Comienzo de la subida de la RP41
Muy transitada no estaba…
Los interminables caracoles con los dos lagos de fondo

El tramo inicial, existente de hace mucho tiempo, estaba un poco deteriorado por lluvias previas pero no ofreció ninguna dificultad, excepto  porque Elsa con sus problemitas de roscas zafadas y tuercas extraviadas nos hizo “mecaniquear” un poco.

Al llegar al Puesto del Águila, donde antes terminaba el camino, no encontramos al puestero a quien en 2016 habíamos hecho creer que estaba siendo invadido por extraterrestres desde el sur.

La huella, una vez arriba, estaba decente
Los paisajes, como siempre una locura
Puesto del Águila, no había nadie esta vez

A partir de allí seguía la nueva huella abierta por Vialidad Provincial de Santa Cruz y se develaría la incógnita si habían usado nuestra traza o algo nuevo.

A poco de andar nos dimos cuenta que la nueva traza de la RP41 había copiado muy poco de nuestro viaje inaugural de 2016. Seguramente pensando en el mantenimiento la desarrollaron por unos filos varios kilómetros al este de nuestro recorrido.

Nosotros nos habíamos subido al filo adyacente a las nacientes del río Belgrano, para después “tirarnos” por un valle con un arroyo que bajaba al puesto del Puesto del Águila; por el contrario la nueva traza gana altura bastante más al este, opción que  nosotros habíamos desechado debido a la gran cantidad de grandes rocas que nos hubiera costado esquivar, las que seguro no fueron problema para la motoniveladora de Vialidad Provincial.

También el rodeo de la laguna La Oriental lo hace por el lado opuesto por donde pasamos nosotros (nuestro famoso vadeo perimetral).

El único tramo más o menos coincidente fueron las bajadas a la laguna La Oriental (para nosotros subida) y hacia el Parque Perito Moreno, la cual fue suavizada bastante.

En 2016 habíamos transitado por el cauce del arroyo
Y por las montañas del oeste que se ven al fondo
La traza de la nueva ruta discurre por el este
El terreno es plano y firme pero es un muestrario de piedras muy grandes
Seguramente no fue gran problema para una topadora pero muy tortuoso para chatas
La bajada a la laguna La Oriental es casi la misma traza
La hermosa laguna La Oriental desde la bajada
El humedal al norte la laguna La Oriental
Las curiosas formaciones que flanquean la laguna
Las nubes dejan entrever que nos aproximamos al Parque Nacional Perito Moreno
A lo lejos y allá abajo el magnífico lago Belgrano y su impactante color turquesa

Al llegar al Parque, como corresponde nos fuimos a registrar, aunque algunos, para las estadísticas debíamos estar dentro todavía o bien haber sido declarados como desaparecidos. Recuerden que en 2016 varios salimos sin avisar por el camino que no existía. Nunca nos fueron a buscar 🙂

Faltaba el desembarco en La Oriental, el cual fue un operativo casi en secreto ya que estaba de único huésped el padrino y mecenas del Parque, el gringo Gil Butler, quien no quería intrusos mientras él estuviera alojado allí.

Nos acercamos al casco de La Oriental con la coartada perfecta: la entrega del horno eléctrico que nos había encomendado Eduardo Lada (estaba todo planeado de antemano). Su hija Rocío nos dio las instrucciones para acomodarnos en la parte de camping cuidando que no seamos vistos. Hubo que jugar a las escondidas como los chicos con Gil Butler y sus amigos…

Campamento en los fondos de La Oriental
Instalaciones del camping de La Oriental

Acampamos a resguardo de vistas indiscretas y nos atrincheramos en el quincho con cocina económica,  donde Elsa nos deleitó con su clásico guiso de lentejas Plus, regado por buenos vinos.

Y así terminó un largo día de malos caminos y excelentes paisajes.

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