Mes: agosto 2026

POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 03: POR LOS ALREDEDORES DE GUANDACOL

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Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO

Jueves 16 de julio de 2026

De nuevo salimos temprano para aprovechar a full los dos días restantes: nuevos planes, entusiasmo renovado.

Durante la noche, Juan Marcelo estudió las satelitales y armó un recorrido para asomarnos a la Mina La Helvecia hasta donde sea posible; a esta se suele ingresar por el norte por una huella fácil solo complicada por un candado cuya llave se puede conseguir, pero no era la intención.

Nosotros intentaríamos acceder por el sur desde los caracoles de la “Cuesta de los Guerreros” (Los Guerreros eran los viejos camiones de la mina), a sabiendas que probablemente tengan derrumbes insalvables. Consultamos a Nestor Queralt y nos dijo que entendía que había sectores imposibles para las chatas, pero igual íbamos a ir a curiosear.

Así eran los Guerreros: 1lt/km de consumo

Salimos de la ciudad por la huella que pasa por San Bernardo y por la vieja presa en desuso, Los Nacimientos, al sur del río Guandacol, hasta que en un momento se aleja del cauce y ahí nos metimos de lleno en el río, por donde antes andaban los camiones de la mina La Helvecia.


Como era de esperar, el lecho era un mar de piedras, salvo en el primer tramo hasta el puesto del Sr. Páez, que nos confirmó que veníamos por “buen camino”.

Rio Guancacol desde la huella
Ancho valle del Guandacol
Transitando el río Guandacol
En las barrancas del río se podían ver muy bien las diferentes capas de sustrato

Después de sortear un alambrado que atraviesa el río, el avance se hizo lento y tortuoso, sobre todo para Toto y yo que no teníamos ruedas muy grandes.  Pero con paciencia el avance se lograba; los caracoles no aparecían nunca y en algun momento dudamos en continuar

La «tranquera» que permite sortear el alambrado
Deliberando si seguíamos. Los caracoles, ni noticia…
Toto consultando a Tape por whatsapp….
Seguimos, es por acá

Pero la curiosidad pudo más y finalmente en un recodo del río hacia el norte los divisamos, en el final de una huella destruida que abandonaba el río.

Era cerca de mediodía y el lugar estaba bueno para un almuerzo de travesía, así que nos detuvimos al reparo y además la picada tradicional, le dimos a los huevos revueltos con panceta, mientras algunos fueron caminando hasta la base de los caracoles, distante unos 500 metros por un camino totalmente destruido.

Después de esa curva a la derecha, el acceso a los caracoles

Llegar con las chatas hasta ahí se podía e incluso arrancar la subida de los caracoles, pero no llegamos a comprobarlo. Juan Marcelo quiso mirarlos con el dron, pero el viento no lo dejó tomar altura. Igual, la verdad, tampoco estaba en los planes mandarnos: aunque llegáramos arriba, no teníamos la llave del candado del portón del acceso “fácil” desde el norte de Guandacol. Creo que esto es para una expedición específica, tal vez caminando primero.

Tolva de carga de los Guerreros
En esa laderas se esconden los caracoles de la Helvecia
El rio, el acceso y el inicio de los caracoles
Alrededores del inicio de los caracoles
Vista 360° desde el campamento minero abandonado
Las chatas de Tape y Toto en el río

Satisfechos de la investigación, desandamos el lecho del río y como siempre, resultó mucho más veloz que a la ida.

Pronto lo dejamos y retomamos la senda que debería llevar al punto de partida del día martes pasado, es decir las cercanías del Puesto Chipical, donde subiendo a unas antenas en el Cerro Áspero, trataríamos de bajar por un cauce hasta Indio Muerto y Jáchal.

Pasamos del río Guandacol al río de Los Obscuros, donde encontramos un derrumbe que nos costó un poco sortear.

Llegando al río de Los Piojos, la cosa se complicó un poco
Toto no se animó por la huella principal y se tiró por una ladera más segura
Pero un poco más inclinada
Las chatas más grandes siguieron por la huella, con una cornisa angosta y un bruto escalón
Como de costumbre, en estos casos Tape ni se despeina…

Desde allí encaramos lo que debió ser un sendero minero que transcurre a través de la angosta Quebrado El Chileno donde una enroscada cornisa nos proporciona una delicia para el manejo y la fotografía.

Íbamos tranquilos pese a que a cada paso se veía más abandonada porque según Tape la habían hecho en sentido inverso sin problemas. Además, en Viajeros Mapas está indicada como Dakar 2010, apenas 16 años atrás.

Cornisas por todos lado. Muuy lindo!!
Montañas coloridas, como en todo este viaje

En un momento apareció una bifurcación en los GPS: hacia la derecha estaba para pasar pero evidentemente estaba muy destruida, a la izquierda se metía en un cauce prometedor, muy diferente al recorrido que Tape recordaba.

Tape se adelantó para investigar porque se trataba de un bypass de la huella principal pero pronto nos informó que había topado con un escalón que nos demandaría varias horas de trabajo. Si Tape dice que no, imaginen lo que debía ser…

Hasta acá por la quebrada de los Chilenos
En el cauce
El desvío alternativo por el cauce

La otra alternativa en la bifurcación tampoco parecía muy viable, así que decidimos caminarla un poco a ver qué onda.

Realmente estaba muy mala pero posible en los primeros tramos hasta que después de la novena curva (unos 1500 metros) un gigantesco derrumbe sobre el camino no hacía fácil el paso. Seguramente trabajando se podía pasar, pero ya estaba avanzada la tarde y no sabíamos lo que podía encontrar más adelante: teníamos aún más de 10 kilómetros de cornisas enroscadas. Con las perspectivas climáticas que había en la zona, no era para arriesgar a quedarnos varados a casi 3000 msnm, así que, sanamente, decidimos volver.

Ingreso al track previsto, que parecía inexistente

Mientras tanto, Toto encuentra su rueda delantera izquierda en llanta e intentamos repararla sin éxito. La volvimos a inflar y parecía aguantar, así que la dejamos sin cambiar por ahora.

Volviendo con la cabeza gacha

La vuelta no fue muy rápida porque con Toto, teníamos que inflar la rueda cada 10/15 minutos; encima, en una de las paradas vimos que en la misma rueda se había desprendido la abrazadera del fuelle del palier había dejado expuesta a la mugre la junta homocinética.

Decidimos parar a cambiar la rueda y a reparar el anclaje del fuelle, lo que nos demoró aún más y se hizo de noche.

Lejos de Guandacol y de Jáchal, no quedaba otro remedio que acampar en alguna parte, evitando los cauces de ríos por si las lluvias nos jugaban una mala pasada.

 Después de muchas vueltas, y de renegar en la oscuridad con el cauce seco y empedrado del río Los Obscuros y con las protestas del Toto que no paraba de pegarle a las piedras, en un descampado alto en la periferia de la mina Gualcamayo, encontramos un sitio donde estacionar las chatas al costado de la huella y como estaba lloviznado, terminamos durmiendo en las chatas después de una picada con champagne para saciar el hambre.

Recorrido del día: 85 km

CONTINUARÁ
Día 04: Otro día de intentos infructosos

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POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 02: ANGUALASTO-GUANDACOL

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Miércoles 15 de julio de 2026

Día 02: ANGUALASTO – GUANDACOL: UNA IMPENSADA AUTOPISTA Y EL CLIMA CAMBIARON COMPLETAMENTE LOS PLANES

De acuerdo a lo planificado hoy era un día complicado.

Subir hacia el norte bordeando el Parque Nacional San Guillermo por el río Blanco, en otras oportunidades había sido un fracaso para los que lo intentaron.  Los afluentes del caudaloso río dejaban grietas muy grandes que imposibilitaban el paso y lo hacían muy laborioso. A eso íbamos!

Edgardo y Juan en la Nissan X-Terra, si bien habían reparado el embrague en Rio Cuarto, sumaron problemas de temperatura que podían ser indicio de sopladura de junta de tapa de cilindros.

Una pena que habiendo llegado hasta acá debieran bajarse, pero era una decisión sensata para evitar males mayores en sitios de altura y de difícil acceso. Otra vez será.

Salimos de Angualasto hacia el norte y enseguida nos llamó la atención lo bueno que estaba el camino; evidentemente las mineras requieren gran infraestructura para moverse, y ya sea por sus propios medios o a través del gobierno de San Juan, se la procuran. Hay mucho movimiento de maquinaria y camiones.

Pero la sorpresa fue que, más allá de la entrada a San Guillermo, el ancho y cuidado camino ripiado continuaba donde no hace mucho era un difícil recorrido offroad.

Pasaban los kilómetros y hasta estaba amojonado como cualquier ruta provincial. El comportamiento de la travesía había mutado de offroad pesado como esperábamos, a un cómodo y veloz paseo escénico.

El nuevo camino minero, más allá del ingreso a San Guillermo
Mas bien era una autopista

Aprovechando la Starlink, averiguamos un poco y resultó que esta ruta, denominada “Camino Minero” fue la respuesta de San Juan a las objeciones y restricciones que puso la vecina provincia de La Rioja al movimiento de vehículos y equipos mineros a través de sus caminos.

Al ingresar al camino, no hay carteles con restricciones a la circulación, que si aparecen cuando ya se recorrieron decenas de kilómetros por lo que ya no tenía sentido recular.

La idea era recorrer varias huellas imaginarias al norte de San Guillermo fuera de este camino y luego volver por Guandacol.

Veníamos mirando de reojo la meteorología que anunciaba complicarse los días venideros, lo que se confirmó por la presencia de ambulancias de rescate estacionadas a lo largo del camino destinadas al apoyo de la retirada del personal de los campamentos mineros.


Nos detuvimos a conversar con una de ellas y nos informaron que habría mucho tráfico de descenso ya que estaban evacuando los emprendimientos mineros y nos recomendaron tener cuidado.

Nada nos dijeron de alguna restricción especial para circular, sólo que tengamos en cuenta el temporal que se venía.

Los días venideros eran de temer…

Seguimos avanzando hacia el norte, pero ya se había instalado la decisión de no forzar la situación en el norte del parque ya que nos meteríamos en huellas “XX” donde de tener algún inconveniente nadie nos podría ayudar bajo un temporal.

Mientras recalculábamos, recorriendo este nuevo impensado camino minero que parecía una autopista, nos maravillamos de las formaciones geológicas multiformes y multicolores que acompañan el trazado. Realmente es espectacular: este camino debe convertirse en una ruta escénica para el público en general.

No es mucho lo que se puede agregar a lo que muestran las fotos, es un placer recorrer esta ruta con maravillas que se renuevan a cada kilómetro.

Así las cosas, los planes se alteraron completamente: lo que pensamos nos iba a demandar un día entero lo habíamos resuelto en un par de horas y los objetivos del norte se habían extinguido por cuestiones meteorológicas.

El nuevo plan era entrar por el acceso norte a la laguna del Cuerno a través de la Quebrada del Torito y la mina Las Jarillas, cruzando el Barreal Colorado (en el mapa IGN Bañado Barreales) y la Sierra de La Punilla para ponernos a salvo de las cuestiones climáticas.

Detalle de lo que hicimos

Con tiempo de sobra, nos asomamos a un nuevo posible acceso a la laguna del Cuerno por una quebrada que parece accesible. Avanzamos lo suficiente como para verificar su factibilidad, pero no intentamos recorrerla en su totalidad por el tema climático que nos venía acuciando. Parece posible e interesante.

Siera de la Punilla: ahí arriba está la laguna del Cuerno
Bañado Barreales o Barreal Colorado
La salida por la quebrada del Torito era por allá al fondo
Cruzando el barreal, a riesgo de empantanarse

Hoy era el día del partido Argentina-Inglaterra, el cual pensábamos mirar a bordo de las chatas, pero ahora con tiempo decidimos unificar el partido y el almuerzo a las cuatro de la tarde en las abandonadas instalaciones de la mina Las Jarillas.

Antes de las 16:00, nos instalamos en uno de los recintos que aún conservan el techo de cañas y barro.

Walter nos cocinó al disco unos sorrentinos de osobuco braseado a la crema rosa mientras el resto sufrimos el partido con los ingleses hasta que, como todo el mundo, explotamos de alegría en esos últimos minutos mágicos que lo dimos vuelta y accedimos a la final.

El cocinero Walter y el disco
El producto: los exquisitos sorrentinos de osobuco braseado
Las indestructibles paredes de piedra de Las Jarillas
Parking de Mina Las Jarillas, un clásico de la zona

Una sensación única poder ver el partido allí y festejar en el medio de la nada. Cosas increíbles que nos trajo Starlink.

Argentina – Inglaterra en Mina Las Jarillas (gentileza Paramount – Starlink)
Cagados de frío y de angustia con el clima y el partido

Ya casi atardeciendo sólo quedaba llegar hasta Guandacol, previa escala para saludar a la gente del Puesto Cuevas (y de paso comprarles unas nueces exquisitas). Esta huella era bastante irregular en el pasado ya que discurría por el cauce del río de La Troya, pero con la actividad minera, ahora es una ruta transitable para casi cualquier vehículo.

Cargamos combustible al llegar a Guandacol donde nos alojamos en la hostería del mismo nombre, donde de casualidad conseguimos lugar debido a la huida de los mineros por el temporal que se venía.

Recorrido del día: 280 km

Como resultado de los eventos climáticos, nos encontramos con un día de ventaja en comparación al plan original, así que teníamos un día extra de travesía y decidimos ver qué podíamos improvisar para mañana.

¿Trataríamos de llegar a la Mina Helvecia por los caracoles?

Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO

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