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Miércoles 15 de julio de 2026
Día 02: ANGUALASTO – GUANDACOL: UNA IMPENSADA AUTOPISTA Y EL CLIMA CAMBIARON COMPLETAMENTE LOS PLANES
De acuerdo a lo planificado hoy era un día complicado.
Subir hacia el norte bordeando el Parque Nacional San Guillermo por el río Blanco, en otras oportunidades había sido un fracaso para los que lo intentaron. Los afluentes del caudaloso río dejaban grietas muy grandes que imposibilitaban el paso y lo hacían muy laborioso. A eso íbamos!
Edgardo y Juan en la Nissan X-Terra, si bien habían reparado el embrague en Rio Cuarto, sumaron problemas de temperatura que podían ser indicio de sopladura de junta de tapa de cilindros.
Una pena que habiendo llegado hasta acá debieran bajarse, pero era una decisión sensata para evitar males mayores en sitios de altura y de difícil acceso. Otra vez será.
Salimos de Angualasto hacia el norte y enseguida nos llamó la atención lo bueno que estaba el camino; evidentemente las mineras requieren gran infraestructura para moverse, y ya sea por sus propios medios o a través del gobierno de San Juan, se la procuran. Hay mucho movimiento de maquinaria y camiones.
Pero la sorpresa fue que, más allá de la entrada a San Guillermo, el ancho y cuidado camino ripiado continuaba donde no hace mucho era un difícil recorrido offroad.
Pasaban los kilómetros y hasta estaba amojonado como cualquier ruta provincial. El comportamiento de la travesía había mutado de offroad pesado como esperábamos, a un cómodo y veloz paseo escénico.


Aprovechando la Starlink, averiguamos un poco y resultó que esta ruta, denominada “Camino Minero” fue la respuesta de San Juan a las objeciones y restricciones que puso la vecina provincia de La Rioja al movimiento de vehículos y equipos mineros a través de sus caminos.
Al ingresar al camino, no hay carteles con restricciones a la circulación, que si aparecen cuando ya se recorrieron decenas de kilómetros por lo que ya no tenía sentido recular.


La idea era recorrer varias huellas imaginarias al norte de San Guillermo fuera de este camino y luego volver por Guandacol.
Veníamos mirando de reojo la meteorología que anunciaba complicarse los días venideros, lo que se confirmó por la presencia de ambulancias de rescate estacionadas a lo largo del camino destinadas al apoyo de la retirada del personal de los campamentos mineros.
Nos detuvimos a conversar con una de ellas y nos informaron que habría mucho tráfico de descenso ya que estaban evacuando los emprendimientos mineros y nos recomendaron tener cuidado.
Nada nos dijeron de alguna restricción especial para circular, sólo que tengamos en cuenta el temporal que se venía.

Seguimos avanzando hacia el norte, pero ya se había instalado la decisión de no forzar la situación en el norte del parque ya que nos meteríamos en huellas “XX” donde de tener algún inconveniente nadie nos podría ayudar bajo un temporal.
Mientras recalculábamos, recorriendo este nuevo impensado camino minero que parecía una autopista, nos maravillamos de las formaciones geológicas multiformes y multicolores que acompañan el trazado. Realmente es espectacular: este camino debe convertirse en una ruta escénica para el público en general.
No es mucho lo que se puede agregar a lo que muestran las fotos, es un placer recorrer esta ruta con maravillas que se renuevan a cada kilómetro.











Así las cosas, los planes se alteraron completamente: lo que pensamos nos iba a demandar un día entero lo habíamos resuelto en un par de horas y los objetivos del norte se habían extinguido por cuestiones meteorológicas.
El nuevo plan era entrar por el acceso norte a la laguna del Cuerno a través de la Quebrada del Torito y la mina Las Jarillas, cruzando el Barreal Colorado (en el mapa IGN Bañado Barreales) y la Sierra de La Punilla para ponernos a salvo de las cuestiones climáticas.

Con tiempo de sobra, nos asomamos a un nuevo posible acceso a la laguna del Cuerno por una quebrada que parece accesible. Avanzamos lo suficiente como para verificar su factibilidad, pero no intentamos recorrerla en su totalidad por el tema climático que nos venía acuciando. Parece posible e interesante.








Hoy era el día del partido Argentina-Inglaterra, el cual pensábamos mirar a bordo de las chatas, pero ahora con tiempo decidimos unificar el partido y el almuerzo a las cuatro de la tarde en las abandonadas instalaciones de la mina Las Jarillas.
Antes de las 16:00, nos instalamos en uno de los recintos que aún conservan el techo de cañas y barro.
Walter nos cocinó al disco unos sorrentinos de osobuco braseado a la crema rosa mientras el resto sufrimos el partido con los ingleses hasta que, como todo el mundo, explotamos de alegría en esos últimos minutos mágicos que lo dimos vuelta y accedimos a la final.




Una sensación única poder ver el partido allí y festejar en el medio de la nada. Cosas increíbles que nos trajo Starlink.


Ya casi atardeciendo sólo quedaba llegar hasta Guandacol, previa escala para saludar a la gente del Puesto Cuevas (y de paso comprarles unas nueces exquisitas). Esta huella era bastante irregular en el pasado ya que discurría por el cauce del río de La Troya, pero con la actividad minera, ahora es una ruta transitable para casi cualquier vehículo.


Cargamos combustible al llegar a Guandacol donde nos alojamos en la hostería del mismo nombre, donde de casualidad conseguimos lugar debido a la huida de los mineros por el temporal que se venía.

Como resultado de los eventos climáticos, nos encontramos con un día de ventaja en comparación al plan original, así que teníamos un día extra de travesía y decidimos ver qué podíamos improvisar para mañana.
¿Trataríamos de llegar a la Mina Helvecia por los caracoles?
CONTINUARÁ:
Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO