Categoría: Por la zona minera de San Juan y La Rioja

POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 03: POR LOS ALREDEDORES DE GUANDACOL

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Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO

Jueves 16 de julio de 2026

De nuevo salimos temprano para aprovechar a full los dos días restantes: nuevos planes, entusiasmo renovado.

Durante la noche, Juan Marcelo estudió las satelitales y armó un recorrido para asomarnos a la Mina La Helvecia hasta donde sea posible; a esta se suele ingresar por el norte por una huella fácil solo complicada por un candado cuya llave se puede conseguir, pero no era la intención.

Nosotros intentaríamos acceder por el sur desde los caracoles de la “Cuesta de los Guerreros” (Los Guerreros eran los viejos camiones de la mina), a sabiendas que probablemente tengan derrumbes insalvables. Consultamos a Nestor Queralt y nos dijo que entendía que había sectores imposibles para las chatas, pero igual íbamos a ir a curiosear.

Así eran los Guerreros: 1lt/km de consumo

Salimos de la ciudad por la huella que pasa por San Bernardo y por la vieja presa en desuso, Los Nacimientos, al sur del río Guandacol, hasta que en un momento se aleja del cauce y ahí nos metimos de lleno en el río, por donde antes andaban los camiones de la mina La Helvecia.


Como era de esperar, el lecho era un mar de piedras, salvo en el primer tramo hasta el puesto del Sr. Páez, que nos confirmó que veníamos por “buen camino”.

Rio Guancacol desde la huella
Ancho valle del Guandacol
Transitando el río Guandacol
En las barrancas del río se podían ver muy bien las diferentes capas de sustrato

Después de sortear un alambrado que atraviesa el río, el avance se hizo lento y tortuoso, sobre todo para Toto y yo que no teníamos ruedas muy grandes.  Pero con paciencia el avance se lograba; los caracoles no aparecían nunca y en algun momento dudamos en continuar

La «tranquera» que permite sortear el alambrado
Deliberando si seguíamos. Los caracoles, ni noticia…
Toto consultando a Tape por whatsapp….
Seguimos, es por acá

Pero la curiosidad pudo más y finalmente en un recodo del río hacia el norte los divisamos, en el final de una huella destruida que abandonaba el río.

Era cerca de mediodía y el lugar estaba bueno para un almuerzo de travesía, así que nos detuvimos al reparo y además la picada tradicional, le dimos a los huevos revueltos con panceta, mientras algunos fueron caminando hasta la base de los caracoles, distante unos 500 metros por un camino totalmente destruido.

Después de esa curva a la derecha, el acceso a los caracoles

Llegar con las chatas hasta ahí se podía e incluso arrancar la subida de los caracoles, pero no llegamos a comprobarlo. Juan Marcelo quiso mirarlos con el dron, pero el viento no lo dejó tomar altura. Igual, la verdad, tampoco estaba en los planes mandarnos: aunque llegáramos arriba, no teníamos la llave del candado del portón del acceso “fácil” desde el norte de Guandacol. Creo que esto es para una expedición específica, tal vez caminando primero.

Tolva de carga de los Guerreros
En esa laderas se esconden los caracoles de la Helvecia
El rio, el acceso y el inicio de los caracoles
Alrededores del inicio de los caracoles
Vista 360° desde el campamento minero abandonado
Las chatas de Tape y Toto en el río

Satisfechos de la investigación, desandamos el lecho del río y como siempre, resultó mucho más veloz que a la ida.

Pronto lo dejamos y retomamos la senda que debería llevar al punto de partida del día martes pasado, es decir las cercanías del Puesto Chipical, donde subiendo a unas antenas en el Cerro Áspero, trataríamos de bajar por un cauce hasta Indio Muerto y Jáchal.

Pasamos del río Guandacol al río de Los Obscuros, donde encontramos un derrumbe que nos costó un poco sortear.

Llegando al río de Los Piojos, la cosa se complicó un poco
Toto no se animó por la huella principal y se tiró por una ladera más segura
Pero un poco más inclinada
Las chatas más grandes siguieron por la huella, con una cornisa angosta y un bruto escalón
Como de costumbre, en estos casos Tape ni se despeina…

Desde allí encaramos lo que debió ser un sendero minero que transcurre a través de la angosta Quebrado El Chileno donde una enroscada cornisa nos proporciona una delicia para el manejo y la fotografía.

Íbamos tranquilos pese a que a cada paso se veía más abandonada porque según Tape la habían hecho en sentido inverso sin problemas. Además, en Viajeros Mapas está indicada como Dakar 2010, apenas 16 años atrás.

Cornisas por todos lado. Muuy lindo!!
Montañas coloridas, como en todo este viaje

En un momento apareció una bifurcación en los GPS: hacia la derecha estaba para pasar pero evidentemente estaba muy destruida, a la izquierda se metía en un cauce prometedor, muy diferente al recorrido que Tape recordaba.

Tape se adelantó para investigar porque se trataba de un bypass de la huella principal pero pronto nos informó que había topado con un escalón que nos demandaría varias horas de trabajo. Si Tape dice que no, imaginen lo que debía ser…

Hasta acá por la quebrada de los Chilenos
En el cauce
El desvío alternativo por el cauce

La otra alternativa en la bifurcación tampoco parecía muy viable, así que decidimos caminarla un poco a ver qué onda.

Realmente estaba muy mala pero posible en los primeros tramos hasta que después de la novena curva (unos 1500 metros) un gigantesco derrumbe sobre el camino no hacía fácil el paso. Seguramente trabajando se podía pasar, pero ya estaba avanzada la tarde y no sabíamos lo que podía encontrar más adelante: teníamos aún más de 10 kilómetros de cornisas enroscadas. Con las perspectivas climáticas que había en la zona, no era para arriesgar a quedarnos varados a casi 3000 msnm, así que, sanamente, decidimos volver.

Ingreso al track previsto, que parecía inexistente

Mientras tanto, Toto encuentra su rueda delantera izquierda en llanta e intentamos repararla sin éxito. La volvimos a inflar y parecía aguantar, así que la dejamos sin cambiar por ahora.

Volviendo con la cabeza gacha

La vuelta no fue muy rápida porque con Toto, teníamos que inflar la rueda cada 10/15 minutos; encima, en una de las paradas vimos que en la misma rueda se había desprendido la abrazadera del fuelle del palier había dejado expuesta a la mugre la junta homocinética.

Decidimos parar a cambiar la rueda y a reparar el anclaje del fuelle, lo que nos demoró aún más y se hizo de noche.

Lejos de Guandacol y de Jáchal, no quedaba otro remedio que acampar en alguna parte, evitando los cauces de ríos por si las lluvias nos jugaban una mala pasada.

 Después de muchas vueltas, y de renegar en la oscuridad con el cauce seco y empedrado del río Los Obscuros y con las protestas del Toto que no paraba de pegarle a las piedras, en un descampado alto en la periferia de la mina Gualcamayo, encontramos un sitio donde estacionar las chatas al costado de la huella y como estaba lloviznado, terminamos durmiendo en las chatas después de una picada con champagne para saciar el hambre.

Recorrido del día: 85 km

CONTINUARÁ
Día 04: Otro día de intentos infructosos

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POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 02: ANGUALASTO-GUANDACOL

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Miércoles 15 de julio de 2026

Día 02: ANGUALASTO – GUANDACOL: UNA IMPENSADA AUTOPISTA Y EL CLIMA CAMBIARON COMPLETAMENTE LOS PLANES

De acuerdo a lo planificado hoy era un día complicado.

Subir hacia el norte bordeando el Parque Nacional San Guillermo por el río Blanco, en otras oportunidades había sido un fracaso para los que lo intentaron.  Los afluentes del caudaloso río dejaban grietas muy grandes que imposibilitaban el paso y lo hacían muy laborioso. A eso íbamos!

Edgardo y Juan en la Nissan X-Terra, si bien habían reparado el embrague en Rio Cuarto, sumaron problemas de temperatura que podían ser indicio de sopladura de junta de tapa de cilindros.

Una pena que habiendo llegado hasta acá debieran bajarse, pero era una decisión sensata para evitar males mayores en sitios de altura y de difícil acceso. Otra vez será.

Salimos de Angualasto hacia el norte y enseguida nos llamó la atención lo bueno que estaba el camino; evidentemente las mineras requieren gran infraestructura para moverse, y ya sea por sus propios medios o a través del gobierno de San Juan, se la procuran. Hay mucho movimiento de maquinaria y camiones.

Pero la sorpresa fue que, más allá de la entrada a San Guillermo, el ancho y cuidado camino ripiado continuaba donde no hace mucho era un difícil recorrido offroad.

Pasaban los kilómetros y hasta estaba amojonado como cualquier ruta provincial. El comportamiento de la travesía había mutado de offroad pesado como esperábamos, a un cómodo y veloz paseo escénico.

El nuevo camino minero, más allá del ingreso a San Guillermo
Mas bien era una autopista

Aprovechando la Starlink, averiguamos un poco y resultó que esta ruta, denominada “Camino Minero” fue la respuesta de San Juan a las objeciones y restricciones que puso la vecina provincia de La Rioja al movimiento de vehículos y equipos mineros a través de sus caminos.

Al ingresar al camino, no hay carteles con restricciones a la circulación, que si aparecen cuando ya se recorrieron decenas de kilómetros por lo que ya no tenía sentido recular.

La idea era recorrer varias huellas imaginarias al norte de San Guillermo fuera de este camino y luego volver por Guandacol.

Veníamos mirando de reojo la meteorología que anunciaba complicarse los días venideros, lo que se confirmó por la presencia de ambulancias de rescate estacionadas a lo largo del camino destinadas al apoyo de la retirada del personal de los campamentos mineros.


Nos detuvimos a conversar con una de ellas y nos informaron que habría mucho tráfico de descenso ya que estaban evacuando los emprendimientos mineros y nos recomendaron tener cuidado.

Nada nos dijeron de alguna restricción especial para circular, sólo que tengamos en cuenta el temporal que se venía.

Los días venideros eran de temer…

Seguimos avanzando hacia el norte, pero ya se había instalado la decisión de no forzar la situación en el norte del parque ya que nos meteríamos en huellas “XX” donde de tener algún inconveniente nadie nos podría ayudar bajo un temporal.

Mientras recalculábamos, recorriendo este nuevo impensado camino minero que parecía una autopista, nos maravillamos de las formaciones geológicas multiformes y multicolores que acompañan el trazado. Realmente es espectacular: este camino debe convertirse en una ruta escénica para el público en general.

No es mucho lo que se puede agregar a lo que muestran las fotos, es un placer recorrer esta ruta con maravillas que se renuevan a cada kilómetro.

Así las cosas, los planes se alteraron completamente: lo que pensamos nos iba a demandar un día entero lo habíamos resuelto en un par de horas y los objetivos del norte se habían extinguido por cuestiones meteorológicas.

El nuevo plan era entrar por el acceso norte a la laguna del Cuerno a través de la Quebrada del Torito y la mina Las Jarillas, cruzando el Barreal Colorado (en el mapa IGN Bañado Barreales) y la Sierra de La Punilla para ponernos a salvo de las cuestiones climáticas.

Detalle de lo que hicimos

Con tiempo de sobra, nos asomamos a un nuevo posible acceso a la laguna del Cuerno por una quebrada que parece accesible. Avanzamos lo suficiente como para verificar su factibilidad, pero no intentamos recorrerla en su totalidad por el tema climático que nos venía acuciando. Parece posible e interesante.

Siera de la Punilla: ahí arriba está la laguna del Cuerno
Bañado Barreales o Barreal Colorado
La salida por la quebrada del Torito era por allá al fondo
Cruzando el barreal, a riesgo de empantanarse

Hoy era el día del partido Argentina-Inglaterra, el cual pensábamos mirar a bordo de las chatas, pero ahora con tiempo decidimos unificar el partido y el almuerzo a las cuatro de la tarde en las abandonadas instalaciones de la mina Las Jarillas.

Antes de las 16:00, nos instalamos en uno de los recintos que aún conservan el techo de cañas y barro.

Walter nos cocinó al disco unos sorrentinos de osobuco braseado a la crema rosa mientras el resto sufrimos el partido con los ingleses hasta que, como todo el mundo, explotamos de alegría en esos últimos minutos mágicos que lo dimos vuelta y accedimos a la final.

El cocinero Walter y el disco
El producto: los exquisitos sorrentinos de osobuco braseado
Las indestructibles paredes de piedra de Las Jarillas
Parking de Mina Las Jarillas, un clásico de la zona

Una sensación única poder ver el partido allí y festejar en el medio de la nada. Cosas increíbles que nos trajo Starlink.

Argentina – Inglaterra en Mina Las Jarillas (gentileza Paramount – Starlink)
Cagados de frío y de angustia con el clima y el partido

Ya casi atardeciendo sólo quedaba llegar hasta Guandacol, previa escala para saludar a la gente del Puesto Cuevas (y de paso comprarles unas nueces exquisitas). Esta huella era bastante irregular en el pasado ya que discurría por el cauce del río de La Troya, pero con la actividad minera, ahora es una ruta transitable para casi cualquier vehículo.

Cargamos combustible al llegar a Guandacol donde nos alojamos en la hostería del mismo nombre, donde de casualidad conseguimos lugar debido a la huida de los mineros por el temporal que se venía.

Recorrido del día: 280 km

Como resultado de los eventos climáticos, nos encontramos con un día de ventaja en comparación al plan original, así que teníamos un día extra de travesía y decidimos ver qué podíamos improvisar para mañana.

¿Trataríamos de llegar a la Mina Helvecia por los caracoles?

Dia 03: LA HELVECIA POR LA PUERTA DE ATRÁS Y UN DERRUMBE QUE VOLVIO A CAMBIAR TODO

POR ZONAS MINERAS DE SAN JUAN Y LA RIOJA – Dia 01: JACHAL ANGUALASTO

INTRODUCCION

Hacía rato que no andaba por la zona de San Juan y La Rioja, así que, ante una tentadora invitación del incansable viajero Tape Arriola, me anoté en la lista de participantes sin tener muy claro si iría con mi chata o de copiloto. Finalmente terminé acomodado en la chata de Toto, conformando la tripulación más antigua del grupo.

¡Que lejos quedaron los tiempos en que casi siempre era el mas jóven de las expediciones! Pero no importa, el viento es viejo y sigue soplando…  Jajajaja

De movida se armó un grupo de cinco chatas:

  • Tape Arriola con Juan Marcelo Vila en la Patroleta inmortal
  • Walter Arnolfo con su hijo Lautaro en una Toyota Land Cruiser
  • Ariel Barbadillo y Juan Zamora con una Toyota SW4 armada hasta los dientes
  • Toto Collazuol y yo en una Toyota SW4 “normal”
  • Edgardo Giudice y Juan Carlos una Nissan X-Terra

Quedamos en encontrarnos el lunes en San José de Jachal, donde Tape, como es socio del Aeroclub local, consiguió alojamiento para todos con comodidades para cocinar.

La idea del recorrido era llegarnos hasta Gualcamayo, al norte de Jachal y desde allí hacer una huella para dormir la noche siguiente en Angualasto; luego nos dirigiríamos hacia el norte con la intención de bordear el Parque Nacional Guillermo por la ribera este del río Blanco, recorrido que en el pasado no había sido factible hacer, acampando en alguna parte cercana al sector norte del Parque.

Después investigaríamos alguna XX por ahí y nos alojaríamos en Guandacol bajando por el clásico track de acceso a la laguna del Cuerno, pasando por la mina Las Jarillas y Puesto Cuevas.

Desde Guandacol teníamos un par de opciones para regresar a la zona del puesto Gualcamayo, rodeando la mina homónima por el norte y el este, donde habría un nuevo campamento.

Por último, cerraríamos el circuito tratando de regresar a Jáchal haciendo una XX por las laderas del cerro Áspero y por un cauce que pasaba por los parajes de Pimpa e Indio Muerto.

Día 0: LLEGAR A JACHAL 

                         Lunes 13 de julio de 2026

De esta travesía participó muy tímidamente mi nueva Pampa 04, la Ford Bronco blanca que todavía no metí (y creo que no vaya a meter) en ningún kilombo. El domingo a la tarde me llegué de mi Florencio Varela natal hasta la casa del Toto en Rosario.

Nosotros salimos temprano el lunes desde Rosario junto con Walter y viajamos tranquilos sin contratiempos hasta Jáchal, transitando las AU9, RN38 y RN150.

Entrada al Aeroclub de Jáchal
La cordillera desde el Aeroclub

Los mendocinos Ariel y Juan salieron de Malargüe y también se sumaron sin problemas en el Aeroclub, donde rápidamente organizamos un asadito para empezar.

Mientras tanto, el Toto nos entretuvo con todo su conocimiento y experiencia con el vuelo a vela y hasta me hizo subir a un planeador para sentir la sensación de estar «encapsulado».

Pero Tape, el anfitrión, que había salido el día anterior junto con la Nissan X-Terra de Edgardo, no llegaba. Iban a pasar a pasar por el puesto de Domingo por el filo de Merlo, ya que Tape tenía que buscar a Juan Marcelo por Villa General Belgrano y por supuesto no se iba a perder agregarle un plus a la travesía. Pero a la X-Terra, al llegar al puesto, se lo rompió el bombín del embrague y estuvieron largo rato durante la mañana del lunes tratando de repararlo, infructuosamente, pese al apoyo del Toto vía Starlink.

Tape en Puesto Domingo, en el filo de Merlo
Juan Marcelo no está tomando mate, está soplando el bombin…

Tuvieron que salir a Merlo desde el puesto de Domingo en forma tortuosa en primera de baja sin embrague y una vez allí dejaron a Edgardo en un taller local tratando de repararla y sumarse en el segundo día de travesía, si es que lo lograban. Tape y Juan Marcelo llegaron muy tarde y se perdieron el asadazo que nos cominos en compañía de la gente del Aeroclub.

Nos fuimos a dormir si saber la suerte corrida por la Nissan de Edgardo…

Día 01: JACHAL-ANGASTACO POR HUELLAS POCO TRANSITADAS

Martes 14 de julio de 2026

Tape, como es habitual, tocó diana bien temprano en la barraca del Aeroclub para salir rápidamente y comenzar la aventura.

Listos para salir

Nos enteramos de que Edgardo sólo había reparado parcialmente en Merlo y que aún estaba en Rio Cuarto tratando de cambiar la bomba. Si lo conseguía nos encontraba a la noche en Angualasto, salteando el primer día de travesía.

Salimos hacia el norte por la RP456 que atraviesa una zona bastante poblada (San Isidro – Villa Mercedes) antes de ingresar a la huella ripiada precordillera rumbo a puesto Chipical en Gualcamayo.

Ya en la huella, que no tiene dificultad alguna pero si tiene unos monumentos naturales y unos paisajes descomunales, sobre todo un sector de cañadones con sus paredes erosionadas con una serie de huecos horadados por el agua y el viento que no te cansas de fotografiar.

Impresionante y curiosa erosión por el camino

Una larga y empinada subida, la cuesta de Panacpn, te lleva a la cresta de un cerro que parece la corona de un rey y te deposita en la pampa homónima, donde un poco más adelante, a la vera del rio Gualcamayo, se encuentra el puesto Chipical, donde además hay una escuela muy bien cuidada. Un pequeño embalse y unos añosos árboles le dan al lugar un encanto especial.

Cuesta de Panacán
Cresta de la cuesta de Panacán
En la parte más alta de la cuesta
Paisaje desde lo alto de la cuesta de Panacán
Bajando la cuesta de Panacán
Cultivo en el Puesto Chipical
Embalse en Puesto Chipical
Embalse en Puesto Chipical
Pampa de Panacán

Allí, mientras Juan Marcelo, con su taller móvil de electricidad y electrónica, se dedicó a reparar el borne del alternador de Walter y la fuente de la antena Starlink de Ariel, hicimos la primera picada del viaje saboreando lo que había sobrado del asado de anoche.

Reparaciones eléctricas en la chata de Walter

Destaco que en este viaje, las cuatro chatas teníamos antena de Starlink, lo que está cambiando muchas de las costumbres de las travesías. Ahora nos comunicamos tanto por VHF como por Whatsapp, algo impensado no mucho tiempo antes. Es increíble intercambiar fotos y pantallas de GPS en el medio de la nada…

Desde allí salimos hacia el oeste y en una bifurcación de la huella, entre curiosos y confundidos, nos separamos. Tape se fue por la izquierda y el resto por la derecha: ambos senderos tenían el mismo aspecto y se juntaban más adelante, pero con diferente desarrollo.

Rumbo a Punta del Agua

Los de la derecha seguimos el curso del río Punta de Agua y las huellas hasta ahí transitadas, nos depositaron en el puesto homónimo, deshabitado, pero no abandonado; por el camino encontramos un llamativo cementerio abandonado en el medio de la nada donde casi todos sus moradores eran mujeres.

Cementerio en el medio de la nada

A partir del puesto Punta del Agua, ya no había huellas visibles, sólo nuestros tracks, que coincidían con viejas sendas del IGN. Ambas nos iban a demorar mucho y Tape nos informaba que había encontrado una salida razonable que nos permitía avanzar rápidamente y nos ordenó que nos volviéramos y eso hicimos.

Desandamos y tomamos la bifurcación de la izquierda, que enseguida se volvió una pesada huella arenosa que transitamos sin dificultad y que nos fue llevando primero hacia el oeste y luego hacia el sur, discurriendo entre los cerros Negro y El Chivato. Aparentemente esta huella fue utilizada recientemente por el Rally Ruta 40, ya que la profundidad de las huellas denotaba el paso de muchos vehículos de alta potencia,

Recorrido en mapa IGN

Encontramos al Tape que nos esperaba arriba de un cerro y continuamos todos juntos, apreciando los vistosos paisajes desérticos.

Tape esperandonos
Huella arenosa
Qué lindo!!!

Una vez que descendimos del Abra Chorrillo (3200 msnm), un castigado cartel “PROPIEDAD PRIVADA M. ARRIETA” en un desvío a mano izquierda nada transitado hace mucho, fue un canto de sirenas irresistible.  Al revés de Ulises en La Odisea, ni nos pusimos tapones de cera en los oídos, ni nos atamos al mástil y por contrario nos dejamos atrapar por el encanto del conocimiento de algo prohibido.

Como caballeros, tampoco podíamos dejar a una mina abandonada…

¿Como sustraerse al magnetismo de este cartel?

Revisando los mapas del IGN, esta mina no tenía ese nombre sino que en el pasado eran dos, ambas para extracción de oro: Mina de Guachi y Mina de Los Caballos, nombres asociados a los cerros circundantes.

La huella, en buen estado pero sin transito reciente, comenzó a subir y enroscarse por cerradas quebradas mientras los cerros se iban pintando de colores cada vez más intensos.

Rumbo a la mina Arrieta

A 3500 msnm, los colores se hicieron tan intensos que parecían surrealistas y fue allí donde encontramos uno de los socavones en una zona que IGN llama Rincon Colorado, aunque se quedó muy corto ya que los colores son infinitos. Poco les puedo decir lo que las fotos que siguen no digan por sí mismas, tomadas justo enfrente del imponente cerro Huachi (3662 msnm)

Cerro Huachi (3662 msnm)
De repente, nos encontramos con esto…
En el fondo de esa quebrada está uno de los socavones
Admirando el alucinante paisaje
Al Creador se le volcó la paleta de colores por acá

Desde ese fabuloso mirador nos cansamos de sacar fotos y detectamos que las huellas continuaban hacia arriba con unos intimidantes caracoles hacia un cerro que sería el de Los Caballos (3849 msnm), donde unas antenas seguían transmitiendo el canto de sirena irresistible. Seguimos.

Rumbo a las antenas?
Siguen los paisajes deslumbrantes
Serranías con interesantes plegamientos hacia el este
A estas sierras le falta planchado, están un poco arrugadas…

Impresionantes cornisas nos iban acercando a las antenas y se abrían múltiples desvíos a lo que debían ser otros sectores de la mina. Íbamos rodeando el cerro de Los Caballos en dirección a las antenas, pero no se veía bien como se llegaba a ellas. Encontramos un pequeño cable carril que seguramente se usaba para subir materiales y herramientas hacia las antenas, pero la huella seguía rodeando el cerro. Un poco mas adelante, a 3650 msnm, al tropezarnos con una estación meteorológica, la huella se terminó. Con lo que concluimos que las antenas habrían sido instaladas con ese medio de izaje.

Cable y guía con ruedas para transportar los materiales y equipos de las antenas

Al enfocarnos en las mismas, vimos que efectivamente no se veía camino alguno, pero además notamos que todas estaban caídas, seguramente fruto de alguna fuerte tormenta de viento como las que azotan la zona.

Iba cayendo la tarde y el fuerte viento no daba para acampar allí, aunque estábamos tentados de seguir investigando las múltiples huellas. No obstante, decidimos volver ya que el día siguiente podía ser difícil en base experiencias previas y no podíamos cambiar los planes desde el inicio.

Bajamos a la huella donde encontramos el cartel, proponiéndonos volver alguna vez a recorrer esta maravillosa zona.

Quedaba poca luz y pocos kilómetros, pero la huella se volvió muy molesta para circular, ya que se desarrollaba por el cauce del arroyo Volcán, donde alguna lluvia reciente había hecho estragos y ralentizaba el avance.

Así y todo, antes del anochecer estábamos en Angualasto, donde fue muy complicado conseguir alojamiento: las mineras han copado el pueblo y todos los alojamientos estaban completos. Por suerte alguien nos ofreció una casa para ocho personas por apenas 120 000$.

En realidad, éramos diez, ya que Edgardo había avisado que venía a nuestro encuentro, pero lo resolveríamos con bolsas de dormir y colchonetas.

Esa noche Ariel y Juan nos deleitaron con pastelitos (empanadas, para rosarinos y porteños) que cocinaron en un caldero con leña que trajimos de la montaña.

Nos acostamos temprano para hacer lo propio al día siguiente. Edgardo y Juan llegaron a la media noche, pero venían con nuevos problemas a bordo que los obligarían a bajarse definitivamente de la travesía.

Recorrido del día: 148 km

Día 02: ANGUALASTO – GUANDACOL: UNA IMPENSADA AUTOPISTA Y EL CLIMA CAMBIARON COMPLETAMENTE LOS PLANES

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