Miércoles 10 de setiembre de 2026
SUSQUES – SALAR DE OLAROZ – EL TORO – CAPILLA EL ROSAL – CORANZULLI – COYAGUAIMA – MINA PIRQUITAS – OROSMAYO – LIVIARIA – VALLE DE LA LUNA – CUSI CUSI
Antes del desayuno me propuse llenar el tanque de la chata, pero no fue posible. Las dos estaciones de servicio no tenían combustible por lo que celebré haber viajado en la Bronco-Molotov desde Jujuy.
Igualmente me ponía en situación muy justa para los eventuales 650 km sin abastecimiento que tendríamos antes de llegar a La Quiaca; todavía no tenía calibrado el consumo de la Bronco en la altura. Felizmente, la encargada del hotel, Carmela, nos consiguió un contacto de donde pude agregar 10 litros extra, con lo cual quedé casi completo.
Salimos de Susques primero hacia el sur, ya que atravesaríamos el Salar de Olaroz para llegar a el pequeño poblado de El Toro, donde hay una cancha de futbol con césped sintético que llama la atención por su color verde intenso.





Pocos kilómetros más adelante nos aguardaba la enigmática capilla de piedra de El Rosal, a orillas del río Toro, construida por el lugareño Domingo Puca con un estilo inusual para la Puna.
A diferencia del estilo tradicional andino de paredes lisas de adobe blanqueadas con cal, Don Domingo Puca la construyó levantando elaboradas fachadas con piedras rojizas de la zona, incluyendo nichos, cornisas y molduras detalladas. Fue construida de forma totalmente autodidacta por Domingo Puca, quien dedicó gran parte de su vida a esculpir e ir dando forma a este predio y su oratorio familiar. Un lugar no muy conocido, que vale la pena visitar.








Desde allí salimos a buscar la RN40, que alcanzamos en las cercanías de Coranzulli. Sobre ésta, hilvanamos las pequeñas poblaciones de Coranzulli, Mina Pirquitas, Coyaguaiama y Orosmayo, todas ellas con mayor o menor afectación por las explotaciones mineras.
En algunos tramos hay intenso tránsito de camiones y la ruta tiene el piso muy mejorado, por las mineras seguramente. El paisaje, ya siempre alrededor de los 4000 msnm, es tan admirable como me lo esperaba.





Cerca del mediodía, nos detuvimos en Orosmayo, dentro de una de las tantas canchas de futbol que inesperadamente hay en la puna; el viento era tan intenso que nos costó encontrar reparo para poder parar con comodidad pese al día espléndido, pero por suerte ésta estaba rodeada por taludes de tierra que permitieron guarecernos.
Allí hicimos una parada de almuerzo donde pude probar exitosamente todos los accesorios incorporados a la Bronco por la carpintería LodelPampa: mesa de camping, cocina y red de agua potable funcionaron a la perfección.



Continuamos sin apuro con rumbo a Cusi Cusi pero, unos pocos kilómetros antes, pinché una cubierta de la Bronco y nos dio bastante trabajo hallar el orificio para emparcharlo. De hecho, cuando ya estaba sacando todo para hacer el reemplazo, Adriana, que había seguido revisando lo encontró y emparchamos con los tarugos rápidos.

Destaco que no la destrocé debido a que el tablero de la chata me comenzó a indicar la bajada de presión con un cartel de alarma. Punto a favor para la Broco, punto en contra para los neumáticos que trae de fábrica, Pirelli Scorpion ATR


Sin embargo, no hay mal que por bien no venga y la demora nos hizo llegar al Valle de la Luna en el momento de oro para fotografiarlo.
El sol quedaba a nuestras espaldas, perfecto para las fotos. Cada minuto que pasa, al cambiar la posición del sol genera nuevos paisajes de otras coloraciones.










Entramos a Cusi Cusi al atardecer y enseguida nos alojamos en la Hostería de Cusi, donde ya teníamos reserva previa.




Esta hostería es un buen lugar para alojarse y cenar, es rústica y acogedora a la vez, como casi todo en la Puna, pero de todos modos eso es el encanto.

Cenamos ahí mismo sopa y milanesas de llama y con mucho frío en el exterior, nos fuimos a dormir; por suerte la altura no fue problema para nadie del grupo.
Mañana sería un día increíble.
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