Martes 9 de setiembre de 2026
CAFAYATE – ALEMANIA – TALAPAMPA – LA VIÑA – CORONEL MOLDES – LA MERCED – SALTA – VAQUEROS – LA CALDERA – RUTA 9 VIEJA – DIQUE LAS MADERAS – EL CARMEN – SAN SALVADOR DE JUJUY – PURMAMARCA – CUESTA DE LIPAN – SALINAS GRANDES – CUESTA DEL MAL PASO – SUSQUES
Pese a que todos los navegadores nos indicaban otros caminos alternativos para llegar a Susques, yo estaba emperrado en ir por la RN9 vieja.
Había visto varios videos de Youtube que me entusiasmaron y era la oportunidad de hacerla.
Un muy buen desayuno en el hotel, llenado del tanque de nafta y salimos bien temprano por la RN68, que nos llevaría hasta la ciudad de Salta.
Como se imaginarán recorrer la Quebrada de la Conchas, que no la conocíamos, sin tránsito, tranquilos, es algo muy placentero. Aunque no planeamos parar demasiado porque no era un objetivo de este viaje nos cansamos de sacar fotos y nos prometimos volver a recorrerla en detalle, trekkings incluidos.




Mas adelante, igual no pudimos sustraernos de cierta curiosidad y nos desviamos al viejo puente Morales, donde se filmó Relatos Salvajes, para sacar unas fotos recordatorias de esa inolvidable película.



Después de Alemania, la RN68 empieza a enhebrar poblaciones cada vez más densamente pobladas y el transito se hace un poco tortuoso, ya que las atraviesa por el medio. Pasamos por La Viña, Coronel Moldes, El Carril y La Merced, entre otros.
El paisaje sigue siendo atractivo y eso hace que las molestias de encontrar semáforos y velocidades de máxima 40 km/h pasen desapercibidas.




Al llegar a Salta, los navegadores inteligentes seguían insistiendo en evitar la RN 9 vieja y nos mandaban por la Autovía 9. Para poder “engañar” al Waze, le pedí que nos lleve a Vaqueros, que es la población colindante con Salta, donde inicia la RN 9 vieja. Como no conozco la ciudad de Salta, confié ciegamente en él y cuando me di cuenta, nos había metido en el centro de la ciudad muy lejos del norte donde está la población de Vaqueros: nos estaba llevando a la calle Vaqueros…
Ahí me calenté con los navegadores inteligentes y me confié a mi viejo GPS Garmín 276 Cx con mapas offline, que sin dudar me guio a la población de Vaqueros atravesando pleno centro de Salta en pleno mediodía; imaginan el kilombo de tránsito.
Al llegar al río Vaqueros, que separa a Salta de Vaqueros, descubrimos el por qué los navegadores inteligentes se resistían: el puente está en construcción, cerrado al tránsito; sin embargo, había un desvío vadeando el río que usan los vecinos, en perfectas condiciones de paso, que nos permitió sortear la obstrucción. Ahora sí, los navegadores accedieron a mi deseo y empezamos a recorrer la RN 9 vieja, esa angosta cornisa de las mil curvas, a través de las yungas.

Y la verdad que no pudimos haber hecho una mejor selección de recorrido. Si bien es lenta y hay que andarse con mucho cuidado, enderezar esas mil curvas en el medio de las yungas es una experiencia increíble. Si dije en el relato anterior de la Cuesta del Portezuelo que parecía que se destornillaba el volante, acá ya no sé qué decir. Encima es muy angosta y en casi todas las curvas no pasan dos autos a la vez

Túneles vegetales constantes, lianas que se entrecruzan sobre los árboles, precipicios que se ocultan tras la frondosa vegetación y la adrenalina de no saber si te cruzas con alguien de frente hicieron muy especial este tramo del viaje.








Más adelante, atravesamos la muy hermosa zona de los diques Las Maderas y La Ciénaga y al acercarnos a la capital jujeña el tránsito se volvió un poco más pesado hasta que entramos en la AU9, donde paramos a cargar combustible y convertir a la Bronco en una bomba Molotov rodante, con 42 litros adicionales al tanque lleno de 60 litros.
La idea original era llenar los bidones en Susques, pero en un rapto de lucidez los llené aquí y unas horas más tarde, me felicité por la decisión.


Nos quedaba el tramo final donde empezaríamos a convivir con la altura.
En Purmamarca, sacamos unas fotos en la estación del tren solar, nos asombramos de la romería en que se convierte el pueblo y después arrancamos por la RN52 para trepar la interminable cuesta de Lipán que te transporta desde los 2300 a 4200 msnm en un recorrido escénico de unos 35 km hasta el Abra Protrerillos, desde donde «desciende» hacia las Salinas Grandes.






Esta cuesta me trajo el inolvidable recuerdo del épico remolque inverso de Pampa 02 cuando en 2012, se me sopló la junta de tapa de cilindros en Salinas Grandes y quisimos bajarla arrastrándola en modo normal: no duramos ni dos curvas: los discos de freno se habían puesto morados ya que al frenar, la pequeña Vitara también frenaba a la Land Cruiser que me remolcaba. Iba a ser una larguísima bajada enfriando discos a cada rato hasta que apareció la idea genial de Denis que planteó que la Vitara fuera delante de la Land Cruiser bajando por gravedad conectada por una eslinga y así la TLC la retenía sin problemas. Bajamos toda la cuesta y entramos al centro de Purmamarca sin ninguna maniobra adicional.
Quien quiera deleitarse con esa desventura, la puede leer aquí:
https://www.lodelpampa.com.ar/Relatos/2012_GALAN/2012_GALAN_45_Salinas%20Grandes.htm



Otra vez la cuesta nos hizo renegar un poco, ya que promediando el ascenso alcanzamos a un colectivo que nos llevó a la rastra casi hasta al final. Otra vez le encargué el trabajo al crucero adaptativo y me dediqué a disfrutar del paisaje, que realmente es magnífico.



Atravesamos raudos Salinas Grandes y la Cuesta del Mal Paso y después de cruzar varias veces el Trópico de Capricornio, como previsto llegamos a Susques al atardecer, donde nos alojamos en el Hotel El Unquillar, donde Andy y Eduardo nos estaban esperando.





Este hotel dispone de habitaciones en el edificio principal y de contenedores adicionales. Dormimos en los contenedores con baño privado porque nos dijeron que al tener aire acondicionado serían más calentitos y lo fueron.
Cenamos en el hotel comida de campamento minero y nos acostamos para iniciar mañana temprano la aventura de la RN40 y desvíos varios, en compañía de nuestros amigos.

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